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Durante las jornadas de caza menor

El ritmo del perro y su distancia de trabajo

No debe importarnos que un perro cace a una distancia que exceda la normal del tiro siempre que el cazadero y las piezas lo permitan. También es deseable que el perro trabaje a un ritmo fuerte y con una búsqueda amplia pues, por desgracia, la caza escasea.
Perros_RitmoTrabajo_G Si apostamos por perros de razas con búsqueda amplia de origen, debemos ser coherentes con ello.

Este principio es lógico, pero luego debe acompañar a todo esto que el perro de caza tenga recursos para facilitar el lance de caza. Aquí debemos romper la primera barrera que nos obsesiona, esa distancia. Parece que todo lo que no sea llevar al perro a quince metros es un sacrilegio, cuando no nos damos cuenta de que si apostamos por perros de razas con búsqueda amplia de origen, ampliada aún más en estas décadas fruto de la cría destinada a fines competitivos, debemos ser coherentes con ello.

Desde hace años existe la pretensión de que los perros deben correr más en el trabajo de búsqueda; eso parece ser lo acertado y deseable, y por ahí entramos algunos de nosotros. Todo parecía que esto elevaría la calidad del trabajo de estos perros y que, además, el cazador sería mucho más ‘deportivo’. Se buscaba al perro campeón, pero sin darnos cuenta de que en el campo y con caza de verdad, sin veinte encorsetados minutos para todo, la cosa cambia.

No tiremos la toalla, que todavía salen buenos perros de escopeta. El cazador aquí debe afinar mucho y decidirse por una camada muy bien buscada, pero sobre ello, ha de tener claro que debe realizar un trabajo duro, continuado y muy bien enfocado, para que ese cachorro sea asequible en las jornadas de caza. Y además de todo ello, rezar, rezar mucho, creo que me entendéis...

Un perro trabajando a ritmo elevado en el cazadero no supone ningún problema siempre que esté en sintonía con el cazador; ahí está el alineamiento de los objetivos, porque sin ello es imposible cazar con un perro así. Si el cazador sabe sacar partido al posicionamiento de su perro en el campo puede llegar a resolver lances, y si el perro siempre está en contacto con el cazador, esa pareja será productiva para la percha y, sobre todo, para el disfrute venatorio. De otra forma, nada funciona.

Caemos en un error de forma muy habitual, impulsados por las dichosas prisas por todo, y es querer que el perro salga cazando templado desde el primer minuto, lo que nos lleva una y otra vez al desconcierto y al cabreo. Como cada uno de nosotros conoce a su perro y cómo suele reaccionar más o menos en cada jornada, apostemos por repartir tiempos y dejemos una primera parte para que el perro desfogue y corra (en los arranques de la jornada es cuando menos importa esto, pero así logramos en muchos casos que a media mañana ese perro fuerte y que busca demasiado largo para nosotros, se temple y se meta a mejor distancia). Hay perros que ‘piden’ a gritos que actuemos así, pero no queremos darnos cuenta.

(Texto: Miguel Soler / Fotos: Shutterstock)

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