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Cuando los lances con rabonas y patirrojas empiezan a complicarse

Perros para perdices y liebres

Transcurridas en muchos lugares las primeras jornadas de caza menor, es imprescindible que el buen perro de caza a rabo nos lleve a las piezas, pues esto es mucho mejor que irnos llevando detrás de él todo el día porque “caza con un estilazo...”.
Perros_PerdicesLiebres_G Cazadores de perdices y liebres acompañados por un springer spaniel.

El perro de caza bonito en sus formas, si no concreta, si no sabe acotar, si no tiene capacidad de reaccionar y darle al lance lo que la pieza y el terreno piden, no sirve; cazará -por decir algo- bonito, pero a la hora de la verdad, nada de nada. No caigamos en el error tan habitual de acompañarnos por un perro de estampa como fin de la acción de caza, y si sale algo, bien, y si no sale, es que hay poca caza en el campo.

La relación entre el perro de caza y el cazador de escopeta existe desde hace mucho, y que no crea nadie que antes, como había tanta caza, todos los perros valían, pues no es así, sino que se criaban sólo los necesarios, los que destacaban, los que tenían mejores facultades y relación con el cazador; además, la inmensa mayoría de cazadores no eran tan exigentes en las formas de sus perros. Nosotros, hoy por hoy, vamos por impulsos, de manera que como una raza se ponga de moda, ¡ésa es la buena!, y no, nos equivocamos una y otra vez.

Tu mejor raza para perdices y liebres no es la que otros emplean, aquélla que te encandila con la vista, sino aquélla que te produce buenas sensaciones y buenos resultados, sean una o seis las piezas de cada domingo. ‘Pregúntale’ a tu coto qué se necesita allí para tirar unas patirrojas y alguna que otra rabona; en unos casos la configuración determina que un continental de andadura estricta, de trote continuado y con sosiego sea la mejor opción, mientras que en otros, como no lleves un perro con sangre y poder, no vas a dar con la caza en la vida.

Debido a la edad media de los perdiceros se están imponiendo los bretones y los bracos, está subiendo el podenco cada año y tanto perdigueros como pachones suman enamorados; igualmente se apuesta poco a poco por el springer, y el braco húngaro y el drahthaar siguen en sus zonas. En caso contrario y bajando, se encuentran el pointer y el setter inglés, que, manteniéndose en manos de quienes tienen buena experiencia con estas razas, necesitarían un buen número de nuevos cazadores para despuntar de nuevo en nuestros campos.

(Texto: Paco Mateo / Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez)