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Sin prisas, con pájaros de calidad y cuando el perrito muestre interés

Así debes poner a tu cachorro ante su primera codorniz

La mayoría de aficionados al perro de muestra tiene prisas por poner una codorniz a ese cachorro que acaba de comprar, criar o que le han regalado, pero esas prisas no pueden llevar a ponerle codornices sin más.

Parece que la precocidad en la muestra se ha valorado desde antiguo como un detalle de garantía de cara al futuro cazador de ese perro de caza, y aunque en cierto modo es cierto, no deja de ser una señal de un ser que aún no sabe qué hace ni siquiera por qué lo hace. No hay que tener prisa por poner la primera codorniz al cachorro.

Con un cachorro de pointer.

Lo que sí es condición que se debe cumplir siempre es emplear codornices que huelan poco a granja, que vuelen bien y que sean andarinas. A veces hace falta recorrer algunos kilómetros para comprar cinco o seis codornices de calidad, pero merece la pena.

Hasta que muestre interés

Debemos esperar a ponerle en contacto con alguna codorniz hasta que el cachorro dé señales de incipiente interés por el campo y sus seres. Esto hay cachorros que lo manifiestan con tres meses y otros que lo hacen a los seis, incluso más según la precocidad y el carácter de cada uno, pero es mejor dejar pasar un poco de tiempo para favorecer que el primer contacto con la codorniz sea lo más productivo posible.

Niño con un cachorro de braco alemán.

Cuando veamos que es el momento buscaremos una zona no muy tupida, mejor que no tenga flores ni plantas aromáticas para no embotar la nariz del perrito. Una pradera de pasto más bien seco favorece la huida a peón de la codorniz y, si tomamos bien la dirección del viento, la entrada del perrito motivado por el olorcillo que llega hasta su trufa.

Trucos para 'sembrar' la codorniz

Sin que el cachorro nos vea, sacaremos la codorniz y la pasearemos con cuidado por el suelo unos metros, suavemente, procurando que no se lastime pero que deje algo de olor impregnado, haciendo una especie de rastro más o menos en zigzag.

A continuación debemos soltarla con cuidado, sin atontarla ni sacarle plumas de las alas. El objetivo es que el perrito la localice y cuando arranque el vuelo, no pueda cogerla.

Codorniz suelta y preparada para que la busque nuestro cachorro.

Después se trata de entrar con el cachorro desde lejos, dándole antes tiempo para que juegue y corra y haga sus necesidades. Cuando se serene un poco, entraremos con el viento de cara para que tenga facilidad de recibir algo de emanación.

Si la rastrea, dará con la codorniz, que debe volar cuando el cachorro, tras la muestra, entre a por ella. Si por el contrario vemos que pasa varias veces por el lugar y no da señales de recibir el olor, pasearemos la mano suavemente por la hierba hasta que el cachorro, siguiéndonos, tropiece con el olor. Entonces debe descubrir el paradero de la codorniz.

¡Cuidado con las codornices que usáis!

Si las codornices son de vuelo, adelante con ellas para entrenar. Si son de carne, mejor es esperar otra ocasión y seguir buscando aquéllas que vuelen con soltura.

Pepe Durán con dos cachorros de epagneul bretón.

Como mucho, una codorniz de escaso vuelo, poco fortalecida en voladeros, nos puede ayudar para crear rastros y comprobar cómo los sigue nuestro perro, pero no la dejaremos en el suelo, pues el perro no debe topársela y atraparla sin más.

Cuando compremos las codornices debemos meterlas en un jaulón con arena para que se limpien, y les pondremos trigo en vez de pienso. Así las tendremos tres o cuatro días, lo justo para que se desprendan de su olor a jaula industrial”y no pierdan fuerza de vuelo.

(Texto: Paco Mateo / Fotos: Pepe Durán y Archivo)

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