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Un verano caliente… y malo para la caza

media veda 2019

El calentamiento global afecta ya al 68,5 por ciento de los españoles (32 millones), debido a una acumulación de años muy cálidos en la última década, el alargamiento de los veranos y el aumento de las noches tropicales. Siete de los diez años más cálidos registrados en España desde 1965, fecha de comienzo de la serie histórica, pertenecen a este siglo XXI, y cinco de ellos corresponden a la decena que comenzó en 2011, según datos de la Aemet. 

 

Este 2019, con sus tempranas olas de calor, que han pulverizado marcas históricas, es un serio candidato a entrar en el 'top ten' y ha traído consigo una cosecha cerealista mala, muy mala, y otros muchos cultivos también afectados. Ese cambio climático conlleva una alteración de los hábitos migratorios de las aves que pasan primavera y verano con nosotros, tórtolas y codornices, que cada año que pasa ofrecen menos posibilidades cinegéticas en esa media veda en la que todavía estamos inmersos. 

 

Para las aves autóctonas, las perdices son las más afectadas, con escasa humedad y temperaturas muy altas, puestas más reducidas y escaso éxito reproductor, con pérdidas en los nidos y luego en las polladas, ya que al calor hay que sumar el efecto mortal de una alta tasa de depredación.

 

Media veda 2019


 
En cuanto a la mayor, la amenaza de diversas epidemias, que pueden dar un golpe brutal (PPA, sarna, Cehpheneya stimulator, tuberculosisi, pestivirus, queratoconjuntivitis),  a unas poblaciones que ahora mismo están, en muchas áreas, incluso por encima de las posibilidades de los territorios, puede poner en un futuro próximo en peligro la caza misma en nuestro país, tras la debacle de la menuda. No solo sufrimos los ataques de los animalistas, las campañas de desprestigio contra los cazadores, sino también una progresivo abandono en nuestras filas, ya que los mayores nos planteamos muy seriamente si merece la pena cumplir todos los requisitos que nos impone la ley para poder seguir contando con el permiso de armas y son una legión los que tiran la toalla y abandonan.

 

Así que intentemos aprovechar lo que nos ofrezca la media veda, tras codornices, tórtolas y torcaces, que tenemos ya en puertas, y ya esperaremos con una ilusión contenida lo que nos dé de sí la campaña general de menor y mayor, en otra campaña que también estará determinada, si la climatología no lo remedia, por la sequía y el calor de estos meses, ya que no olvidemos que este julio de 2019 es, a nivel mundial, el más seco y caliente de toda la historia y ha reemplazado a julio de 2016 como el mes más caluroso registrado. Los meteorólogos dicen que  “con las continuas emisiones de gases de efecto invernadero y el impacto resultante en las temperaturas globales, los registros continuarán batiéndose en el futuro”, agregó.