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LA SARNA SIGUE EXPANDIÉNDOSE

Aparece un zorro sarnoso en Boadilla del Monte

Aunque algunos prefieran cerrar los ojos ante la realidad de una enfermedad que condena a muerte a miles de ejemplares de nuestra fauna salvaje a diario, la realidad es esta, y los vecinos de Boadilla del Monte ya conviven con ello.
Ejemplar de zorro con sarna fotografiado en una rotonda de Boadilla del Monte. Ejemplar de zorro con sarna fotografiado en una rotonda de Boadilla del Monte. Aunque algunos prefieran cerrar los ojos ante la realidad de una enfermedad que condena a muerte a miles de ejemplares de nuestra fauna salvaje a diario, la realidad es esta, y los vecinos de Boadilla del Monte ya conviven con ello.

No está tan lejos como pensábamos, no es tan distante ni es tan demencial hablar de una epidemia cuando nos referimos a la sarna. Los vecinos de Boadilla del Monte, en Madrid, llevan semanas viendo un ejemplar de zorro demacrado por la sarna, pasearse por encima de sus rotondas y entre sus viviendas. 

 

La foto fue tomada en una zona de nueva construcción de Boadilla del Monte, llamada El Pastel. Allí los vecinos han visto en numerosas ocasiones a este ejemplar enfermo, al que la sarna va consumiendo poco a poco y le obliga a vivir en un núcleo urbano, donde poder encontrar acceso a comida es más sencillo, por ejemplo en los basureros o entre los desperdicios de las personas. 

 

Los testigos de los paseos de este animal por las rotondas y parques, aseguran que lo han visto en varias ocasiones, pero que no podrían concretar si se trata del mismo ejemplar o de varios con la misma enfermedad. Cuentan también que han podido verle comiendo basura en algunas ocasiones, una prueba más del débil estado de salud en el que se encuentra. 

 

La sarna es una enfermedad horrible que somete a los animales que se contagian, a una tortura lenta y dolorosa que acabará sin remedio alguno con la muerte. La carne se les pudre en vida, llegando a un punto en el que el animal acaba sumido en una larga agonía en la que ni si quiera puede ver ni moverse. Pero lo más grave, es la facilidad de su contagio.

 

Cuando un animal está infectado con la sarna, por cada sitio que pase puede contagiar a otros sanos. Es una enfermedad que se acumula en la piel, causando la pérdida del pelo y la posterior putrefacción de la carne, por lo que basta con que un individuo infectado roce una planta, para que el siguiente que pase por el mismo lugar pueda contraerla.

 

Esto supone un riesgo tremendo de salud ya no solo para la fauna silvestre, sino para la doméstica y para los propios humanos. Un zorro que habita entre las casas tiene muchas y muy fáciles opciones para acabar contagiando a los perros de los vecinos, que posteriormente se lo pasarían a sus dueños. 

 

Hemos tenido constancia de casos ya por toda la península ibérica, en muchas y muy diferentes especies de nuestra fauna: corzos, venados, lobos, zorros, cabras montéses, jabalíes… Pero las autoridades y la Administración siguen haciendo oídos sordos y evitando mirar a la cara a una enfermedad que pone en jaque a los animales de nuestros montes. 

 

Los venados se mueren sin control alguno en Cantabria, sin ser recogidos para evitar que después de muertos sigan propagando la enfermedad. Las cabras en el Parque Nacional de Guadarrama igual, así como los lobos de Zamora, entre los que cada día es más habitual avistar ejemplares infectados. 

 

Incluso conocimos el testimonio de unos vecinos que vieron como un lobo sarnoso entraba en el pueblo y se llevaba entre las fauces un perro de raza yorkshire. La sarna es un problema grave que afecta a nuestra fauna, no podemos seguir sin actuar sabiendo que lo que se avecina es una auténtica catástrofe si nadie le pone remedio y cuanto antes.