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¿Por qué caza nuestro perro?

En este artículo vamos a intentar desgranar los mecanismos por los que caza nuestro perro de caza, unos animales que conservan toda la fuerza de los depredadores y al tiempo una docilidad que permite su adiestramiento más sofisticado.
perro-caza-depreda-G Claves por las que nuestros perros cazan.

La principal característica de los perros de caza es que se trata de animales con un alto grado de agresión depredadora o instinto de presa. Todos los perros tienen algún nivel de instinto de presa, con indiferencia de su raza, la motivación para perseguir, capturar y matar animales es natural en ellos, debido a que la caza y matanza ha está ligada a la supervivencia de la especie. Pero la agresión depredadora es en unas razas más viva que en otras, y en los perros de caza conserva toda su pujanza.

¿Por qué el perro depreda?

La depredación es un comportamiento relacionado con la supervivencia natural, que se plasma en el instinto de presa. La secuencia completa depredadora implica la búsqueda, el acecho, persecución, captura, morder, matar y, después, comer. El instinto de presa ha sido modificado por las prácticas de cría selectiva, por lo que encontramos importantes variaciones entre grupos raciales e incluso entre razas del mismo grupo.
Hay tres grupos raciales en los que el instinto de presa es muy alto, los perros de muestra, los terriers y los perros de pastoreo. Hay tres instintos caninos que son capitales para la caza:
INSTINTO DE PRESA: Este instinto permite a los cánidos sobrevivir en la naturaleza. A través del mismo el animal persigue a otros animales en movimiento y en nuestros perros pude o no llegar a la secuencia final: morder y devorar. Es en la consecución final de esa secuencia donde hemos efectuado modificaciones en los perros de muestra, creando la boca suave.
INSTINTO DE COBRO: Con una gran variación de desarrollo de unas razas a otras, cuenta con especialistas como los retrievers, pero se mantiene en todos los perros de muestra. Este instinto en realidad es una forma de comunicación con el resto de su grupo familiar, lo vemos en lobos, coyotes y otros cazadores sociales cuando “cobran” una pieza de gran tamaño.

INSTINTO DE RASTREO: Uno de los más pujantes y mejor conservados en la especie, es muy poderoso en razas como los grifones y sabuesos. Es un instinto natural del que todavía no conocemos completamente los mecanismos mentales que lo hacen tan extraordinaria y sorprendentemente eficaz en los perros.

Reforzadores del instinto de presa

Todas las razas caninas empleadas en la caza poseen un instinto de presa innato y las habilidades sensoriales y motoras asociadas a esta motivación, pero hay factores concretos que actúan sobre el perro joven de modo que el punto final del comportamiento se refuerce o tienda a desaparecer. Indudablemente el primer factor es la raza a la que pertenece, algunas son más altamente motivadas por las presas, pero junto a la raza encontramos:
La EXPERIENCIA
: El éxito es una recompensa que actúa como reforzador de primer orden de la conducta e inculca recuerdos duraderos. Experiencias positivas en cachorros y perro jóvenes consolidan el instinto
La OPORTUNIDAD: Que desde cachorro el perro encuentre libertad de actuación y un entorno que contenga presas que le estimulen. Un entorno pobre de estimulantes embotará el instinto.

La FACILITACIÓN SOCIAL: La presencia o ausencia de otros miembros de la manada que desarrollen la conducta cazadora marca su nivel apetencial por cazar. Facilitación social es aprendizaje por imitación.

La acción de caza

En toda acción de caza se dan dos fases diferenciadas: la apetitiva y la consumatoria. Como cazadores que nos auxiliamos del perro mediante la selecciona racial nos ha interesado reforzar la fase apetitiva y atenuar la consumatoria.

FASE APETITIVA: La fase apetitiva nace de la necesidad de comer. El hambre le pide al perro buscar y capturar presas. Para llevar a cabo esta actividad el perro utiliza la totalidad de sus sentidos. El olfato es esencial en esta etapa de la caza y por ello hemos dado tanto valor a su finura y agudeza en todos los grupos raciales empleados en cinegética (perros de muestra, de rastreo, terriers). El oído le permite detectar cualquier tenue movimiento entre los matorrales en que la presa se protege. La vista se convierte en el principal sentido una vez que la presa es localizada y escapa, el perro la persigue por el campo en una hermosa coreografía en la que no la pierde de vista. Todo ello culmina con la muerte de la presa. En este proceso el perro trabaja a partir de la memoria, y con ayuda de mapas mentales, peinando el territorio en busca de pistas. Se ha demostrado que los perros establecen un mapa espacial mental de su entorno, es el método que emplean para encontrar el camino de regreso a casa desde lugares desconocidos. Para crear estos mapas mentales utilizan olores familiares y marcas visuales aprendidas de experiencias anteriores.

FASE CONSUMATORIA: La fase consumatoria implica devorar la pieza recién matada. Dominancia y rango social dentro de la manada determinan que sujeto tiene prioridad en el festín. Como no nos interesa que nuestro perro se coma la pieza que hemos cazado, hemos atenuado esta fase hasta hacerla casi irrelevante. También, al tratarse el perro de una especie jerárquica, nosotros somos el punto más alto de esa jerarquía y nos corresponde a nosotros iniciar el festín. Esto, unido con el instinto social de cobro hace que imponiendo nuestro dominio y superior rango social el perro cobre y nos entregue intacta la pieza muerta.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Shutterstock y archivo).