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Cuando la temporada llega a su ecuador

Tiro en montería: entrena y aprende de errores para no fallar

Diciembre es un gran mes para montear, para vivir algunos de los lances más emocionantes que uno puede experimentar, el del venado o jabalí que desde la distancia se acerca a nuestro puesto, achuchado por los perros de la rehala.
Tiro_Monteria_Entrenar_G Montero con su rifle encarado y a punto de disparar sobre una res.

En ese momento ni el más frío de los cazadores puede evitar sentir cierto hormigueo en las manos, la respiración agitada, un aumento significativo de la frecuencia cardiaca..., cada uno lo vive a su manera, pero quien más quien menos sufrirá y gozará a partes iguales de esos minutos o de esos segundos de tensión y adrenalina.

 

Tensión y adrenalina, malas consejeras ambas para un trabajo de precisión, un trabajo de precisión como es el disparo. ¿Os imagináis a un neurocirujano bisturí en mano con las manos temblorosas y el pulso a 200 en el momento de intervenir a un paciente?

 

Todos hemos visto a los tiradores de precisión, sean de la modalidad que sean (rifle, pistola, arco, dardos, carabinas de aire comprimido, hasta tiros libres en un partido de baloncesto…) segundos antes de ejecutar su tiro/disparo: mirada al frente, o baja incluso, concentración, respiración profunda, nasal, relax…

 

A la espera de acontecimientos en el puesto de montería.

 

Todo lo necesario para encontrar ese momento “zen” tan necesario para ejecutar con máxima precisión la acción mil veces ensayada. ¿Habéis visto alguna vez a un montero sentado en el suelo con las piernas cruzadas, formando sendos círculos con los dedos y diciendo “ooohhhmm…” mientras una ladra se descuelga por el testero de enfrente? Yo tampoco.

 

Así que a continuación voy a abordar dos puntos clave para que los disparos que hagamos en nuestras próximas monterías y batidas lleguen a buen puerto.

 

Entrenamiento

 

Los cazadores de menor cuentan con canchas de tiro al plato de recorridos de caza, y con cotos intensivos en lo que entrenar dentro y fuera de temporada, pero los cazadores de mayor no.

 

Hay quien se lo monta para lanzar un neumático desde lo alto de un cerro con un tablero en medio para disparar sobre él a diferentes distancias, pero no deja de ser en cierto modo chapucero, imprudente y probablemente hasta ilegal.

 

A falta de campos de tiro para rifle sobre blancos en movimiento como los que existen en otros países de Europa, no es mala idea entrenar de vez en cuando con la escopeta y los platos/conejo de los recorridos de caza, con el choque más cerrado que tengamos y con un perdigón grande.

 

Tirando el plato/conejo en recorridos de caza.

 

No se trata de romper el mayor número de platos, se trata de interiorizar la influencia de la distancia/ángulo/velocidad de nuestro objetivo en el lugar de impacto de nuestro proyectil.

 

Aprendizaje

 

Errar vamos a errar, así es y así será siempre, pero si cada vez que fallamos hacemos todo lo posible para descubrir qué es lo que hemos hecho mal, por qué hemos fallado ese guarro, ese muflón o ese venado, iremos por el buen camino para no volver a cometer el mismo error la próxima vez.

 

Disparando sobre un guarro en montería.

 

Quizás cometamos otro, incluso el mismo, pero cada vez tendremos más claro qué es lo que tenemos que hacer para que no nos vuelva a pasar. En el tiro en montería, como en tantas otras cosas, podemos aprender mucho más de los errores que de los aciertos, tan sólo debemos reconocerlos y analizarlos para así poder evitarlos con el próximo animal que nos entre al puesto.

 

Quizás sea el cochino de nuestra vida, quizás un 'pavo' de 16 puntas, y quizás los fallemos de nuevo, pero quizás no.

 

(Texto: IA Sánchez / Fotos: Semi Soto Navarro, autor y Federación Riojana de Caza)

 

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