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Dos razas que se lucirán en media veda y la temporada general

Braco alemán y bretón: así los valora un cazador

Braco alemán y epagneul bretón, las dos razas de muestra continentales por excelencia, se lucirán en los lances de media veda y de la temporada general de caza menor. Aquí, a continuación, recogemos la valoración de ambas por parte de un cazador experto.
Braco_Breton_G Braco alemán de muestra en una rastrojera y epagneul bretón portando una codorniz.

Braco alemán

Un perro de caza polivalente que tiene la muestra y el cobro entre sus principales valores para muchos cazadores. Y es que esa capacidad innata de poder cazar de todo y casi en cualquier cazadero, depara ejemplares sumamente centrados y muy vinculados a la escopeta, justo lo que buscamos. Con las codornices tenemos un perro ideal para buscarlas en cualquier terreno, desde el rastrojo a las linderas y acequias; es un perro de muestra continental que caza bien incluso en días con altas temperaturas y casi sin viento. Para las perdices destaca por su polivalencia en cuanto a cazaderos; no teme al monte ni se queda corto en la llanura, matea excelentemente y borda el trabajo en viñas y olivares, teniendo una nariz muy sensible y marcando muy bien las piezas.

Aunque de forma generalizada se dice que es una raza algo cuadriculada en cuanto a su forma de actuar, que tiene momentos de fijación en los que parece desentenderse del cazador, en realidad esto no es así, pues siempre responde a un interés por servir una pieza complicada. Veo su desventaja en la falta de viveza y alegría cazando con algunos ejemplares a los que denominamos “sosos”, perros que pueden llegar a cierto nivel de apatía en la búsqueda, muchas veces originada por una escasa relación diaria con su dueño.

  • Con esta raza te recomiendo: máximo vínculo y cazar con un único ejemplar. El braco alemán que conecta debidamente con su dueño será un perro que valga su peso en oro y que no dejará codorniz o perdiz alicortada en el campo.

Epagneul bretón

Sin duda la raza que ha enganchado a la caza a muchos de los que hoy la practican en nuestros campos, un perro de caza que cautivó a miles de cazadores codorniceros y perdiceros en la década de los setenta, y que ha evolucionado con ellos (con sus ventajas e inconvenientes) hasta hoy. Se dice que su principal virtud es la polivalencia, pero yo creo que no. Y digo esto porque su principal valor es la cercanía con el cazador; un bretón apegado a su dueño es un perro de gran valía, pero con falta de vínculo es un perro que mueve el campo sin la chispa necesaria. Con las codornices triunfa donde lo llevemos, así de claro; dan igual linderas que rastrojos, pues marca muy bien y no se deja liar por los peones rápidos. Con las patirrojas resulta una de las razas más productivas porque suele cazar a buena distancia de tiro. Además, clava en muestra y guía a la perfección, siendo una raza sobresaliente con las del pico rojo en cualquier terreno, aunque yo la destaco para la campiña. Nariz portentosa.

Entre sus inconvenientes más habituales están desentenderse de su dueño cuando le puede la emanación, bajar el ritmo de caza a mitad de la jornada, no aguantar que se le regañe o ponerse detrás si nos intuye de mal humor (ojo con ir a cazar arrastrando los problemas del trabajo o de la familia al campo...). Personalmente creo que el epagneul bretón es de las razas con las que podemos obtener mejores resultados para todo, pues estos inconvenientes señalados son consecuencia a menudo de la mala relación con el dueño y de la falta de dedicación al perro.

  • Con esta raza te recomiendo: campo, campo y más campo. El bretón es un perro que, movido todo el año, da magníficos resultados; encerrado y medio olvidado en la perrera se viene abajo o se desentiende de la escopeta. Así las cosas, debe sentirse apreciado por el cazador, y entonces le devuelve su excelencia en el campo.
(Texto: M. Soler / Fotos: Archivo)