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Para la próxima media veda y también la 'general'

20 razones para apostar por el pointer, el perro de muestra perfecto

En plena desescalada, con la caza pudiendo practicarse a partir de mañana en las autonomías que se encuentran en la fase 1, vamos a recordar 20 razones que convierten al pointer en el perro de muestra perfecto y uno de los que más saldrán en la media veda.
20 razones para apostar por el pointer, el perro de muestra perfecto Bella imagen de un pointer en muestra entre las hierbas.

1 En numerosas ocasiones, el pointer ha sido definido como el perro de caza por excelencia. Es el ‘pura sangre’ de los perros de muestra, un animal clásico tanto en sus formas como en su comportamiento venatorio.

2 Velocísimo e incansable en su trabajo, el pointer enamora a aquellos cazadores que se apasionan con las grandes búsquedas. Su velocidad es virtud y limitación al mismo tiempo, ya que donde realmente resulta más eficaz es sobre los terrenos llanos y limpios.

Pointer en plena búsqueda.

3 De nariz muy fina, el pointer se bloqueará súbitamente en cuanto reciba una emanación durante la búsqueda. Aguanta bien la muestra y guía, y mejor cuando la pieza se aleja a peón. La raza tiene muy buena nariz de verano, no influyendo el calor en su olfato.

4 Un buen pointer tiene pocos rivales cuando está bien entrenado, campeado y apegado a su dueño y éste, a su vez, sabe servir los lances a su perro: esto es fundamental en un perro poderoso y con nariz de alta calidad en verano e invierno.

Pointer en muestra.

5 Es tanta la pasión que este perro siente por la caza que, una vez sacado al campo, nada le llevará a detenerse (ni el calor, ni el agotamiento), aguantando sin menoscabo tanto los crudísimos inviernos de la meseta central como el calor canicular de Andalucía.

6 Su pieza idónea es la perdiz roja, esa perdiz batalladora y dura de nuestros campos, frente a la que el pointer puede demostrar sus excepcionales cualidades. Para cazar el conejo se le puede censurar su gran velocidad, que con mucha frecuencia le lleva a dejarse caza atrás, sobre todo cuando el ejemplar no está muy versado en esta pieza.

Pointer junto a cuatro perdices cobradas.

7 Gracias a su pelo corto y a su gran resistencia física, es una raza a la que el sol implacable no aplasta, lo que la convierte en una elección acertada para la codorniz. Las virtudes codorniceras del pointer son claras: mucha pasión y búsqueda interminable, un gran olfato con el que muestra a mucha distancia y resistencia a las altas temperaturas.

8 Educado convenientemente, el pointer es incluso un buen perro de bosque, a pesar de su manto corto, e incluso de agua, aunque sus aptitudes naturales no sean las idóneas para estos terrenos, ya que donde mejor se desenvuelve es en el llano o en ligeras pendientes.

Pointer en muestra dentro de un bosque.

9 Con esta raza se recomienda siempre un entrenamiento continuado durante todo el año. Sólo el pointer totalmente unido, vinculado a su dueño y con muchas horas de campo, caza con buen rendimiento para la escopeta.

10 Si nuestro pointer busca a una velocidad que le permita poner en valor su capacidad olfativa, bravo por él; aquí el cazador tiene un diamante cotizado, anhelado y pocas veces disfrutado.

Codorniz levantando el vuelo y pointer.

11 Cuando decidimos hacernos con un pointer, debemos saber que va a ser un perro rápido, que va a mover grandes espacios y que no vamos a poder luchar contra su genética, sino que hemos de aliarnos con su forma de cazar. 

12 Hasta los ocho meses, más o menos, saldremos al campo, socializaremos al perro, le ofreceremos una buena alimentación y le brindaremos mucho contacto.

Cachorro de pointer.

13 En el pointer el cobro ha de trabajarse desde edades muy tempranas, cuando, no habiendo despertado su instinto de persecución, sí tiene ya un marcado instinto de presa. Juego, confianza y tiempo son las bases para que acabe cobrando bien.

14 Su muestra ha de ser con la cabeza alta, en posición de pie, firme y con tensión, clara, concisa y que emane seguridad. Suelen ser tempranos en su ejecución, pero hay individuos tardíos que no por ello son menos efectivos en el futuro.

Pointer en muestra.

15 A la hora de trabajar el control, hemos de tener en cuenta sus sensibilidades, sobre todo la corporal, ya que suele tenerla alta. Ante el trabajo de obediencia básica o cualquier aprendizaje con correa, muestra cierto recelo, por lo que tenemos que trabajar la confianza desde edades tempranas.

16 La profundidad de búsqueda y la distancia de los lazos son manejables según intereses propios. Constancia en el galope, velocidad alta y muestra a distancia son las bases del trabajo de esta raza. 

Máxima atención la de este pointer durante la jornada de caza.

17 Los problemas que podemos encontrar en el pointer son su sensibilidad a la hora del manejo, su fuerza en el campo y su dificultad en el cobro. La solución a todos pasa por convivir con ellos en la edad previa a la maduración total, un manejo sensible y el ejercicio físico en el campo. 

18 Es una de las razas de muestra que más cambia emocionalmente después de su primer parto. Han sido las hembras de pointer las que más han variado en su naturaleza por cazar tras el primer parto. Se hacen mucho más reflexivas y parecen controlar sus instintos en favor del éxito del lance. 

Primer plano de un pointer.

19 Su expresividad, su físico, su elasticidad, su potencial olfativo y su fuerza generan una efectividad que riñe con su complejidad en el control cuando entra en contacto con la caza. 

20 Cazar con pointer supone entender las necesidades de movilidad de esta raza, su forma de cazar con la nariz levantada, buscando el viento continuamente y expresando en todo momento lo que recoge su nariz.

(Fotos: iStock y archivo)