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Apuntes sobre las razas caninas más habituales en nuestros cotos

Perros ante una nueva temporada

A punto estamos de comenzar una nueva temporada general de caza menor, por eso hemos creído conveniente traer aquí a los perros de caza más habituales en nuestros cazaderos, sobre los que hacemos una serie de consideraciones.
Perros_Temporada_G Braco alemán, una de las razas preferidas por los cazadores de menor españoles.

Pointer. El buen pointer de caza merece la pena siempre que cace con cabeza, pues la nariz ya se le supone. Será una extraordinaria opción si bate con ritmo constante, ahondando de forma lógica a los lados, pero no avasallando el campo por delante. Excelente codornicero, becadero y perdicero; con las liebres va por ejemplares, por lo que, metido en su caza, te puede dar enormes alegrías (las ‘clava’ de maravilla y en su distancia). Busca un ejemplar muy temprano e inícialo a él solo, con los estímulos adecuados suelen tener una gran calidad de cobro.

Setter inglés. Sobre el setter inglés puedo decir bastante, pero me limitaré a destacar algunos puntos fuertes que le veo. Muy buena relación andadura-nariz y perro muy morralero en cuanto se le inicia bien y se le insta con método y tiempo a cazar para la escopeta. Son potentes perros de escopeta que hacen a todo, ¿o creías que sólo son excelentes con la becada? Resultan muy efectivos para la patirroja en todos los terrenos, uno de sus mejores puntos fuertes.

Braco alemán. Con el braco alemán he mantenido diferentes relaciones y bastantes de ellas han sido muy positivas, aunque creo que esta raza tiene una proyección completa cuando el aficionado caza también la mayor o le gustan las pruebas de trabajo específicas. Muy buena velocidad, centrado y con capacidad sobrada para ser un rey de la polivalencia; además posee una nariz muy ‘inteligente’, de manera que si acertamos con un buen cachorro, con horas de campo éste puede llegar a ser insustituible

Bretón. Los bretones tienen fama merecida, aunque lamentablemente en el transcurso de estas décadas se ha experimentado demasiado con esta raza. Sinceramente, tiene mucho más de cazador que de competidor; así, en el cazadero puede llegar a ser ese perro completo que todos deseamos. Si tenemos suerte con nuestro cachorro, le pasará como a los podencos: campo, campo y más campo, que ya lo traen casi todo puesto. Inteligente, cómplice con el cazador, tremendo registrador del cazadero sin importarle las matas, cobrador eficiente y muy morralero. Con mirarle a los ojos este epagneul te ‘dice’ de lo que es capaz.

Podenco andaluz. Nuestros valerosos y humildes podencos andaluces mantienen una máxima de eficacia que ninguna otra raza ofrece: hay que aportarles lo mínimo para que te ofrezcan lo máximo. No nacen ensañados, pero traen una maleta genética apretada al máximo; vamos, a algunos que he tenido se les saltaron las costuras de su rebosante valía. Intuitivos y compañeros de la escopeta, se adaptan de forma fenomenal al cazador cuando se acierta con la línea y casta adecuada. ¿Es el mejor perro recuperando caza herida en zonas complicadas? Sin duda alguna. Señala, apunta, marca, y, ¡qué leches!, pone la caza, de manera que, llegado el caso, te prepara el lance bien clavado ante la pieza y si hace falta, te la saca hacia donde quieras.

Perdiguero de Burgos. Un buen perdiguero de Burgos da alegrías para regalar y aprovechar durante muchos años. Si eres capaz de comprometerte y dedicarle tiempo a un buen cachorro (no te dejes llevar por comentarios de quienes dicen saber y no tienen idea, pues hay excelentes ejemplares por muchas zonas) no te vas a arrepentir, te lo aseguro. Inteligente a tope, casi humano, te entiende con la mirada, de modo que con leves gestos aprende a moverse con sigilo y picardía ante la pieza. Te lleva de la mano por el campo hacia la caza, manteniendo un ritmo acertadísimo para el cazador de escopeta y perro; es un trotador incansable, desprende el elixir de la caza antigua, austera y eficaz. Pelo y pluma, y de esta última las variedades que quieras con garantías. Y dirán, de entre tantas virtudes, ¿con cuál te quedas? Sin duda con su ritmo y andadura, ya que con esta raza si silbas o das voces, es porque tienes ganas, pues se pegan a la distancia de tiro de forma natural.

Pachón navarro. He dejado al pachón navarro para el último porque dicen que los últimos serán los primeros. Reconozco que en esta etapa, en que estoy cazando con esta raza (ya he comentado que hace treinta años me propuse cazar con todas las razas y con varios ejemplares de cada una para llegar a ver lo que atesoran), he descubierto algún que otro placer en la caza a guerra galana con estos perros, sobre todo la facilidad para dar con la caza. Debes buscar mucho para encontrar el cachorro que te vendrá bien (poco más o menos como con el podenco), pero luego descubrirás gracia y ‘duende’ registrando el campo, cobros inteligentes y productivos y una complicidad a veces desmesurada con el cazador.

(Texto: Paco Mateo / Fotos: Shutterstock y Maite Moreno)