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"ABRÍA LA BOCA Y SE QUEDABA COMO PASMADO"

VÍDEO: un cazador graba un jabalí comiéndose un corcino mientras iba de rececho

El campo siempre nos sorprende y en las horas en silencio de un cazador en el monte, se pueden llegar a observar cosas realmente curiosas, como le pasó a Jacobo, un cazador de 16 años que grabó la escena que se está haciendo viral.
Al principio no sabían lo que estaba haciendo, porque el animal abría la boca y se quedaba mirando al vacío. Al principio no sabían lo que estaba haciendo, porque el animal abría la boca y se quedaba mirando al vacío.

Jacobo Pérez-Maura es el cazador que tuvo la suerte de presenciar y poder grabar la curiosa escena. Se encontraba acompañando a unos cazadores que iban a abatir un corzo, ya que para su corta edad es un perfecto conocedor de las artes venatorias y las querencias y costumbres de los animales. Pero como a todo buen cazador, le siguen sorprendiendo escenas propias de la naturaleza a pesar de saber que son habituales aunque no ante nuestros ojos. 

 

La suerte fue llevar una cámara consigo, que le permitió obtener un testimonio gráfico de un momento tan peculiar. Gracias a estas imágenes, muchos podrán conocer una faceta más de los cochinos que no deja de sorprender incluso a los más veteranos. El vídeo fue publicado ayer en la página de Instagram de Jacobo (@pelo_y_pluma), y en apenas unas horas había superado el millar de visualizaciones. Compartimos con vosotros el vídeo y el testimonio del protagonista, que nos cuenta como acabaron ante tan inusual escena en una tarde de rececho tras los duendes.

 

Estábamos a los corzos, fue el viernes por la tarde. Habíamos hecho una entrada a un corzo que no pudimos tirar, primero porque estaba de culo y luego con la cámara vi que era pequeño. Con la ciclogénesis explosiva el tiempo estaba regular y lo que hice fue cambiarme a una zona más protegida del viento, porque cambiaba todo el rato y nos cogían todos los animales el aire. Normalmente hay bastante corzo y mucha hembra sobretodo. Se que hay cochino también en la zona porque el año pasado vi una piara de 10 y pronto empezamos a cortar huellas cazando por un lindero, por donde se puede recechar bien tapado, porque ahora los corzos están en los trigos en medio de las siembras y te pillan en seguida.

 

Ibamos cazando por el borde de la siembra. Ahora el grano del trigo está lechoso y ellos lo que hacen no es comérselo. Lo mastican, le sacan toda esa leche y escupen lo queda. Pues bien, empecé a ver muchísimos rastros de guarros, había bolas de cereal masticado por ellos por todas partes, era demasiado. Vi una corza corriendo como a 500 metros y me quede pensando que era imposible que nos hubiera visto u olido a nosotros. Entonces vi un pedazo de guarro, que luego resultó que era una hembra, pero de estas grandísimas como de 90 o 100 kilos y esta si que nos olió y salió corriendo. Seguimos cazando y para la densidad que suele haber allí de corzos, no veíamos casi. Cuando llegamos al final de la vaguada decidimos que íbamos a ponernos de espera porque ahora es lo más efectivo por como se están moviendo. Los corzos ya no bajan del monte sino que están dentro de las siembras y si se tumban no sabes que están ahí hasta que se mueven, así que decidimos elegir un apostadero en el borde de la siembra y esperar. 

 

Nos sentamos y me quede mirando las flores amarillas de las aulagas, en una ladera a más de 400 metros porque me daba la sensación de que algo se movía. Puse la cámara y enfoqué y vimos que era un cochino, pero que estaba haciendo algo raro, no me parecía normal lo que estuviera haciendo. Abría la boca todo el rato y se quedaba pasmado, yo no entendía nada. Al final estaba más pendiente del cochino que de la espera de corzos. Yo estaba acompañando a unos clientes y no estaba haciendo ni caso a los corzos la verdad, me intrigaba tanto porque no entendía lo que estaba haciendo el cochino y solo estaba pendiente de él a ver que hacía. Hasta que de repente levantó la cabeza con el corcino en la boca y me quedé flipando, creo que se nota en el vídeo. Obviamente sabía que los cochino comían corcinos, pero lo que me sorprendió es haberlo grabado y estar allí justo en ese momento”