Pasar al contenido principal
EN LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE SORIA

Victoria para los rehaleros de Soria ante la justicia en la “Operación Podenco”

La “Operación Podenco”, en la cual se pretendía juzgar por un delito de maltrato animal a los rehaleros sorianos, por cortar las orejas y rabos a los perros, ha acabado con la victoria de los rehaleros y el fracaso de la acusación fiscal.
La "Operación Podenco" ha pretendido juzgar por maltrato animal a los rehaleros sorianos, que por fin ven la luz al final del túnel. La "Operación Podenco" ha pretendido juzgar por maltrato animal a los rehaleros sorianos, que por fin ven la luz al final del túnel.

Hace un año, los rehaleros sorianos se convirtieron en el punto de mira de la Fiscalía de la provincia de Soria, que pretendía sentar en el banquillo a todos aquellos que hubieran cortado las orejas y el rabo a sus perros, por un supuesto delito de maltrato animal. La noticia llegó como jarro de agua helada entre el colectivo de los hombres del perro, que llegaron a plantearse incluso la huelga indefinida, pero parece ser que al final se ha impuesto la cordura y la postura de la fiscalía se ha estrellado en los tribunales

 

Una postura sin precedentes en el ámbito nacional, que amenazaba con extenderse a otras comunidades y poner en jaque a todo el sector de la rehala en España, cuya importancia y papel en nuestra cinegética es imprescindible y necesario. Sin rehalas, no hay montería. La “Operación Podenco” atacó directamente a este colectivo, sumiendo a sus gentes en un macroproceso judicial contra los rehaleros sorianos. 

 

El acoso que sufren aquellos hombres dedicados a los perros y la rehala, lleva desde hace una década amenazando con una actividad que forma parte fundamental de las tradiciones únicas cinegéticas que tenemos en nuestro país. Núcleos zoológicos, centros de desinfección, el papeleo interminable de cada perro, la Seguridad Social… y ahora, el delito de “maltrato animal”, se ha convertido en el último palo con el que golpear siempre a los mismos.

 

El corte de orejas y rabos a los perros de caza, es una práctica ancestral que evita problemas y lesiones en el trabajo de campo de los canes. Así como evita que en los camiones, con la adrenalina en sus máximos antes de una jornada de caza, se muerdan y desgarren las orejas. Al parecer para la fiscalía soriana, se trata de un supuesto delito de maltrato animal, algo que a todas luces, no lo es. 

 

Ya han sido muchos los casos archivados por la falta de fundamento en las denuncias, que no han permitido seguir adelante con el proceso penal, y se ha ido cediendo poco a poco ante al archivo progresivo de la inmensa mayoría los procedimientos administrativos. Las sentencias absolutorias parecen estarle ganando la batalla a las inconsistentes acusaciones de la Fiscalía

 

No existía delito, por lo tanto los rehaleros han demostrado por fin no ser delincuentes. Así se ha confirmado primero en los Juzgados de Instrucción de Soria y después en la Audiencia en reciente sentencia 18 de marzo de 2019. Todo un alivio para los hombres del perro, que aunque libres al fin de carga, han tenido que soportar la pesada carga que supone tener que sentarse en el banquillo de los acusados y formar parte de un proceso penal.