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Cuándo y cómo introducir el segundo can en el equipo becadero

Trucos de la caza de becadas con dos perros

A muchos de los cazadores de becadas nos gusta salir a cazar con más de un perro, aunque la mayoría de las veces esto no redunde en una mayor efectividad en nuestras cacerías tras las sordas.
Dos_Perros_Becadas_G Dos setters ingleses a patrón.

La mayoría de las veces pensamos que introducir un nuevo auxiliar en el equipo que durante años formamos con nuestro primer perro va a traducirse en una mayor eficacia en las salidas al monte, en encontrar mayor número de becadas o en una mejor exploración del terreno, y esto, que en teoría parece lo razonable, vemos con frustración que a la hora de la verdad no se corresponde con los hechos.

 

Nuestro nuevo equipo no se compenetra, compiten entre sí, a veces pierden los rastros y hasta las muestras comienzan a ser escasas porque nuestro veterano se contagia de la excitación de su nuevo compañero y parece olvidar la prudencia que durante tantas jornadas le ha caracterizado haciendo de él un perro puntero.

 

Introducir un nuevo auxiliar en un equipo que ha venido trabajando durante alguna temporada de manera autónoma siempre es un acto complejo que requiere tiempo, conocimientos y no pocas dosis de paciencia y reflexión, tanto durante las jornadas de caza como en los momentos previos de la elección y evaluación de las características de nuestro nuevo compañero.

 

Setter inglés con dos becadas cazadas.

 

Cuándo hacerlo

 

La temporada de caza ya está avanzada, por lo que hemos tenido tiempo de calidad para cazar con nuestro perro veterano, de manera que sus conocimientos de la becada se han asentado, las muestras, los cobros, las guías...

 

Todo lo ocurrido en el monte le ha dado sobradas ocasiones para crecerse y demostrar lo que apuntaba en temporadas pasadas, tanto si gozamos de la compañía de un gran perro como si se trata de uno que en temporadas pasadas no acababa de llenarnos.

 

Las becadas nos brindan ocasiones más claras, ya que las que quedan están acantonadas y conocemos bien los lugares donde podemos encontrarlas. Además, luego vendrá la contrapasa, con un breve repunte en la densidad de pájaros, lo que hará relativamente fácil volver a encontrarlos.

 

Cazador y sus dos perros becaderos al término de una salida cinegética.

 

Nuestra forma física y la de nuestro perro deberían encontrarse en su mejor momento, al igual que se van atemperando nuestras ansias venatorias, tan vivamente presentes al inicio de la campaña. Todos estos factores influyen positivamente a la hora de facilitar nuestra labor de introducción de un nuevo auxiliar.

 

Cómo llevarlo a la práctica

 

Sobre cómo debemos realizar dicha introducción, hemos de tener siempre presente que es un error comenzar cazando a los dos perros juntos. Si por un lado está claro que el objetivo que pretendemos es formar un equipo canino, por otro lado hemos de tener claro que para cazar bien con otro, primero es necesario cazar bien solos.

 

Es un error muy extendido que un perro veterano va a enseñar a cazar al novato. Ésa es una labor que nos corresponde a nosotros como cazadores y todo lo demás es querer que las cosas pasen sin esfuerzo ni implicación .

 

Hay momentos en la vida de los cachorros y los perros jóvenes en los que tener ante sí un perro veterano, con conocimientos de la especie y buen hacer venatorio, les van a ayudar y facilitar su aprendizaje, sobre todo para ponerlos en contacto con las primeras becadas e incluso en el desarrollo de su capacidad y amplitud de exploración del terreno sucio y complicado, pero pasado este primer momento, el resto corresponde al cazador.

 

Pareja de setter inglés utilizada para la caza de la becada.

 

No buscamos 'segundones'

 

Continuar cazando un perro veterano día tras día junto a un joven sólo nos va a llevar a convertir a este último en un segundón, que pronto se acostumbrará a correr como loco a la ‘llamada’ del beeper de nuestro veterano, de manera que pasará la jornada pendiente de ello, talonando y estorbando el trabajo del otro, sin aportar nada por su parte.

 

El peso de la búsqueda y la responsabilidad de localizar la caza para nosotros pronto harán que nuestro nuevo auxiliar despierte, espabile sus instintos y desarrolle cuanto antes todo su potencial.

 

Un perro para llegar a ser, para acabar de hacerse, para poder sentirse cazador, es necesario que cace solo con su dueño. Y cuando digo solo estoy diciendo solo, esto es, sin más perros, sin más cazadores, sin más compañía que la de su amo, al menos un día completo de cada tres o cuatro jornadas venatorias.

 

Patrón durante una jornada de caza a la becada.

 

Cuando ya nuestro joven amigo comience a despuntar, podemos variar la manera en la que alternamos los perros en el cazadero, sacando al veterano en primer lugar, durante un par de horas aproximadamente. Luego sacaremos al perro joven otro par de horas y finalmente dejaremos el resto de la jornada para sacarlos a los dos juntos.

 

Si tenemos esto presente y lo hacemos, con el sacrificio que para nosotros conlleva dejar en casa al perro “que sabe”, pronto veremos los resultados y comprenderemos que para mejorar es necesario esforzarse. Y será más fácil y dependerá menos de la suerte que nuestro segundo perro no sea un segundón.

 

(Texto: Julio Abad / Fotos: Archivo)

 

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