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En la recta final de la temporada

Sigue estos consejos y mantén sanos a tus perros de caza

Con la temporada cinegética llegando a su final, es buen momento para aplicar unos cuidados óptimos a nuestros perros de caza. Os detallamos varias pautas y consejos para asegurar el bienestar y la salud de los canes.
Consejos perros de caza El desarrollo de la temporada puede haber hecho mella en nuestros perros de caza.

El desgaste propio de la actividad repetida semana tras semana es posible que haya hecho mella en nuestro perro y deberíamos realizar una revisión que nos oriente sobre si es posible que algún problema de salud esté gestándose.

Empezaremos por una valoración del perro en general. Su conducta nos indicará si tiene un grado de actividad mayor o menor de lo habitual, lo que puede indicar hiperactividad o ansiedad. Estudiaremos si sus movimientos son normales o presenta algún tipo de cojera o dificultad al levantarse, que podría estar debida a un traumatismo o a osteoartrosis, fruto de la edad. El aspecto del pelo debe ser acorde con su raza, en general tupido, lustroso, brillante, sin caspa y sin alopecias. El aspecto de la piel debe ser de una coloración rosada, sin enrojecimiento, ni heridas, ni rascado exagerado. La detección de parásitos (pulgas y/o garrapatas) será importante.

Esta revisión general también nos permitirá valorar su estado de peso, detectándose los primeros signos de obesidad al recubrirse las costillas y rellenarse la cintura; o bien valorar si la pérdida de peso durante la temporada de caza ha sido excesiva.

Consejos perros de caza
 
El aparato digestivo es fuente de muchos síntomas como los vómitos, el estreñimiento o la diarrea, flatulencia, dolor o dificultad al defecar, molestias o lamidos de la región anal que podrán indicarnos la presencia de parásitos o de afecciones de los sacos anales, etc. Las alteraciones en la micción podrán revelar dolor, color anormal de la orina, presencia de sangre, aumento de volumen generalmente acompañado de más sed, algo muy frecuente en muchas enfermedades endocrinas (diabetes, síndrome de Cushing), enfermedades infecciosas (piómetra) y fallos renal o hepático.

Al examinar los ojos deben presentar un aspecto limpio, sin secreciones, con una córnea invisible, por ser transparente, que permita ver las estructuras posteriores que son el iris y la pupila, esta de color negro. Las molestias o guiños con los ojos, las secreciones y las opacidades son signo de enfermedad. Los oídos no deber tener tampoco secreciones ni mal olor, ni estar enrojecidos. Las enfermedades del oído suelen ser muy molestas e incluso muy dolorosas, por lo que si nuestro pero sacude mucho las orejas será imprescindible llevarle al veterinario. 

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La boca ni tiene que estar enrojecida ni presentar una excesiva salivación, salvo en ciertas razas; pues una secreción excesiva de saliva puede estar producida por heridas, quemaduras o infecciones. Es importante revisar los dientes para detectar el acúmulo de sarro, rotura de alguna pieza o infecciones. El aspecto de la trufa debe ser húmeda, lisa, brillante, sin secreciones; la aparición de costras o el agrietamiento requieren de una revisión más profunda, pues pueden ser signo de enfermedades.

La palpación de todo el cuerpo, empezando por el cuello y continuando por el tronco y extremidades, nos permitirá localizar bultos o heridas, que no sean fácilmente visibles. La exploración de las mamas en las perras es muy importante, pues la presencia de tumores mamarios es una patología frecuente en hembras no castradas de cierta edad. Al revisar las patas deberemos prestar especial atención a los dedos, espacios interdigitales y almohadillas, pues son lugares que con frecuencia se pueden alterar, debido a heridas, cuerpos extraños, dermatitis, no olvidándonos de revisar las uñas que, si bien suelen desgastarse con el ejercicio, en algunos casos precisan ser recortadas.

Forma física fuera de la temporada

El perro debería mantener una cierta forma física durante todo el año, evitando que engorde en exceso cuando no salgamos a cazar. No es raro que muchos perros fuera de la temporada de caza, prácticamente no hagan ejercicio, al igual que sus propietarios. Como buenos cazadores deberíamos disfrutar del paseo por el campo con nuestro perro, fuera de la actividad cinegética, ya que es otra manera de valorar nuestro entorno y la naturaleza en general. En entrenamiento durante todo el año es imprescindible en ejemplares que se comportan como auténticos atletas y es una forma de evitar lesiones futuras.

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Finalmente, tras un cierto plazo que permita al animal recuperarse totalmente, así como haberlo valorado nosotros, será un buen momento para completar sus vacunaciones y que nuestro veterinario le realice un oportuno chequeo.

 

(Texto: Manuel Lázaro, veterinario Clínica Mirasierra / Fotos: A.A.Á.)