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Sensibilidad y mesura del adiestrador para encontrar el balance en el lance

El adiestramiento y su conflicto

El adiestramiento propiamente dicho, no es sino un conflicto entre el hombre y la bestia, en el que el empeño del primero es doblegar los instintos del animal en su provecho. Instintos y pulsiones que, por otra parte, desea mantener vivos.
Adiestramiento_Conflicto_G Sesión de adiestramiento con un setter inglés.

Este eterno conflicto entre el perro y su adiestrador es el generador de los más graves y comunes problemas conductuales durante el lance. ¡Cuántos perros con gran potencial son arruinados por sus dueños!

Individuos que rechazan el cobro o lo hacen con boca dura, canes que se bloquean en la muestra o rehúsan de la caza… son, entre otros, ejemplos vivos del estado emocional en que se encuentran muchos ejemplares divididos entre dos conceptos, dos reglas o modos de resolución del lance discordantes y, a veces, incompatibles para una misma situación de caza. Por un lado, desean dar respuesta a sus pulsiones predadoras innatas y por otro deben complacer los deseos o imposiciones de su amo.

Estas situaciones de conflicto emocional y cognitivo son ineludibles y positivas como elemento motor del desarrollo del aprendizaje del cachorro y como coordinadoras de los esquemas de asimilación, siempre que sean manejadas correctamente y en equilibrio.

En caso contrario pueden llevar a desequilibrios sentidos por el sujeto como contradicciones o conflictos. El conflicto extremo es un elemento perturbador que propicia regresiones conductuales, conductas de evitación, escape o inhibición.

La superación del conflicto se producirá con relativa rapidez si el adiestrador facilita una nueva posibilidad de respuesta alternativa, llamada “acomodación compensadora”. Ejemplos cotidianos de conductas indeseadas generadas por conflicto son las siguientes secuencias:

1. El perro cobra su primera codorniz. Con la exaltación la trae a la mano, pero magullada. Recibe un severo castigo por mostrar boca dura. El perro se niega a cobrar las siguientes piezas.

2. El alumno muestra una perdiz. El adiestrador realiza el levante. El animal arranca tras el ave y recibe un intenso ‘choque’ eléctrico por su falta de inmovilidad. Durante el resto de la sesión, el perro muestra a distancia y se ‘bloquea’, negándose a guiar la pieza que apeona. Ya tenemos un perro que se bloquea en muestra.

3. El perro se ‘alarga’ en pos de la caza. Obsesionado con mantenerlo a ‘tiro de escopeta’, el dueño le sujeta insistentemente a base de continuos calambrazos de collar electrónico y de voces de reprobación. El animal comienza a inhibirse en la conducta de búsqueda, pasa por detrás del guía o se limita a trotar pegado al dueño. Ya tenemos un perro que no busca.

Otros ejemplos prácticos de conflicto son el perro que no viene a la llamada tras ser castigado contundentemente por retardar su respuesta en alguna ocasión, o el que rehúsa poner la caza porque ‘anticipa’ la posible detonación, a la que por alguna causa teme. Aquí entramos en otro concepto ignorado por muchos cazadores y vinculado con el conflicto: la anticipación, para la que el perro es sumamente sutil. Se habla de respuesta anticipada para designar una acción que sobreviene antes del estímulo que normalmente debería provocarla, como es el caso de la detonación. Otro ejemplo de anticipación conflictiva es la muestra en blanco (“ensayo blanco” en etología) reiterada de un ejemplar temeroso de cometer algún fallo ante la pieza real. Los fenómenos de ‘espera’ y de ‘expectación’ forman parte de los mecanismos perceptivos y cognitivos etológicos, y son la base de las muestras falsas en muchos casos, al encontrarse dentro del cuadro general de la anticipación del conflicto.

El adiestrador debe ser un maestro capaz de evitar que el alumno establezca cualquier orden secuencial durante las sesiones de adiestramiento para evitar toda previsión aversiva que degenere en conducta problemática. El conflicto es inevitable en el adiestramiento pero ha de ser manejada con sensibilidad y mesura, para encontrar el ‘balance en el lance’.

(Texto: R. V. Corredera / Fotos: A. D. Domínguez)