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En la recta final de la temporada becadera

Drahthaar, una elección perfecta para las últimas becadas

La caza de la becada es distinta de las otras; es más complicada y está llena de sorpresas, por lo que se necesita un perro de grandes capacidades, pero sobre todo de una gran inteligencia, para poder competir y ganar a la dama del bosque en su terreno.
Drahthaar_Caza_Becadas_G Drahthaar en muestra y con una becada cobrada.

El olfato de un perro de caza representa el cuarenta por ciento de sus cualidades venatorias, pero tenéis que recordar que si no tiene suficiente corazón para cazar dentro de los espinos, ni suficiente mentalidad para recordar y ponderar, su maravilloso olfato no será nada más que un lujo inútil. Habéis de tener presente que en el bosque el perro raramente podrá volver a remontar el viento desde lejos; mil obstáculos se interponen entre las emanaciones y su olfato. Y dado que la becada está generalmente en la espesura, los perros, aunque tengan un olfato finísimo, la bloquean casi siempre de cerca. El coraje y la pasión para la caza, innatos en el drahthaar, son cualidades indispensables que permiten a un auxiliar no desdeñar los enredos del sotobosque y las zarzas (es evidente, por lo tanto, que éstas deben estar entre las cualidades necesarias de un buen perro becadero).

Normalmente la inteligencia del drahthaar para la caza se debe, en gran parte, a su memoria. Esta facultad tan desarrollada me ha permitido notar, en numerosas ocasiones, que cuando se acercan en etapas o agazapados a lugares donde han encontrado ya becadas, incluso después de un año, se ponen más atentos y cautelosos, casi por miedo a tirar el resultado de todo su trabajo. El bosque es, seguramente, uno de los ambientes que prefiere este perro alemán. En realidad, ahí desarrolla una búsqueda activa, firme y suficientemente amplia, que le permite batir la flora con la máxima eficacia. En conclusión, es un perro que se observa con placer, que da siempre prueba de espíritu de intrepidez y que no caza entre los pies del cazador, sino que busca sacar provecho tanto de las emanaciones directas como de los rastros del suelo, que no deja a medias nunca.

Frente a la caza el comportamiento del drahthaar varía mucho de un sujeto a otro. Algunos remontan decididamente hacia la emanación, mientras que otros tienen un acercamiento mucho más prudente. Otras dos capacidades innatas del drahthaar son el cobro y la recuperación. Esto significa que no existen retamas o pinedas donde la becada con un ala rota pueda despistar al perro, y no existen zarzas o abetales de las cuales un drahthaar no pueda recuperar. Por no hablar del agua...

(Texto y fotos: Enrico Bixio)