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Muestra: entrena la expresividad

La muestra es el momento de máxima complicidad del cazador con el perro y con el medio que les rodea. Es un instante íntimo en que entra en el círculo vital en conexión como predador y pieza y en última instancia con la Naturaleza que les acoge.
muestra-perrro-G Setter en muestra.

Pero la muestra es tan bella como frágil. Por eso es momento para dejar de lado las prácticas de superioridad y de control abusivo y empezar a manejar la situación y a nuestro perro como se merecen para conseguir disfrutar de la plasticidad que nuestros canes nos ofrecen… o no. Pero, ¿cuáles son los factores que intervienen en uno u otro sentido?

El temperamento innato

Los factores genéticos son la base de toda función comunicativa y códigos en cualquier especie. La muestra innata, como sistema de señalización hereditario, será siempre más expresiva que la aprendida o la parada impuesta mediante adiestramiento. La regulación de los comportamientos motores viene prediseñada por los genes y la muestra es uno de ellos.

El desencadenante

El tipo de pieza y su valor para el perro juegan un importante papel. No será nunca la misma reacción ante una codornicilla de granja que enfrentado a una perdiz montaraz. La activación que le produce un animal de comportamiento predecible y de pronto sometimiento será menor ya que sin un reto evidente la excitación se atenúa.

Las emociones

Durante la fase de muestra y procesos anterior y posterior, es decir, remonte y guía, las emociones deben fluir. La tendencia a constreñir iniciativas en exceso termina por hacer del perro un individuo reprimido y contenido y, por ende, inexpresivo y con tendecias al bloqueo o a la evitación.

La latencia

Recordemos que la latencia es el lapso de tiempo que transcurre desde el momento en que el animal detecta el estímulo olfativo hasta que emite la respuesta deseada, es decir, hasta que pone. Las razas continentales, a priori, tienen una latencia de muestra mayor que las británicas, así como las ibéricas mayor que ambas. A mayor latencia, menor expresividad. Esto es debido a que en ese lapso de tiempo, entre que el perro detecta la emanación y termina mostrando, transcurre un proceso de guía y remonte que da lugar a que la parte reflexiva del cerebro del animal (neocortex) se apodere de la emocional (amígdala cerebral) y por tanto la expresión más pura se pierda en parte.

La capacidad sensorial

A más nariz mayor seguridad en la acción de caza y, por lógica, a mayor confianza más expresividad. Un perro cortito de vientos habrá de aproximarse más a la caza para obtener la certeza que desencadene la muestra lo que genera el movimiento de la presa alertada y el desconcierto del can, incapaz de blocarla. Las muestras blandas se suceden una tras otra.

La edad del alumno

La conducta de muestra ha de madurar. No será hasta la edad de un año y medio a dos, cuando el can, bien llevado, manifieste su mayor expresión. El “índice de tensión emocional” de un perro púber se verá interferido por las inseguridades y la inexperiencia propias de la inmadurez.

La fatiga

Los recursos físicos de cada individuo, su estado de forma puntual y el nivel de fatiga del momento son determinantes, tanto la construcción anatómica como el entreno favorecen la expresión de muestra, o la dificultan. Un perro fatigado, presa del jadeo incontrolable y con calambres musculares, realizará, obviamente, una parada más de recuperación que de excitación o indicación.

Las experiencias

Enumeraré aquí las experiencias negativas a abolir:

  • El efecto boomerang. Cuando se consigue el efecto opuesto al deseado por un manejo inadecuado o cohercitivo. El perro en lugar de poner con mayor firmeza, rehusa o atropella o realiza una “pseudomuestra” carente de expresividad.
  • El abuso de la caza de granja.
  • La falta de campeo y contacto con la caza salvaje.
  • No permitir la actividad exploratoria aleatoria durante la edad juvenil del perro.
  • El abuso del campeo en zona de alta densidad de conejo (se detectan a vista y potencia el rastreo). El entreno sobre liebre continuado produce efecto similar si abunda.
  • El mal uso del collar electrónico mientras el alumno está en muestra.
  • Como consejo general: conecta con el perro en muestra de forma progresiva y cautelosa. Hazlo como un cómplice y no como verdugo.
(Texto: Ricardo Vicente Corredera. Fotos: Archivo y shutterstock).