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Claves del adiestramiento canino en estas semanas

Marzo, mes útil para becaderos

Terminada la temporada, marzo ofrece todavía oportunidades para disfrutar de nuestros perros en el monte. Nos brinda todavía muchas ocasiones de poder encontrar becadas y hacer que éstas sean útiles para perfeccionar la educación de nuestros perros.
Marzo_Becaderos_G Becadero y perro de becadas durante un entrenamiento mañanero en marzo.

Os propongo la agenda del adiestramiento, que consiste, a grandes rasgos, en abrir una libreta o una agenda anual propiamente dicha –también podemos hacerlo en un smartphone o tablet- y apuntar lo hecho con cada perro que estemos adiestrando, esto es: hora de inicio y finalización de la sesión, los ejercicios que estamos realizando, el grado de perfección logrado en cada ejercicio, además de las impresiones obtenidas y de otros datos relativos a la sesión de adiestramiento (dónde la hemos realizado, si ha habido distracciones externas o colaboración de algún ayudante humano o canino...). Con este cuaderno de bitácora de cada perro, podremos evaluar con más rigor el proceso de aprendizaje, teniendo además una referencia muy clara del tiempo invertido y, lo que es más importante, del tiempo perdido, puesto que al ser una agenda, los días que no se hace nada quedan ahí, en blanco delator, también para posteriores estudios.

Vamos a utilizar las salidas del mes de marzo, entonces, para ir rellenando nuestra agenda con los datos de los perros becaderos. Vamos a aprovechar que aún hay becadas en el bosque para procurar ponerlos en contacto con ellas todas las veces que nos sea posible, porque los becaderos sabemos, por experiencia, que las oportunidades son escasas y hay que sacarles el máximo partido posible. Con estos paseos, que serán el preámbulo del verdadero adiestramiento, conseguiremos varias cosas:

  • Si tenemos un perro veterano, con ya más de una temporada de experiencia, durante las salidas observaremos y analizaremos los recorridos, la motivación, su amplitud de búsqueda, la firmeza en la muestra... Todos los aspectos relativos a su educación, que apenas serán desconocidos por nosotros, puesto que ya lo hemos cazado, pero con la intención de examinar y evaluar sus puntos fuertes y, sobre todo, sus puntos débiles, para ver cómo podemos, desde el adiestramiento, mejorar los unos y perfeccionar los otros a lo largo de los próximos meses.
  • Si por el contrario tenemos un perro joven, que acabamos de adquirir o al que hemos cazado su primera temporada, utilizaremos las salidas para evaluar igualmente sus aptitudes; debemos vigilar su comportamiento físico y psicológico, ir descubriendo los rasgos de su carácter que pueden hacer de él un perro útil en esta actividad y también comprobando dónde están sus fallos con el objetivo de trabajar en mejorarlos. Le pondremos en contacto con la presa sin prisas ni presiones, dando tiempo a que la muestre o la levante, pero estando siempre atentos a su comportamiento y reacciones, porque el monte y las becadas van a ser nuestros mejores aliados para saber lo que nuestro perro lleva dentro.

Durante estas salidas, que conviene no superen el par de horas para cada perro, lo mejor es ir solos y sacar a los perros de uno en uno, ya que de esta manera estaremos, además, estrechando los lazos con nuestro auxiliar, dándole toda la responsabilidad de la búsqueda y la muestra, cosa que, durante la temporada, no suele ser posible.

Iniciativa del perro y ejercicios

Es importante dejar que los perros sigan sus iniciativas y que los controles dentro del monte sean mínimos, pues así tendremos una perfecta noción, con el paso de los días, de su radio de búsqueda, de su capacidad y de su ambición venatoria. También, de vez en cuando, podemos aprovechar para cambiar de dirección sin llamarle, con objeto de que se acostumbre a estar pendiente de por dónde vamos y tenga siempre presente que es él quien ha de tenernos a nosotros como referencia y no al contrario. Otro ejercicio que ayuda en esta tarea, es que cuando sepamos que está muy lejos o le sintamos distraído, permanezcamos quietos y en silencio hasta que sea él quien venga a nosotros.

Por supuesto que si estamos con un perro joven y sin demasiada iniciativa en la búsqueda, es mejor no hacer nada de esto último, pues limitaríamos su radio de acción. Con este tipo de individuos lo mejor es montear mucho y llevarles a las zonas en las que sabemos que hay becadas, pero sin meterles en ellas directamente, dando un rodeo de manera que las ‘alcancen’ en los límites de búsqueda.

Conviene siempre, al terminar los paseos por el bosque y para poner fin a la sesión,  acercarnos a algún claro o a algún sitio lo más despejado posible. Allí trabajaremos sobre todo la llamada y los fundamentos de la búsqueda cruzada.

(Texto y fotos: Julio Abad)