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ENTREVISTAMOS A LAUREANO DE LAS CUEVAS DE LA ACE

Todo lo que no sabías del corzo y debes conocer

Entrevistamos a Laureano de las Cuevas, que ha dedicado su vida al conocimiento de esta especie y será quien nos resuelva las incógnitas del corzo, ese animal emblemático de la cinegética tan cotidiano como desconocido.
Los corzos están rodeados de 'leyendas urbanas' que poco se parecen a la realidad

«Laureano de Las Cuevas y Álvarez, es miembro de la Junta Directiva de la Asociación del Corzo Español. Cazador conservacionista, que ha dedicado casi 40 años a la caza y al conocimiento del corzo. Defensor a ultranza de la caza, como una forma de vida, y la más eficaz de las herramientas de gestión»

Es difícil describir mejor y con menos palabras a Laureano, un hombre que se ha convertido en la enciclopedia viva de los corzos después de dedicarle una vida entera a la comprensión y conocimiento de esta especie, ya no solo como cazador, sino como conservacionista y parte activa de proyectos de investigación promovidos desde la ACE.

Cazando desde niño, Laureano se dejó seducir por la magia de los corzos. Ahora, comparte con nosotros todo ese conocimiento adquirido en miles de horas de campo y una vehemente intención de comprender esta especie desde la biología, la ciencia y la realidad empírica. 

Quizá sea por su sigilo, por ese aura de misterio que envuelve la existencia de los que llaman los duendes, por esa inexplicable obsesión que desatan en quien los conoce -o lo intenta- o por todo ello a la vez, pero de lo que no hay duda es del papel tan especial que tienen los corzos en la trayectoria de vida de muchos cazadores

Ahora que se acerca el comienzo de la temporada de su caza, de las largas horas apostados en el amanecer o cuando el sol traspone, de las interminables caminatas y de las noches sin dormir pensando en ellos, queremos aprender un poco más sobre la especie que tantas pasiones desata. Ahora es cuando nos hacemos preguntas, que por fortuna, Laureano contesta.

  • Es común hablar del corzo como un animal exquisito en sus costumbres, pero la creciente expansión del corzo durante los últimos años hace pensar que igual no sea así, ¿a qué se debe ese aumento tan exponencial en sus poblaciones?

Exquisito, sin duda. Respecto a sus costumbres, esa es otra guerra; sobre el corzo existen muchas contradicciones, sobre todo entre lo que se escucha y lo que se lee. Existe mucha «leyenda urbana».

Muchos son los factores, que han ayudado a la expansión del corzo, por gran parte de la geografía española, pero es sin duda la despoblación del medio rural y una política de repoblaciones forestales que ha venido marcando la gestión medioambiental de los últimos 50 años, los determinantes de la gran expansión y aumento de las densidades de este pequeño cérvido, y de otros tantos ungulados salvajes. 

A esto tenemos que, sumar, que el corzo, quien siempre ha estado presente en pequeños reductos, en distintas zonas de España, al aumentar sus poblaciones, ha dado también una sensación de «falsa colonización» de nuevos territorios, como por ejemplo en los Montes de Toledo, zona que tu bien conoces, o en las Sierras de Cortes, Montejaque …

Pero es sin duda, la gran plasticidad adaptativa del capreolus a todo tipo de hábitats, la clave de su éxito.

La expansión del corzo se debe a su inmensa capacidad adaptativa.

  • Cuando te refieres a la ‘plasticidad adaptativa’  del corzo, ¿hablas de alimentación?

Una de las características que conforman esa plasticidad adaptativa del corzo, reside en su anatomía, la especial conformación de su aparato digestivo, adaptado en sincronía a los ciclos naturales de vegetación y al consumo de elementos vegetales altamente energéticos, con gran resistencia a largos períodos de escasez nutricional por el parón climatológico, tanto debido al frío invernal, en las zonas más norteñas, como estival, en las poblaciones más meridionales,  facilita el éxito del corzo…

El corzo come, lo que tiene a mano, cuando lo tiene a mano. Esa capacidad de adaptación al entorno hace que lo podamos ver paciendo tranquilamente en una pradería o en siembra, o aprovechando el maíz en un puesto de esperas; manzanas en el huerto de un paisano, o bellotas en la montanera.

Las preferencias de nuestros pequeños cérvidos son los brotes tiernos y hojas, poco fibrosas y ricos en azucares, aquellos que le aportan esa mayor energía, para compensar las pequeñas cantidades que consumen en sus breves y espaciadas ingestas, obligado por su característico estómago. Estos alimentos además de nutrientes aportan una gran cantidad del líquido necesario.

  • ¿Pueden convivir con jabalíes y ciervos sin problemas?

Una de las limitaciones que ha tenido el corzo en su expansión, han sido los territorios con grandes presencias de otros ungulados, sobre todo el ciervo, con el que compite por el alimento. En zonas donde la capacidad de carga (disponibilidad de recursos) lo permite, el corzo convive con «casi quien sea».

Caso aparte es el jabalí, con quien convive «sin problemas», pues es un depredador del corzo, sobre todo en época de partos y cría. Donde no es inusual que los suidos pretendan merendarse a las crías del corzo. 

Esta obligada convivencia, está pasando factura a nuestros corzos, quienes están empezando a compartir parásitos de otras especies, en zonas de altas densidades, como en el caso de la Hypoderrma acteaon, conocida como «barros del ciervo», por ser frecuente en ciervos, y algo menos en gamos.

La presencia de ciervos y jabalíes es una de las causas de freno para la expansión del corzo

  • En cuanto a los territorios del corzo, toca batería de preguntas al respecto: ¿Qué extensión de territorios habitan más o menos? ¿Son los corzos muy territoriales? ¿En qué época del año marcan los territorios?

Para responder esta pregunta, tendríamos que diferenciar entre corzos adultos, añales, subadultos y como diría P. Ortega, «corzos cumplidos» (#corzocumplido). Y definir a groso modo, que es un territorio de corzo. Si tomamos como territorio de corzo, «aquella superficie  donde habita un macho adulto, y que no se superpone con la de ningún otro». 

En primer lugar, veríamos que, la extensión del territorio varía mucho dependiendo de la densidad y riqueza del medio, cuanto más variedad y abundancia de recursos exista en el medio, menor será el tamaño de estos territorios. Otro factor que influye en el tamaño del territorio es la edad del corzo dominante, pues el tamaño se va incrementando desde los 3 a los 6 años del corzo, descendiendo a partir de entonces.

Esta época de la vida del corzo coincide con su madurez sexual y su capacidad como reproductor. Hay que tener en cuenta, que, dentro de los territorios de los machos adultos, también coexisten añales subadultos, cumplidos y hembras, y que estás ultimas también son territoriales, dentro del territorio del macho. Y que el territorio del macho, también se ve condicionado, por el tamaño de su harén. Dicho esto, los estudios indican que los territorios pueden variar desde 5 a más de 150 ha. Aunque la mayoría oscilen entre 10 y 50 ha.

Los corzos varían su comportamiento territorial, dependiendo de la época del año, siendo estos más agresivos y territoriales, desde las dos o tres semanas anteriores a limpiar su cuerna, alcanzando su máxima intensidad durante el celo. Desde finales de agosto la conducta territorial del corzo va en descenso, llegando a ser inexistente durante el invierno, cuando muestran una conducta más gregaria formando «clanes».

Los corzos aprovechan la limpieza de sus cuernas para marcar el territorio.

El marcaje de los territorios se realiza de 1 a 3 semanas antes de que el corzo «limpie su cuerna», con una tendencia a desarrollarse primero los viejos territorios. Parece que el desarrollo total de la cuerna no es necesario para el marcaje del territorio, pero si para mantenerlo. Por ello y dependiendo de las zonas, este periodo puede abarcar desde finales de febrero hasta finales de marzo, principios de abril.

  • Es común ver corzas acompañadas por dos corcinos. En el caso de las ciervas, es prácticamente imposible que una hembra alumbre dos crías en el mismo parto y el segundo retoño suele ser una cría que perdió a su madre y una nueva los ‘acoge’. ¿Las corzas sí alumbran gemelos?

Buena pregunta. Lo que comúnmente se conoce como «partos gemelares», no es propiamente el alumbramiento de gemelos, ni siquiera de mellizos, tal y como lo conocemos en la especie humana. Puesto que el útero de las corzas es «bicorneo» (tiene dos ramas), en cada una de las ramas, se asientan dos “placentomas”. Por ello, en los partos múltiples de las corzas, veremos que cada feto, ha sido gestado en bolsas individuales en distintos placentomas.

Las corzas suelen tener normalmente dos crías por parto, dependiendo de la edad. Siendo mayor la posibilidad de ser partos dobles, triples en algunos casos, en las corzas adultas. Y cuanto mayor sea la disponibilidad de alimento.

Como curiosidad, y producto de la estrategia reproductiva del corzo, es más que posible, que un mismo parto, alumbre corcinos de distintos machos. Puesto que al contrario de lo que algunos piensan, las corzas, durante las 36 horas que dura ese único periodo de celo (son monoestras), no son cubiertas únicamente por el corzo «dominante», si no que buscan asegurar su prole con otros machos. Pese a que las hembras son fértiles solo durante esas pocas horas, el celo, puede alargarse durante semanas.

Los corcinos permanecen agazapados las primeras semanas, si los encuentras no los toques o podría rechazarlo la madre.

  • El caso de Orense nos tiene consternados, sobre el gusano del corzo ¿se puede considerar que los corzos se enfrenten a una amenaza? ¿Es grave la situación?

Sin duda sí a las dos.

La cephenemya stimulator, que así se llama, este parásito, lleva haciendo de las suyas, desde principios de la década de los 2000, cuando fue introducida en Asturias fruto de una traslocación sin el adecuado control veterinario, con ejemplares procedentes de Centroeuropa, donde es algo habitual y sus poblaciones están adaptadas. La grandes densidades que en el norte de España registraban las poblaciones de corzo, hicieron que la expansión de esta miasis se propagara como la pólvora.

Pese a que «el gusano de las narices», no mata por si mismo. Si reduce la capacidad inmunitaria de su hospedador, y en algunos casos, puede llegar a producir su muerte, al llevar a mínimos su respuesta inmunitaria. Esta debilidad que padecen muchos de los corzos infestados, les hacen blanco fácil de sus predadores, y aunque no hay evidencias científicas, o al menos yo las desconozco, se intuye, que afectan a su capacidad de reproducirse y longevidad, además de a mermar la calidad de los trofeos. 

Pese a todo, no todo son malas noticias, y ya se están estabilizando las poblaciones del oriente asturiano, aunque en densidades muy lejanas a las precedentes. Esta miasis, no es exclusiva del las comunidades cantábricas, sino que ya se han detectado casos más al sur, que amenazan con su expansión a diferentes puntos de nuestra geografía.

Imagen de la cephenemya stimulator, o 'gusano del  corzo' (Fotografía: ACE)

La Asociación del Corzo Español, lleva desde 2016 desarrollando el «Proyecto Oestridos», donde se realiza un seguimiento a las distintas miasis del corzo, donde cualquiera puede colaborar, en el muestreo y control de la enfermedad. Hay que destacar como algo imperativo, el control de los restos de los corzos, y en caso de presentar larvas de cephenemya, o su sospecha, no dejar restos en el monte a fin de no ayudar a su propagación.

Es importante, realizar tras el abate, un reconocimiento del estado sanitario de los corzos, en la medida de nuestras posibilidades, Y si observamos, gusanos, barros, calvas en la piel o cualquier otro indicio que nos haga sospechar que el animal está enfermo, comunicárselo a los Agentes Medioambientales de la zona. Y si no fuera posible hacerlo tomar muestras, mantenerlas refrigeradas, y ponerse en contacto con la ACE a través de [email protected] para que esas muestras puedan ser enviadas a los laboratorios del INVESAGA con quien mantiene un acuerdo de colaboración desde 2013, para velar por el estado sanitario de nuestros corzos.

  • Es poco frecuente hablar de la selectividad del corzo como modelo de gestión de cotos, pero parece que poco a poco va calando su importancia. ¿Qué consejo le darías a cualquier cazador para realizar la selectividad?

La caza selectiva como parte de «la gestión» que todo «cazador» debe realizar en los acotados, es fundamental para el correcto mantenimiento de las densidades de las especies, por ende, de su estado sanitario.

La caza de hembras es una de esas herramientas de gestión que nos ofrece la caza, y fundamental a la hora de mantener las adecuadas densidades y el oportuno sex ratio. Además de contribuir a mantener las poblaciones equilibradas, las caza de hembras nos ofrece unos maravillosos lances de caza, que, si no queremos realizar en primera persona, podemos dejar a los más jóvenes, quien sin duda la disfrutarán, pues sus oportunidades de salir al campo a recechar el corzo son muy inferiores. Otra de las grandes oportunidades que nos ofrece la caza de hembras, cuando la caza del macho está vedada, es el mantener nuestras neveras, llenas de la más sana y deliciosa de las carnes.

El criterio a seguir para la caza de hembras, lo comentábamos en otra pregunta, cuando hablamos de la capacidad de reproducción de las hembras. Una hembra adulta es capaz de gestar un mayor número de crías (por camada), a la par de ser más capaz de sacarlas adelante. Bajo ese criterio y siguiendo nuestra necesidades de gestión de poblaciones, utilizaremos un criterio u otro.

La «sex ratio», o proporción macho/hembra que la naturaleza nos ofrece, es el 1/1, pero dependiendo de las densidades, por ejemplo, si estamos en un territorio donde el corzo se encuentre en expansión, el ratio puede aumentarse, 1 macho cada dos hembras.

La selectividad en las hembras es fundamental para mantener el equilibrio poblacional.

Otro de los grandes alicientes que nos ofrece la caza de hembras, es el convertir su caza, en una forma de caza más social. La Asociación del Corzo Español, lleva varios años realizando “Jornadas de Caza de Hembras”, donde varios acotados acuerdan el descaste durante un fin de semana, y al finalizar celebran una comida de hermandad, donde compartir experiencias, información, y estrechar lazos.

Estás Jornadas, sirven además para conocer el estado de salud de las poblaciones, obtención de muestras y la realización de diversos convenios de colaboración que la ACE tiene firmadas, con distintas Instituciones y Universidades. En 2019, otras entidades, como el Iberian Chapter del SCI, se han sumado a estas iniciativas, que dejan abiertas las puestas a quien quiera sumarse.

  • Los míticos corzos con peluca son un trofeo con el que sueñan muchos cazadores, lo que no se sabe es que origina esa ‘malformación’ tan peculiar…

Pese a la vistosidad y aparatosidad, que ofrece un corzo peluca, «es una simple cuestión de hormonas». La peluca del corzo se debe a una falta de testosterona en el momento de la formación de la cuerna del corzo, que evita su osificación y detenga su crecimiento, Por ello la «peluca» sigue creciendo, aumentando su peso y volumen, llegando a matar a su poseedor, pues llega a cegarle e imposibilitar su alimentación.

El caso contrario, el exceso de testosterona en la edad adulta de las hembras, es la causa de la aparición de las «hembras con cuerna».

  • Resulta todo un reto hacerle una buena entrada a un corzo sin que él, o alguna de las hembras perciba un mínimo movimiento o intercepte un aire que nos delate. ¿De qué tenemos más papeletas en el monte, de ser vistos, olidos u oídos?

Para desgracia de muchos, el corzo tiene su oído y olfato muy desarrollados. Tampoco es mala su vista, aunque si buscamos algún «pero», parece que tienen algún problema con la visión estereoscópica, es decir, les cuesta trabajo percibir el acercamiento longitudinal de un objeto que no está en movimiento, «medir distancias en una misma dirección», en distancias largas y medias. No así los desplazamientos laterales.

Pero quizá, el arma secreta del corzo es sin duda su excelente oído.

  • Elegir un lance es casi imposible, más con una trayectoria cinegética tan impresionantemente nutrida como la tuya, pero siempre hay alguna anécdota memorable…

Todo lo relacionado con el corzo, es memorable. Si bien, aunque cazar con mis hijos ha sido siempre mi mayor fuente de satisfacción. Jamás podré olvidar, la primera vez que mi hijo Laure recechando solo, abatió su primer corzo en solitario; cuando llegue a él tras escuchar el tiro y verle colocando al corzo, no sé quién temblaba más…

Los corzos con 'peluca' son la consecuencia de la falta de testosterona.

  • ¿Qué destacarías de la ACE?

Jugando con el dicho, ¡de la ACE destacaría hasta los andares! Creo que ya se me ha visto el plumero a lo largo de esta entrevista, pero, si la «Asociación del Corzo Español» no existiera, lo primero que habría que hacer sería inventarla. 

La Asociación del Corzo Español, nació hace casi 20 años, de la mano de un puñado de chalados «cazadores de corzos», quienes, preocupados por el futuro de nuestro pequeño cérvido, pusieron todo su entusiasmo e ilusión, en crear este cruce de caminos, donde se junta la caza, la conservación, la ciencia, la fotografía; en general, todas aquellas disciplinas donde los amantes de la naturaleza tenemos nuestro lugar, para hablar, estudiar, difundir y proteger… todo lo relativo al corzo. 

En todos los estamentos, y con toda la proyección y magnitud de la que somos capaces. Sin duda la ACE se ha convertido con lo años y mucho esfuerzo, en una asociación de referencia, respetada desde todos los ámbitos en lo que al corzo «y sus circunstancias», y a «conservación» se refiere.