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En especial, urge en aquellos acotados más encaminados a la caza social

El vigilante de caza, una figura clave en nuestros cotos

Juan de Dios García, delegado provincial de la Federación de Castilla-La Mancha en Albacete, analiza la figura del vigilante de caza. Considera que la labor que desempeña este personal es clave en los cotos de caza.
Vigilante coto caza La figura del vigilante de caza es clave, por ejemplo, en los acotados dedicados a la caza social.

Cuando se aprobó la Ley 2/2018 de 15 de marzo de Caza de Castilla-La Mancha y otras normas en materia medioambiental y fiscal, el sector cinegético obtuvo el compromiso del Gobierno regional para revisar todos aquellos aspectos que la nueva normativa, una vez hubiera comenzado su andadura, pudiese suponer controversia y que su aplicación lastrase la actividad cinegética, bien por suponer indefensión jurídica o por perjudicar de manera fehaciente a los cazadores, gestores cinegéticos o cotos de caza.

En palabras de Juan de Dios García, delegado provincial de la Delegación de Albacete, el mantenimiento resulta “lamentable y poco acertado” a través de su Disposición Adicional Tercera del Artículo 22 de la Ley 9/1999 y sus respectivos apartados. Según considera, suponen un “verdadero ataque frontal a los cotos de caza, particularmente a los más modestos”.

A parte de ésta disposición adicional, la nueva Ley recoge el Artículo 71 que hace referencia a la figura del vigilante de caza y que ha sido modificado, quedando dispuesto de la siguiente manera.

Artículo 71. Vigilancia y protección privada de Cotos de Caza y Zonas Colectivas de Caza.

  • Todos los cotos de caza y zonas colectivas de caza dispondrán de un sistema de vigilancia que podrá ser realizado por vigilantes de caza y/o por guardas rurales. Reglamentariamente se establecerán las características y necesidades de vigilancia en función de las características de los terrenos y de los aprovechamientos.
  • Los componentes de los servicios de vigilancia y protección privada de Cotos de Caza y Zonas Colectivas de Caza, estarán obligados a denunciar en el plazo máximo de 48 horas cuantos hechos con posible infracción a la legislación en materia de caza se produzcan en los terrenos que tengan asignados y a colaborar con los Agentes de la Autoridad en materia cinegética.

Las denuncias se formalizarán ante el órgano provincial competente o el Puesto o Cuartel de la Guardia Civil más próximo.

  • Los componentes de los servicios de vigilancia y protección privada de Cotos de Caza y Zonas Colectivas de Caza no podrán cazar en el ejercicio de sus funciones.

“Vaya por delante que no tengo nada en contra de los miembros de la Guardería Rural”, detalla Juan de Dios García “que en su variante, se dedican a las labores de vigilancia del campo y que personalmente creo desarrollan una labor de manera honesta y digna, enfrentándose  en algunos casos a situaciones complicadas”. 

No obstante, entiende que nuestros cotos de caza requieren tener una alternativa, puesto que tienen necesidades de otro tipo. A su juicio, es primordial recuperar la figura del vigilante de voto o vigilante de caza “y entendemos que debe hacerse con urgencia”, puesto que los cotos sin ánimo de lucro, los más modestos y, en general, todos cotos familiares o de amigos, donde también se practica una caza social y no puedan costearse servicios de Guardería Rural, necesitan urgentemente dotarse de vigilantes de coto.

Vigilante coto caza

Para aquellos menos duchos en la materia, este personal puede aglutinar funciones específicas de gestión en materia cinegética; control de especies cinegéticas predadoras; mantenimiento de infraestructuras como comederos y bebederos o detección en primera instancia cualquier problema sanitario de una especie silvestre

“Nuestros cotos de caza no necesitan para nada a personas que sean capaces de correr distancias kilométricas en un tiempo determinado, ni saber artes marciales, ni técnicas policiales, ni estar armados con armas de calibres de guerra o, en cualquier caso, inadecuados para la gestión cinegética”, apostilla el responsable federativo. Además, añade que “para eso tenemos a las eficaces Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

Finalmente, a modo de conclusión, Juan de Dios García defiende que los acotados requieren “personas vinculadas al medio rural, que formen parte o no del coto donde practican la caza y que se impliquen de manera voluntaria o mediante cualquier tipo de contrato, en una labor de gestión integral del mismo”. En definitiva, una figura que sería muy parecida a la del “cazador formado”.