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A principios de temporada al salto y en mano, ahora en puestos

Zorzales, ¡los que nunca fallan!

Aunque nunca hay zorzales a gusto de todos, esta temporada se está caracterizando por una muy buena presencia de ellos en nuestros campos, con un buen reparto que, salvando algunas excepciones, está permitiendo que casi todos tiremos bastante.
Reportaje_Zorzales_G Zorzal posado en la rama de un almendro y percha de pájaros junto a un olivo.

Su caza va en aumento cada año, y en temporadas como ésta se sientan las bases para nuevas incorporaciones al “gremio zorzalero”, dadas las buenas condiciones para poder colgar un buen número de pájaros en cada salida al campo. A la par, nuevas modalidades de caza de zorzales, como es el ojeo, van en aumento, y cada temporada hay más cotos donde se organizan estas batidas, al igual que el sistema de manos encontradas, muy útil cuando cazamos zorzales al salto en los olivares más cerrados.

Ya a principios de la campaña había bastante atención por ver los primeros zorzales, pues cada año crece el interés por la caza de esta singular pieza de nuestras sierras y llanuras, y aunque el calor y lo templado de la temperatura hasta bien mediado noviembre retrasaron bastante la entrada generalizada, la verdad es que a últimos de octubre ya había bandos de paso por muchas zonas. Esto daba la esperanza de que cuando bajaran las temperaturas en el norte de Europa, entrarían muchos más zorzales, como así se ha constatado, con una entrada muy escalonada y con bandos entrando a los olivares hasta casi finales de noviembre, lo que ha dado lugar a que los pasos no se concretasen debidamente hasta casi diciembre en bastantes lugares. Pero por otro lado, esta presencia en los llanos ha permitido que muchos aficionados a la caza al salto y en mano del zorzal lograsen muy buenas perchas ya desde principios de noviembre, mientras los aficionados al paso, aunque comenzaban a tirar, comprobaban que aún no había pasillos buenos para aprovechar. Esto, a decir de muchos aficionados veteranos en esta modalidad, se debe, entre otros factores, a que los pájaros todavía no estaban asentados en su zona, con movimientos micromigratorios de los bandos, y sobre todo a que esta temporada el zorzal ha tenido comida en abundancia por todas partes, de ahí que este asentamiento tardío haya provocado que los dormideros fuesen variando, sin poder establecer, por tanto, buenos pasos.

Entrada escalonada, pasos tardíos

Esto ha sacado al campo a miles de aficionados que han sabido aprovechar bien la primera parte de la temporada recorriendo olivares, cañaverales, arroyos, huertos, pinares, manchones y cañadas en busca de tirar a los zorzales según se arrancan. Esta forma de cazarlos, al salto, está en expansión, y cada año crece el número de practicantes de la misma, que ven cómo este pequeño pájaro permite estar toda la jornada pendientes de su arrancada, deparando un gran número de lances e ilusionando a muchos cazadores que ya, a no ser por los zorzales, cazarían muy poco, ya que la perdiz en muchos terrenos no da como para vivir esta cantidad de lances que nos dan los zorzales. Así, a últimos de octubre se tiraron muchos zorzales en la viña, donde cazábamos la perdiz y la liebre, y donde se comprobaba que los zorzales, en bando, entraban a comer los restos de la vendimia, a la vez que tomaban las cepas más frondosas aún con pámpana para el sesteo.

Se han estado tirando zorzales por la mayoría de los terrenos hasta casi finalizado noviembre, cuando se asentaron casi todos y se fijaron ya los mejores pasillos para tirarlos desde el puesto, si bien al haber comida en abundancia, muchos buenos pasos de años anteriores han sido flojos en éste porque los pájaros han tenido incluso alimento en los montes y manchones que utilizan de dormidero, por lo que se han desplazado de forma muy irregular. Aun así, la temporada de paso hasta ahora se podría calificar de muy buena en bastantes zonas, y de buena en la mayoría.

(Texto: P. Mateo / Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez y archivo)