Pasar al contenido principal
Para proporcionarnos grandes satisfacciones en esta caza

El perro becadero debe tener una ‘supermuestra’

La seguridad en la muestra es la ausencia de muestras falsas, cuando podemos estar seguros de que si el perro cae en muestra es porque hay un pájaro al que poner, porque la becada está o ha estado allí y no hay otra cosa más que la becada.
Supermuestra_Becada_G Setter inglés en muestra a una becada oculta tras la vegetación.

No hay muestras a los pajaritos ni a conejos o liebres o corzos o jabalíes encamados, sólo becadas y nada más que becadas. Eso es una muestra segura, una muestra que no nos va a engañar porque nuestro perro becadero no nos engaña; si cae en muestra es que la becada está y si cuando llegamos a servir la muestra no vuela ningún pájaro podemos estar seguros de que una de dos, o ha huido a peón o ha levantado el vuelo, con lo que la rebusca será mucho más efectiva.

Firmeza es cuando la muestra no se rompe hasta que llega el dueño; da igual que se cruce otro perro y no patronee, da igual que salga un conejo o que nuestro compañero de caza dispare a otra becada, da igual lo que pase que nuestro perro no va a romper la muestra jamás.

Como vemos, el perro becadero debe poseer una muestra de gran calidad, una 'supermuestra' que nos permita llegar con tranquilidad a servirla, así como en el caso de que no llegáramos a tiempo de atender la muestra, podamos encontrar todavía parado al perro en el lugar exacto del que arrancó la becada, con la facilidad para la rebusca que ello conlleva.

Está claro que conseguir una muestra así supone una considerable cantidad de trabajo por parte del adiestrador o propietario, pero también está claro que todo este trabajo se va a dar por bien empleado si conseguimos nuestro objetivo, porque cazar becadas es muy fácil siempre que tengamos un perro capaz de encontrarlas, de bloquearlas y de aguantar la muestra lo suficiente como para dejarnos llegar a servirla.

Quiero decir que no es una caza tan exigente como la de la perdiz, que en muchas ocasiones va a exigir de nosotros unas condiciones físicas extraordinariamente buenas porque nos va a llevar kilómetros y kilómetros detrás de ellas hasta poder levantarlas a la distancia de ser disparadas, sobre todo cuando han pasado los primeros días de la temporada, los fríos empiezan a venir en su ayuda y las perdices están cada vez más fuertes. La caza de becada, sin embargo, digamos que tiene para el cazador una vida bastante más larga y a medida que vamos ganando en años aumentamos también las satisfacciones que la caza nos produce, porque en la becada, encontrarlas y bloquearlas está prácticamente en el buen hacer de nuestros perros y nosotros únicamente nos vamos a limitar a guiarlos por el monte, a saber los lugares más o menos por donde tenemos que llevarlos y acercarlos a la becada en la medida que nos sea posible.

La caza de la becada es una de las facetas cinegéticas en las que si nos compenetramos con nuestro perro, si logramos de verdad tener ese animal capaz de localizarlas allá donde estén, capaz de esperarnos lo suficiente en los lances, y que sea un buen encontrador, más satisfacciones nos va a dar.

(Texto: Julio Abad / Fotos: A. Pena)