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Como complemento en el adiestramiento

Jaula lanzadera: 10 claves de uso

La tecnología nos ofrece, a aficionados y profesionales, algunos utensilios de funcionamiento electrónico que, utilizados con corrección y moderación, son un complemento eficaz en el adiestramiento.
JAULA LANZADERA Y DOS POINTERS Dos pointers tras una jaula lanzadera.

¿Qué es la jaula lanzadera?

Es un artefacto mecánico y electrónico que se compone de una carcasa metálica con un sistema de mueles y con una lona (cesta) interior que al montarse encierra y sujeta a la pieza de granja. Se activa su sistema de ballesta lanzadera a distancia sirviéndose de un emisor o mando con antena que envía la orden al receptor. En ese momento el ave sale despedida y liberada para el vuelo. Su manejo y montaje no es complicado y, debemos apuntar que no es un artefacto barato.

10 claves para elegir una buena lanzadera

No todas las jaulas lanzadera reúnen las condiciones adecuadas para garantizar su fiabilidad. Un utensilio mediocre en calidad puede llevar a fallos inoportunos que afecten negativamente a los objetivos del entrenamiento. Los modelos que encontramos en el mercado a tener en cuenta no pasan de tres, a los sumo cuatro. Sin entrar en nombrar marcas para no hacer publicidad y nadie se me moleste, sí voy a enumerar las diez características que debemos buscar en una lanzadera.

1.- Que sea lo más silenciosa posible al accionarse. Algunos modelos son tan ruidosos al saltar el mecanismo que hacen recelar a perros noveles o sensibles.

2.- Los muelles impulsores deben ser potentes. Se trabaja con aves de granja cuya condición física reducida agradece el fuerte impulso que la cesta de ballesta ejerce sobre ellas, garantizando así un vuelo acorde con las expectativas del perro, del tirador o del halcón en el caso de la cetrería.

3.- Fiabilidad tecnológica. Busquemos marcas contrastadas. Son más costosas pero garantizan que el mecanismo se accione cuando se requiere. Los fallos en el accionamiento provocan experiencias indeseadas como que el perro llegue a la jaula con el ave dentro, teniendo lugar así una asociación que le llevará en sucesivas ocasiones a abalanzarse directamente sin pasar por la muestra. Si el momento de abrir no es preciso por fallo. Puede que se acciones en el momento más inoportuno por insistencia del adiestrador, cuando el perro está ya demasiado cerca.

4.- La cesta debe tener amplitud suficiente. Una cesta demasiado pequeña puede llegar a asfixiar a una perdiz robusta. También he visto perdices salir lanzadas para caer de inmediato al suelo por el efecto de una opresión excesiva que las ha dejado al límite. Las lanzaderas que conozco tienen todas capacidad limitada para aves que van desde el tamaño de la codorniz hasta el de la perdiz y la paloma encaja perfectamente. Alguna vez la codorniz puede llegar a zafarse debido a su pequeño tamaño y escapar. Pero no intentéis meter piezas del tamaño del faisán o de un azulón corpulento, simplemente porque al ser lanzados pueden sufrir lesiones contra las ballestas, incluso he visto descabezarse a alguno.

5.- Compensada en peso. Algunos modelos de lanzadera pesan lo suyo. Durante una sesión de entrenamiento el trasiego es continuo y debemos mover de un lado a otro la caja de las perdices, la escopeta, el perro atado y la lanzadera. Es siempre de agradecer que nuestro aparato sea lo más ligero posible. Eso si, sin que ese aligeramiento afecte a la solidez de la estructura.

6.- Durabilidad. Busquemos marcas que ofrezcan garantías y un fácil y rápido mantenimiento. Las averías de estas jaulas no son raras debido, por un lado, a lo traumático que es el golpe de ballesta para los mecanismos y, por otro, a la exposición a la intemperie. Las reparaciones son asimismo muy costosas. Por ello es aconsejable mantener el artefacto limpio y bien guardado, así como engrasar los puntos de desgaste. Además la limpieza evita que los excrementos y olores se acumulen, potenciando de ese modo las emanaciones y facilitando en exceso el trabajo de localización del perro.

7.- Uso profesional o de competición amateur. No es una herramienta aconsejable para el aficionado de a pie ya que si elevado coste y su uso específico no le resultará rentable. Sí para el profesional que entrena a diario y que mueve un número nutrido de perros. También para el amateur que prepara un par de perros o tres para San Huberto, Caza Práctica o para el cetrero que mueve pájaros en su primer año.

8.- Mejor las pilas. Estoy de acuerdo en que resulta más ecológico la recarga de una batería que el uso de pilas mucho más contaminantes pero, por un lado, las pilas hoy en día tienen una mayor durabilidad y sólo hay que desecharlas en el lugar adecuado. La recarga de batería, lo digo por experiencia, supone una tarea añadida que no siempre tenemos al día, por lo que en el momento más inoportuno nos encontramos con el aparato vacío.

9.- Que disponga de mando combinado. Es de gran ayuda que con un solo mando a distancia se pueda sintonizar con otro utensilio habitual en muchos entrenamientos como es el collar electrónico. Esto evita el engorro de tener que portar y manejar dos emisores a la vez con las confusiones, errores y retardos que conlleva.

10.- Gran alcance. Busquemos un modelo con una cobertura amplia. De este modo podremos accionar el aparato a gran distancia si el perro se anticipa, detecta e intenta abordar la jaula. Con el pájaro de altanería pinchado en el cielo puede darse una circunstancia similar.

Ventajas e inconvenientes de su uso

La lanzadera es un recurso válido para tres apartados principalmente:
a) El refuerzo de la muestra y el patrón al permitirnos total movilidad sin que la pieza se mueva y al darnos la opción de elegir el momento del desalojo del ave si el perro entra en el área crítica estimada de huida de un pájaro salvaje.
b) El respeto al vuelo y al tiro ya que podemos situar, sin miedo a que se desplace, a la pieza en situación ventajosa para abatirla y decidir el momento de abatirla.

c) La potenciación del venteo para localizar ya que, al evitar el peón, el perro no bajará la nariz sobre los posibles rastros.

Los inconvenientes son generados por su mal uso y su abuso. Puede provocar reacciones y asociaciones negativas con la caza en perros sensibles o inmaduros. Siempre habrá un olor añadido antinatural para el can y resulta sencillo de localizar por su intenso olor. Debe ocultarse en el terreno de forma que no resalte a la vista del animal, es decir, totalmente integrada en el entorno. De otro modo, los perros aprenderán a buscar, en terrenos yermos, el abultamiento resultante. En cetrería debe utilizarse con pájaros iniciados solamente y una vez que ya vuelan con fiador. La ventaja es que el halcón no ve salir el escape del chaleco del halconero, evitando así las vinculaciones indeseadas. (Texto y fotos: Ricardo Vicente Corredera).