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LOS VENADOS SIGUEN MURIENDO, LAS ADMINISTRACIONES SIGUEN SIN INTERVENIR

Un venado cubierto de sarna aparece ahogado en el embalse de Riaño

La agonía llevó al animal al agua, donde terminó pereciendo y su cuerpo flotando en la orilla, acabó siendo encontrado por un cazador que denuncia las muertes constantes de los venados de la zona por la enfermedad.
Los cazadores siguen denunciando la muerte de los venados por sarna y la inacción de las administraciones. / Fotografía: Michel Coya Los cazadores siguen denunciando la muerte de los venados por sarna y la inacción de las administraciones. / Fotografía: Michel Coya

La sarna sigue masacrando la fauna en numerosas zonas del monte español, propagándose y extendiéndose sin que las administraciones quieran ser conscientes del problema y ponerle remedio. Los únicos que denuncian la situación son los cazadores -ya que son las personas que mayor tiempo pasan en el campo, por las zonas donde los paseantes no suelen adentrarse- y porque como buenos conocedores de la fauna que son, entienden la gravedad de la situación que está provocando la enfermedad para algunas especies. 

 

La sarna no es una novedad, se trata de una enfermedad que tiene brotes y provoca auténticas catástrofes -como los rebecos de Riaño, donde en tres años la enfermedad consiguió reducir su población de 300 ejemplares a 10-. La gestión que se hace cuando se detecta un nuevo brote de sarna es crucial para el futuro ya no solo de la especie afectada, sino del resto (incluidas las personas) que habitan la zona por su fácil contagio. Los venados de Riaño se están muriendo de sarna, en una agonía lenta que les consume y acaba pudriendo su carne en vida, hasta que el dolor es insoportable y apenas pueden comer o ver, para morir tortuosa y lentamente. 

 

¿Y los animalistas?

 

Detalle del veando muerto por la sarna

 

Este ejemplar que acabó sucumbiendo a la sarna, terminó muriendo en las aguas del embalse de Riaño, situado en el este de la provincia de León, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Su cuerpo fue encontrado por Aitor, un cazador de la zona que tras tomar las imágenes del animal, las envió a Michel Coya para denunciar públicamente la situación que están viviendo los venados de la zona. En su publicación, Coya afeaba que los grupos ecologistas y animalistas denunciaran casos absurdos por pura demagogia pero ante una enfermedad que arrasa la fauna silvestre, nadie de su colectivo se pronuncia. “¿Bienestar animal?¿Maltrato? Multas por tener un perro con una cadena y la fauna salvaje muriendo con un sufrimiento horrible y ni una palabra”, espetaba Coya a lo que además añadía que “la pasta manda y esto no les deja dinero ni a los ecologistas ni a los animalistas, así que como si no existiese”. 

 

Cierto es que ningún grupo de los que “luchan por los derechos animales” se ha pronunciado sobre la situación de la fauna silvestre culpa de la sarna. Obcecados en denunciar casos que apenas tienen trascendencia o que directamente son falsos, olvidan los verdaderos problemas de los animales que culpa de las administraciones impasibles, mueren a diario por una enfermedad que podría detenerse como ya se hizo en otras ocasiones.