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Trabajo gradual pero sin perder ninguna oportunidad

Prepara -¡ya!- a tu perro para la media veda

Hace calor, ¿verdad? Ahora no apetece nada estar en el campo reseco más allá de las nueve de la mañana, o mucho antes de las nueve de la noche, bufando cuando subimos una cuesta a mediodía porque el verano ha entrado con fuerza.
PrepararPerros_MV_G Braco alemán de muestra en un perdido.

¡Qué bien se está fresquito y a la sombra, qué a gusto tomando un refresco y viendo la televisión, por supuesto con el aire acondicionado puesto...! De vez en cuando pensamos que ya queda poco para que se abra la temporada de codorniz, y que pronto estaremos plantados en el rastrojo, y con suerte, con media docena de codornices colgadas en la percha. Bueno, por pedir, que sea docena y media, total, ya puestos...

Al perro de caza, con sacarlo unas cuantas tardes la semana antes de la apertura a que corra detrás del coche por el camino de la perrera, como mucho tirarle unas cuantas veces la pelota de tenis para que la traiga -no sea que luego no se acuerde de que debe traerme las codornices-, es más que suficiente, que para eso le damos un buen pienso y le hemos comprado ya la pomada para que no se aspee. Vaya plan... Estamos a menos de dos meses de la apertura y muchos de nosotros todavía ni ha campeado una sola vez a sus perros de cara a la media veda; esto se repite cada año y no tiene perdón porque no es justo para nuestros perros. Queremos que cacen y encima que lo hagan bien y todo el tiempo que queramos, y así no es posible. Habitualmente achacamos los malos resultados en la desveda codornicera a que no hay codornices, y aunque la verdad es que no hay como para regalar, alguna queda. Pero ocurre que para localizar y sacar estas codornices hay que tener al perro en perfectas condiciones físicas y, casi más importante, mentales.

No todo es ahora sacar al perro por el camino de la polvareda a que corra y se “ponga en forma”; esto se hace desde varios meses antes del comienzo cinegético y de forma gradual, pero aun así, algo es -aunque mal llevado, desde luego-. Estos perros, indefectiblemente, van a salir escopeteados en cuanto salten del maletero o del carrito en el amanecer de la desveda, se ve venir. El perro de caza debe salir al campo con la naturalidad que depara hacerlo con frecuencia y habitualmente, es decir, ir a cazar nunca puede ser el escape al encierro de la perrera, al confinamiento de la terraza de un quinto piso, ni la recuperación del contacto con su dueño, que salvo en los días de caza, no sabe nada de su perro. Vínculo, eso es fundamental, relación entre perro cazador y hombre cazador; nuestro perro sabe que va a cazar cuando sale al campo y ve indicios de ello (no son tontos precisamente), pero salir sin complicidad depara escasos resultados prácticos, cada cual parece que va a lo suyo, y volcamos en la falta de caza, o en el mal trabajo del perro, el liviano peso de la percha a nuestro regreso.

Un perro bien campeado, metido en cintura de campo y campo en los meses previos, bien compenetrado con su dueño, sale a comerse el campo, buscará donde sea necesario, detectará a la codorniz por muy reculada que esté en el arroyo, pues su nariz ha tenido un entrenamiento continuado y más que suficiente. Pero sale templado de ánimos, sin desmadres ni fogosidades excesivas, justo lo que todos queremos. Si salimos con la moral al máximo, necesitamos haber puesto a nuestro perro en consonancia y ello se logra con contacto diario, mucho ejercicio y campo de sobra; así el perro saldrá bien dispuesto, preparado física y psicológicamente, y no tendremos ni siquiera que indicarle para dónde hay que ir a buscar a las codornices, pues ya se encargará él de poner en funcionamiento su fina nariz. Últimas oportunidades, más de un mes por delante, no abusemos de un día de intensivo con treinta codornices como preparación única y suficiente para nuestros perros. Trabajo gradual, eso sí, sin perder ya ni una tarde, una hora cada tarde la primera semana, dos, tres y cuatro las sucesivas, y llegaremos a la desveda con perros más que preparados, perros que no se alejan en exceso, centrados y queriendo localizar para nosotros todas las codornices del mundo.

(Texto: A. Rabil / Fotos: Archivo)