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Y perros para su cobro, técnicas de disparo, consejos en días revueltos...

Trucos para cazar los últimos zorzales de la temporada

Nos encontramos en la recta final de la temporada, y lo hacemos con el zorzal como protagonista, esa migratoria que pasa el invierno en nuestros territorios y que propicia miles y miles de jornadas de caza.
Ultimos_Zorzales_Temporada_G Tiro a un zorzal en los últimos compases de la temporada.

Los días revueltos, con bancos de niebla y llovizna, o bien con lluvia, alteran los pasos habituales cambiando incluso las rutas de los zorzales. Esto es una idea que todos tenemos más o menos clara, pero en realidad no siempre ocurre así.

 

Si la presión no ha variado en exceso, es decir, lleva varios días con niebla o lloviendo, el zorzal toma la misma ruta; puede modificar su altura de vuelo, pero no el camino.

 

Lo peor es cuando de golpe, después de un día despejado, tenemos una mañana cerrada, pues entonces los zorzales están más esquivos e inquietos, buscando el grupo, que volará en zigzag pegado al terreno.

 

En estos días a menudo es recomendable no ocupar los puestos más altos de la sierra, pues estaremos todo el día entre nubes o bruma, con escasa visibilidad; sin embargo, a media falda o en los vallejos los zorzales se ven algo mejor. Aun así, y como en la caza todo es variable, hay puestos de corona en los que los mejores resultados se dan con estas circunstancias.

 

En cañadas

 

Tanto en días de aire como en esas mañanas y tardes calmadas de enero y febrero, las cañadas ofrecen buenas oportunidades para tirar zorzales al salto; hay que recorrerlas despacio en zigzag por una de las caras (siempre primero la de solana), atentos a los zorzales que nos cruzarán volando camino de algún olivar cercano.

 

Tirando zorzales al salto en una cañada.

 

Si la cañada tiene olivos sueltos, acebuches, chaparros o lentiscos, debemos aproximarnos con cautela a las inmediaciones de cada mata y árbol, pues los zorzales aguantan mucho al saber que volarán a descubierto si se arrancan. Aquí el disparo no ofrece grandes dificultades, podemos dejar arrancar bien al pájaro antes de disparar.

 

Los arroyos y zarzales del fondo tienen a veces también zorzales comiendo en sus inmediaciones, pero salvo cañadas muy profundas no merece la pena bajar; es más recomendable pararnos de vez en cuando y tirar alguna piedra, así levantan el vuelo y como tienden a subir, se nos meten a buena distancia de tiro.

 

Perro de zorzales

 

Los aficionados al paso de zorzal, aquéllos que se dedican casi en exclusividad a esta modalidad y pieza, suelen contar con perros específicos para el cobro de zorzales pues en los grandes pasos no podemos dejar que se pierdan piezas, y estar saliendo y entrando al puesto altera el ritmo de tiro y alarma a los pájaros.

 

Podenco andaluz tras una mañana de puesto a los zorzales.

 

Todos tenemos a las razas de cobro como referencia, pero muchos grandes zorzaleros llevan al puesto otras razas en principio menos indicadas para este trabajo metódico y a veces exigente. Así, el epagneul bretón, el springer spaniel y el podenco andaluz van ganando puntos cada temporada:

 

  • El epagneul bretón es un excelente cobrador, muy obediente y fácil de educar en la dinámica de cobro desde puesto.
  • El springer spaniel es un perro aún por descubrir en nuestro país, es un levantador puro que atesora grandes dotes de cobrador, muy obediente y templado en el puesto.
  • La gran sorpresa la depara el podenco andaluz, que acompaña a muchos aficionados al zorzal en varias zonas, siendo un perro que educado desde cachorro, no sólo permanece quieto y atento en la pantalla, sino que sale al cobro por iniciativa propia.

 

Un disparo metódico

 

Hablamos de cotos donde a lo largo de la temporada el cazador llega a abatir varios centenares de zorzales, con puestos agraciados en los que muchos días los resultados se miden por docenas de piezas. Y es que a pesar de que la caza del pájaro deja notar cierto declive en las poblaciones, aún hay zonas agraciadas, con mucho zorzal.

 

Disparo a un zorzal en el olivar.

 

El disparo desde puesto es metódico, casi como el tiro al plato, por lo que una vez ganada la ventaja de saber qué adelanto aplicar, el resto es emplear técnica y evaluación para acertar, poco más. Así, y salvo las variantes de días revueltos o con mucho viento, el zorzalero experimentado es tirador cíclico y metódico.

 

(Texto: Miguel Soler / Fotos: G. G. E. y Archivo)