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La polivalencia

Si hay alguna palabra que está de moda en cualquier conversación que verse sobre el perro de caza, ésa es polivalencia, pero ¿sabemos realmente qué significa polivalencia? En este artículo intentaremos dar respuesta a algunas cuestiones sobre el tema.
bracodrahtaar-G Deutsch Drahthaar y Braco alemán.

El significado de la palabra es sencillo, pues tenemos el elemento compositivo “poli”, que indica pluralidad, y “valencia”, que es valor o valía. La ecuación sale por sí sola y polivalencia significa que es útil para varias cosas o tareas. Precisamente esa acepción es la que se aplica normalmente a un perro cuando se habla de “perro polivalente” o “raza polivalente”, pero siento decir que quizás la moda es la que nos ha confundido o es el mismo término, con su significado tan amplio, el que nos confunde, porque “varios” se aplica a más de dos, incluso para algunos la pareja ya son varios.

Si nos ceñimos al término etimológicamente hablando, no creo que haya un solo can en la faz de la tierra que no sea polivalente, por tanto a lo largo de este artículo intentaré explicar lo que es realmente un perro polivalente, si nace o se hace, si es verdadero o falso que ciertas razas sean polivalentes o no. La confusión a la que lleva el término de marras es tal, que muchos cazadores en cuanto tienen un perro que va bien al pelo y a la pluma ya sentencian la polivalencia del can; otros son algo más exigentes y suman a las bonanzas cinegéticas del susodicho el que sea capaz de entrar al agua y cobre piezas en el húmedo medio. ¿Están confundidos estos cazadores, aplican mal el término? Como ya dije antes, etimológicamente no está mal aplicado, pero hablando en términos cinófilos, la cosa cambia. ¿Qué es un perro polivalente entonces?

Es el perro capaz de detectar las piezas por alto y por bajo, es decir, muestra y rastrea, tanto piezas de pluma como de pelo; es el animal capaz no sólo de cobrar en el agua, sino de cazar en el agua, lo que supone localizar la pieza, desalojarla y después cobrarla. El perro polivalente no se reduce a las piezas de caza menor; debe ser capaz de rastrear piezas mayores, tanto sanas como heridas. Ahí entraría el discutido rastro de sangre, pero antes de llegar a esto debe ser capaz de mantenerse tranquilo en el rececho, en el puesto. Esto es lo que se considera un perro polivalente. Alguno se preguntará si existe un ejemplar así. Pues sí, existen, pero este tipo de perro siento decir que no sólo nace, se hace. Aquí entra en juego el factor adiestramiento.

¿Hay razas polivalentes?

La respuesta es sí y podemos considerar raza polivalente a aquélla que fue creada para tal fin o la que en su estándar de trabajo figura una variedad de pruebas cinegéticas suficiente como para considerarlo polivalente. Pero yo prefiero hablar siempre de individuos, o como dice un buen amigo argentino, “hay que hablar de ejemplares porque precisamente son ejemplos de lo que debe ser”.

En las razas así consideradas es más fácil encontrar ejemplares que lleguen a ser polivalentes, y digo que lleguen a ser porque sin adiestramiento, sin experiencias y sin campo, ningún perro es polivalente, ni especialista, ni nada. Las razas más propensas a contar en sus filas con ejemplares polivalentes son las alemanas; el deutsch drahthaar y el deutsch kurzhaar (braco alemán) son, a priori, las reinas de la polivalencia, sin olvidarnos del pequeño teckel, pero podemos encontrar ejemplares polivalentes en prácticamente cualquier raza de caza, desde nuestro podenco a ejemplares de razas británicas, siempre más definidas como especialistas, aunque en estos casos concretos de “especialistas polivalentes”, en vez de hablar de ejemplares deberíamos hablar de “casualidades”. Pero fijaros que en todo momento estoy hablando de ejemplares. Generalizar sobre una raza no es bueno, y lo repito hasta la saciedad porque quiero que quede claro. Pero entonces, ¿por qué se le achaca la polivalencia innata a las razas alemanas de forma generalizada?

Para responder a esta pregunta nos tendríamos que remontar al inicio, a la creación de esas razas. Los alemanes buscaron un perro para todo, ya que no todo el mundo se podía permitir el mantenimiento de un perro que mostrara, otro que cobrara, otro que rastreara las piezas mayores, otro que recuperara la caza mayor herida, otro para las acuáticas, de modo que se dedicaron a cruzar varias razas hasta conseguir su objetivo, un solo perro que fuera capaz de hacer todo eso. Según varios autores, la base fueron sabuesos y perdigueros hispanos, y luego entraron más razas como grifones o pointer inglés, aunque este último fue negado durante muchos años, quizás por las rencillas históricas, las cuales no fueron otra cosa que las dos mayores guerras que el mundo ha conocido y que hacen difícil no negar el cruce con una raza inglesa, aunque esta invasión de sangre británica en el kurzhaar no se dio hasta más adelante y con la única intención de aligerar e imprimir algo de velocidad. La prueba de esto está en el color negro que presenta el kurzhaar y que durante mucho tiempo fue rechazado y no admitido en el estándar racial.

Visto el pequeño repaso histórico, podemos comprender por qué se expande el término polivalente a una raza. Precisamente fueron razas creadas para ser eso, polivalentes, pero ello no quiere decir que todos sus ejemplares lo sean de forma innata; tendrán más papeletas para serlo que el resto de razas, pero no todos saldrán con el equilibrio necesario para conseguir hacer de ellos perros polivalentes.

¿Perro Polivalente = Perro 10?

Ahí entran los gustos personales de cada uno, porque un perro polivalente suele ser segundo en casi todo, pero primero en nada. Es normal, no se puede abarcar tanto y encima ser el mejor en todo o en alguna de esas facetas. Entonces, como ya dije, es cuestión de gustos, de preferencias y de lo que cace cada uno, pero eso sí, habremos de ser coherentes para no caer en el absurdo, que no es otra cosa que pretender que un perro polivalente no baje la nariz al suelo cuando vamos a las perdices, o querer que ese mismo perro nos cace las ‘rojas’ como lo haría un especialista. Y es que por lógica, si un perro gana en una faceta, pierde en otra. Lo vemos en perros muy metidos al pelo (eso no es polivalencia), que luego a la perdiz bajan mucho la nariz e incluso llegan a espantar por haberse acostumbrado al “aguante” del conejo encamado, y claro, la perdiz no se encama ni aguanta tanto, la perdiz requiere un perro más prudente que muestre largo. Estoy hablando de perros de muestra y de Alectoris rufa, por si alguien se había creado algún tipo de confusión.

Yo, personalmente, no quiero un perro polivalente, en primer lugar porque no cazo más que perdices y codornices y esporádicamente alguna becada, y en segundo lugar porque aunque quisiera, no dispongo de un coto con tanta variedad cinegética para hacer un buen perro polivalente, de modo que me quedo con los especialistas.

Adiestramiento

Se podría decir que es el más costoso de todos cuantos tipos de adiestramiento haya, o también se podría decir que es la suma de todos. Imaginaros al adiestramiento “normal” que aplicamos a cualquier perro de muestra, es decir, llamada, cobro, laceo con búsqueda cruzada, muestra... A todo esto añadir cobro en agua, búsqueda ordenada en agua, rastros de pelo, cobros de piezas como zorros, rastros de sangre, rastros de piezas mayores... Esto se convierte en una presión brutal para un perro, por ello repito que debe traer unas cualidades innatas específicas para tal fin. El adiestrador debe ser muy prudente para no someter en exceso, y el tiempo de adiestramiento se dispara si lo comparamos con el adiestramiento de un perro especialista.

De modo que antes de volver a mencionar la palabra de moda, para asignarla a ese perro que hace bien a los conejos y a las perdices, vamos a pensarlo dos veces, o no, seguir aplicándolo como os venga en gana, pero al menos ahora ya sabéis realmente lo que es un perro polivalente.

(Texto: Jesús Barroso. Fotos: Archivo).