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Necesarios en todas nuestras modalidades de caza mayor

Perros de sangre especialistas y otras razas que cumplen bien

Únicamente existen, hoy en día, dos razas pensadas y seleccionadas en origen exclusivamente para su utilidad como perros de sangre: el sabueso de Hannover y el sabueso de montaña de Baviera.
SabuesoBaviera_G Sabueso de montaña de Baviera tras resolver el rastreo de un macho montés.

El sabueso de Hannover (Hannoversche Schweißhund) como raza se desarrolló a principios del siglo XIX en la Hannoversche Jägerhof (Escuela de Caza de Hannover) bajo el mecenazgo de la Casa Real, con la idea de crear una raza que exclusivamente se destinara al rastreo de piezas de caza mayor heridas. Es un perro potente, de gran nariz, con una marcada predilección por los rastros fríos. El control de su cría está actualmente en manos de la organización Verein Hirschmann, que vela por conservar las características originales de la raza, especialmente en lo referente a su utilidad como perro de rastreo. No obstante, la exportación de perros a otros países ha motivado que sea ya posible adquirir ejemplares de esta raza en otros lugares, aunque generalmente suele haber problemas con los pedigree.

Pero el hannoveriano resultaba un perro demasiado pesado para el trabajo en las zonas de montaña. En el año 1870, el barón Karg-Bebenburh, de Reichenhall (localidad situada al sur de Baviera), cruza estos perros con los ligeros sabuesos rojos de montaña y crea el sabueso de montaña de Baviera (Bayerische Gebirgsschweißhund). En 1912 se crea el Club de Rastreadores Montañeses de Baviera, con sede en Munich. Actualmente se encuentran buenas líneas de trabajo de esta raza no sólo en Alemania y Austria, sino también en países como Polonia, Checoslovaquia, Letonia y Eslovaquia. En todos estos países se conserva con celo la aptitud natural de la raza para el rastreo de reses heridas, siendo imprescindible para su cría siguiendo las normas de FCI (Federación Cinológica Internacional) que ambos reproductores (macho y hembra) hayan superado pruebas de trabajo.

Pero no sólo se emplean estas dos razas de perro para el rastreo de reses heridas. Hay muchas otras razas perfectamente aptas para ser utilizadas en este trabajo. Debemos destacar por sus buenas cualidades, y por ser la más extendida entre los cazadores europeos para su uso como perro de sangre, al teckel. A pesar de ser un perro desarrollado en origen para la caza bajo tierra (dachshund = perro tejonero), su extraordinario carácter y su pasión por la caza, unidas a una buena nariz, han hecho de este perro un colaborador magnífico del cazador en la búsqueda de piezas heridas. La única limitación, en el tema que nos ocupa, de este pequeño gran perro se deriva de su uso en terrenos muy accidentados. Sus patas cortas le impiden en ocasiones superar algunos obstáculos, especialmente cuando trabajamos con ellos en zonas de alta montaña, crestas rocosas, zonas nevadas, etc. Por lo demás, constituye una opción ‘de primera’ para el cazador, a lo que se une además la comodidad de su traslado y mantenimiento en casa derivadas de su pequeño tamaño. Existen muchas otras razas perfectamente capacitadas para la búsqueda de piezas heridas, entre las que podemos citar el jagdterrier, beagle, basset, springel spaniel, drahthaar, braco alemán, münsterlander, pastor belga, labrador... Perros de todas estas razas polivalentes, con un adecuado entrenamiento y bajo la dirección de un buen conductor, pueden resultar muy eficaces en el rastreo.

(Texto: Álvaro García-Mateu, ex presidente de la AEPES / Fotos: AEPES y Archivo)