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Analizamos los errores más frecuentes y por qué se presentan

¿Quieres tener un buen perro de caza? No cometas estos 6 fallos

Son muchos los buenos perros de caza que no pasan de ser mediocres como consecuencia de un manejo inadecuado, que anula ese instinto de predación. Por eso, vamos a ver algunos errores comunes y por qué se presentan.

1 Querer que sea como otro perro que tuvimos

Quien más quien menos tiene añoranza de ese perro que lo cazaba todo y ya murió. Así, no es raro pretender que el animal nuevo sea una copia, un clon de aquél echado en falta. Un error que genera descontento con el nuevo perro de caza y nos impide apreciar y canalizar sus virtudes, que seguro las tendrá, pues cada perro y cada raza tiene su estilo.

Podenco veterano junto a una buena percha de pluma y pelo.

Querer que un perro cace como a nosotros nos gustaría, cuando ese "gustarnos” es una imagen idealizada de otro perro, sólo nos lleva a presionar de tal forma al animal, que terminamos alterando su comportamiento. El perro seguramente acabará más pendiente de nuestras correcciones y de evitar nuestros enfados que de cazar.

2 Corregir mal los errores

Nunca tendrás un perro bien adiestrado y obediente si no convives con él y corriges con severidad, pero con dulzura a un tiempo, sus errores. Cuanto más trato tengas con el perro, con mayor facilidad conseguirás enmendar sus errores.

Con un joven braco alemán, adiestrándolo en el campo.

Uno de los puntos más complicados de un buen adiestramiento es saber el momento exacto en que debe realizarse la corrección del error. Equivocarse en este punto provoca dos resultados indeseables:

  • No eliminar la conducta indeseada.
  • Crear recelo o miedo en el perro.

3 No saber dosificar esfuerzos

El entrenamiento racional mejora la adaptación metabólica del organismo al esfuerzo, permitiendo recuperarse con celeridad tras el ejercicio. La puesta a punto es un esfuerzo gradual que no debe forzarse, si queremos evitar la saturación tanto física como psicológica.

Habitualmente se ha creído que el ejercicio ayuda a la prevención o resolución de muchos problemas de comportamiento, por lo que casi estaríamos hablando de la actividad física como de una terapia comportamental. Pero esta idea necesita una revisión profunda.

Setter inglés en pleno esfuerzo durante un campeo.

La carga mental, producida por el esfuerzo físico inmoderado, es uno de los factores más importantes de estrés en el trabajo intenso y no gradual del perro cazando. Si sometes a un perro inmaduro o a un animal que procede de la inactividad de la veda a unas exigencias muy altas, que superan las capacidades de respuesta del perro, aparece el estrés y la saturación.

4 Educar/adiestrar sólo sobre la caza

Al perro nuevo hay que educarle antes de cazar con él y al veterano hay que reciclarlo cada año. Si piensas que el can ha de poner todo el trabajo y tú recibir sólo el disfrute, vas mal encaminado.

La caza no educa al perro en el modo en que actualmente un cazador necesita este auxiliar cinegético; lo que hace la caza es refinar, consolidar, la educación previa, el adiestramiento que el perro ha recibido, porque sólo un perro educado es un perro útil.

Pointer en un coto de caza.

Por ejemplo, la caza le enseñará al perro que la perdiz se comporta de forma diferente en el llano que en el monte, y de forma espontánea buscará a más velocidad y abrirá más los lazos en el llano en tanto que realizará lazos más cortos en el monte, pero antes está la enseñanza previa, el adiestramiento anterior a la caza.

5 Cazar con un perro adulto que amilana al joven

Dominancia es la palabra que define el comportamiento de un perro que impone su estilo de caza sobre otro. Que el perro joven cace junto a un veterano ha sido tradicionalmente considerado como algo bueno, pero también aquí caben los errores.

Un perro muy seguro puede terminar amilanando a otro joven o de temperamento menos fuerte. El perro inmaduro termina, como animal sumiso, convertido en un talonero del dominante, se ve anulada su iniciativa, sólo copia los gestos cinegéticos que ve al dominante, sin interiorizarlos.

Braco alemán joven y adulto durante la caza de la codorniz en media veda.

En definitiva, un perro veterano como compañero de caza de uno joven es positivo siempre que se trate de un perro equilibrado, sin afán de dominio, que trabaje y deje trabajar a los compañeros. Los perros muy dominantes deberían cazar solos.

6 Problemas con el cobro

Un alto porcentaje de perros cobra de manera natural, es lo que se conoce como cobro innato. Algunos de los problemas relacionados con el cobro, perros que no cobran o no traen correctamente, están relacionados con actitudes equivocadas del propietario.

Pointer resistiéndose a entregar una codorniz cobrada.

Ese cazador avaricioso, que no deja cobrar al perro porque sale corriendo a cobrar él o aquél otro que riñe al perro cuando en un momento determinado muerde la pieza o, en lugar de darla a la mano, la suelta en el suelo, puede tener trágicas consecuencias en un perro de carácter suave o inmaduro.

Es un error demasiado frecuente forzar el cobro en perros muy jóvenes o inmaduros. Los intentos de forzar el cobro antes de los 10 ó 12 meses del perro suelen acarrear más problemas que satisfacciones.

(Texto: E. B. / Fotos: Pepe Durán, Archivo y Shutterstock)