Pasar al contenido principal
Sobre conductas, órdenes, reforzadores, timing…

Adiestrar es fácil si sabes cómo

Adiestrar un animal es una tarea sencilla y sin embargo miles de cazadores fallan con su perro. Lo es si se conocen los principios básicos del adiestramiento animal, así que no deberíamos tener dificultad en enseñar a nuestros perros de caza.
Adiestrar_Facil_G Cuando el perro realiza el ejercicio correctamente le recompensamos entregándole un reforzador.

Los perros no pueden entender nuestras palabras, pero han aprendido la intención que tenemos al pronunciarlas y en eso radica el adiestramiento, en dar una orden (verbal o gestual) y que el perro sepa qué acción debe efectuar a dicha orden.

Para lograrlo contamos con una herramienta, el premio, que actúa como reforzador de conductas. Un reforzador es algo que al perro le gusta, como un trozo de salchicha o cualquier otro pequeño trozo de alimento. Su función es incrementar la frecuencia con la que el animal realiza la acción que le ordenamos. Cuando el perro realiza el ejercicio correctamente le recompensamos entregándole un reforzador.

Asegúrate de que la motivación por obtener la recompensa es muy fuerte durante las sesiones de adiestramiento. Entrena con el perro de caza en ayunas, no después de darle de comer. Y cerciórate de que el reforzador que ofreces es el más poderoso y atractivo para él. Unos perros prefieren un trozo de salchicha, otros el queso. Lo primordial es que el animal esté fuertemente motivado a obedecer órdenes a cambio del reforzador.

El trozo de comida será siempre muy pequeño, no más grande que el tamaño de la uña. Su textura será tal que no requiera ser masticada ni se desmigaje, en caso contrario perderás la atención del perro entretenido mascando o buscando las migajas.

Más vale pronto que tarde

El término timing, de origen inglés, es hoy de uso universal en el adiestramiento de perros de caza y se refiere a la coordinación o sincronía que debe darse entre la conducta a reforzar y la entrega del reforzador. Es muy importante que el reforzador se entregue al perro justo en el momento en que se realiza la acción. Ni antes ni después. Por ejemplo, si le ordenas sentarse debes darle el reforzador justo en el momento en el que pone el trasero en el suelo. Si demoras la entrega el perro puede ponerse en pie y estarás premiando lo contrario de lo que deseabas. Por tanto, el momento en que entregas la recompensa es muy importante. Después de una respuesta correcta, recompensa a tu perro antes de un segundo y medio después del cumplimiento del comando, para asegurarte de que el perro hace la conexión correcta entre su comportamiento y el premio.

(Texto: Eduardo de Benito / Fotos: Maite Moreno)