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Aspectos básicos del entrenamiento y adiestramiento específico

Los perros y el respeto al vuelo

La inmovilidad de nuestro perro de muestra ante el vuelo de codornices y perdices, entre otras aves, otorga mayor seguridad al lance, al mismo tiempo que evita persecuciones estériles a pájaros fallados.
Respeto_Vuelo_G El respeto al vuelo no goza de la aprobación de muchos cazadores de escopeta y perro de muestra por considerarse un aspecto más propio de la competición que de la caza real.

El respeto al vuelo no goza de la aprobación de muchos cazadores de escopeta y perro de muestra por considerarse un aspecto más propio de la competición que de la caza real, sin embargo es preciso reconocer que, de una parte, el can no se desgasta físicamente y, de otra, no hay riesgo de que en su persecución el perro de caza levante otras piezas que pudieran encontrarse en los alrededores.    Conviene distinguir dos enfoques diferenciados del adiestramiento: el propio de la competición, donde se exige al perro el cobro tras permanecer inmóvil ante el pelotazo, y el práctico de la caza real, que ha de priorizar la eficacia en la recuperación de la pieza posiblemente herida, posibilitando al can salir al cobro tras el acierto en el disparo. Centrándonos en el aspecto competitivo, éstos son los elementos básicos del entrenamiento que influirán de forma taxativa en el resultado:

  • Solidez en la obediencia básica, en especial en los ejercicios de ¡quieto!, ¡echado! y ¡sentado!
  • Formación completa del carácter de nuestro auxiliar antes del inicio del entrenamiento en prevención de conductas de evitación de las piezas en el campo y de posibles deterioros en la confianza del animal.
  • Total asimilación de la detonación.
  • El perro ha de estar plenamente familiarizado con el campo de trabajo y el medio natural.
  • La búsqueda y la muestra deben estar plenamente consolidadas antes de empezar a entrenar este apartado.
  • Prevenir, en la medida de lo posible, la caza de granja, y de emplearse, evitar a toda costa su fácil captura por parte de nuestro compañero.
Con el respeto al vuelo el can se ve obligado a reprimir sus pulsiones más vivas, las de persecución y presa, por lo que atraviesa por un delicado momento de autocontrol y de fuerte carga emocional. Para evitar la aparición de ansiedad excesiva habremos de progresar con tesón, pero con precaución, y paso a paso. Tres son los momentos en los que el adiestrador habrá de trabajar porque el impulso del perro le moverá hacia delante:
  1. Huida de la pieza.
  2. El disparo, que supone un estímulo y activa al can.
  3. El pelotazo del pájaro del ave, que al caer abatida al suelo vuelve a estimular al perro.
La introducción del control se llevará a cabo con los siguientes ejercicios:
  • Sesión corta de obediencia básica.
  • Lanzamiento de apport o rodillo controlando con la correa y en posición de sentado.
  • Premiar al perro durante la espera.
  • Corregir con firmeza cualquier tendencia a la movilidad aunque sin atemorizar al can.
  • Alternar el cobro a la orden tras una espera variable con la recogida y presentación del objeto por parte del guía.
  • Lanzamientos repetitivos en direcciones diversas sin permitir el movimiento del perro.
  • Otorgar confianza al animal si vemos en él dudas posteriores al cobro.

Conseguida una inmovilidad adecuada, se introducirá el segundo estímulo: la detonación, que irá variando en intensidad, distancia y frecuencia, comenzando con simples palmadas para terminar con la escopeta y pasando por las detonadoras. La pieza real será el tercer estímulo una vez que el perro haya asimilado la posición estática del lanzamiento del señuelo y de la detonación. El último paso habrá de ser la presentación de piezas vivas, con las que realizaremos escapes directos a mano para empezar. De ser abatidas, no dejaremos que nuestro auxiliar en los comienzos realice el cobro para prevenir la anticipación posterior y reforzar la inmovilidad. Más adelante, cuando el perro se muestre tranquilo, iremos permitiendo cobros alternativos.

(Texto: R. V. Corredera / Fotos: A. D. Domínguez)