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En las modalidades de en mano y al salto

Trucos para cazar perdices en octubre

La perdiz justifica las noches de sueños raros en los días previos a la desveda, nuestros desvelos para que el coto pueda darnos cada temporada los bandos suficientes a fin de poder disfrutar, con nuestros perros, de lances inolvidables.
Trucos_Caza_Perdiz_Octubre_G Gráfica del tiro a una perdiz que levanta el vuelo por delante y en vertical.

Pieza única por bravura e intensidad de lance, la brava patirroja no sólo arrastra un verdadero ejército de seguidores por toda nuestra geografía, sino que posiblemente sea la pieza que nos lleva a muchos de nosotros a cazar, así de claro.

Estamos en octubre, mes perdicero por excelencia, por lo que vamos a poder comprobar de primera mano cómo ha criado la perdiz y dónde vamos a poder revivir sensaciones únicas, esfuerzos que merecen la pena, para llegar a ellas.

Al salto

Una de las formas más exigentes de cazar perdices es hacerlo en solitario, con nuestro perro trabajando por delante, recorriendo montes y llanuras, marchando rápido cuando ellas no se dejan ver o las llevamos muy por delante, y más pausado cuando la vegetación, lo accidentado del terreno o las manifestaciones de nuestro perro así lo aconsejen.

Disparo a una perdiz en el olivar.

En estos comienzos de temporada, nada peor que dejarnos llevar por las ganas tantos meses contenidas de hacer percha, pues seguramente vamos a perder muchas oportunidades que de otra forma aprovecharíamos.

Sobre todo, ahora que vamos a salir las primeras veces a perdices, lo fundamental es la estrategia y saber cazar con cabeza aquellos terrenos que más perdices tengan. No podemos dedicarnos a patear a lo loco, de aquí para allá, en espera de que nos vayan saliendo solitas y a tiro.

Estrategia y saber hacer se deben dar la mano para que comencemos por el mejor lugar, donde ellas reciben el día con sus primeros cantos, para poderlas mover hacia sus querencias habituales. Las asomadas no tienen perdices si no las hemos metido allí antes, los barbechos pocas tendrán amagadas si no las hemos cansado previamente y dirigido hacia allí, y la viña puede darnos tantas satisfacciones como disgustos si no sabemos cazarla, pues la mayoría se quedará y saldrá hacia atrás, o simplemente no volarán.

Esquema de un tiro a perdiz que nos vuela por delante en el olivar.

Recorreremos la primera parte del cazadero mejor en zigzag amplio que en línea recta, para poder ir viendo cuántas y por dónde se mueven, hacia dónde quieren volar o apeonar, y qué tenemos en perspectiva para que alguna se nos quede y salga a tiro.

Y en cuanto notemos que ellas se van aislando, saliendo de una en una, queriendo volverse o amagarse, ojo, a reducir el ritmo y a cazar con cabeza, el perro apuntando al viento si es posible, y la escopeta en guardia media, porque en cualquier momento una se nos puede arrancar.

En mano

Cazar en mano, y más ahora en octubre, requiere saber hacer bien las cosas, y sobre esto, disciplina. Abrirnos en ala con bastante amplitud a primera hora de la mañana e ir avanzando así, más o menos en línea recta, hasta que lleguemos a zonas propicias para que las perdices que llevamos delante quieran irse aplastando o amagando en cualquier lugar que les parezca oportuno para librarse de nosotros, es lo principal para poner en marcha la estrategia que el terreno, el día y el comportamiento de las perdices vayan dictando.

Gráfica de tiro a perdiz en una asomada.

El principal error es querer a toda costa tirar de entrada, nada más comenzar a cazar, y hacerlo sobre toda aquella perdiz que esté por debajo de los sesenta o setenta metros, lances que nos llevan a fallar continuamente y a ir desbaratando la jugada de encaminarlas con presión medida hacia las zonas más querenciosas para poderlas tirar con más garantías.

A la perdiz hay que saber seguirla y llevarla cazando en mano; pensemos que ahora, en estos primeros días, las perdices jóvenes no tienen capacidad defensiva frente a nosotros en la misma proporción que las perdices viejas, que ya conocen este tipo de presión, por lo que nunca hay que obligar a los pájaros a que vuelen, ni tirar para probar. Que nadie tenga prisa por ser el que primero cuelga una perdiz en la cuadrilla, ya que cuando vamos en mano es ésta la que cuelga y no debe haber individualidades si queremos volver todos con una buena percha.

A partir de las diez más o menos, o cuando notemos que las perdices ya no se mueven con tanta alegría, la mano debe acercar escopetas y trabajar, adelantando las dos puntas, repasando los terrenos donde creemos que han podido meterse nuestros bandos o las que han volado desde otros lugares.

Imprescindible avisar con silbidos a los compañeros de las que vemos que les van apeonando por delante, pero nada de voces porque las espantaremos y saldrán largas. Cuando cacemos una viña, un olivar o una rastrojera, y linda esta parcela con una lindera de brozas, otra zona más abrigada de vegetación o con una loma o cañada, hemos de observar cómo quieren salir las perdices, pues si notamos que entran a peón hacia esas zonas, tenemos que poner la mano de forma que al menos dos escopetas las puedan ir tirando. Y llegados a las viñas más tapadas, a los barbechos, a los liegos y a esas manchitas de monte bajo tan querenciosas, la cuadrilla habrá de avanzar mucho más despacio.

Adelanto a perdiz en un vuelo de derecha a izquierda.

Ahora hay que dar protagonismo a los perros y avanzar dándoles tiempo suficiente para que trabajen y puedan sacar las perdices amagadas, muchas de las cuales aguantarán mucho y se quedarán aplastadas si avanzamos muy deprisa. Cuando notemos que la perdiz tiene mucho amparo por la vegetación, debemos avanzar a una distancia tal que cada uno llegue bien a las que le salgan por delante y a las que les vayan saliendo a los compañeros de los laterales.

Trucos de veterano

Llevar algo de agua e ir bebiendo cada poco va a favorecer que rindamos mucho más, lejos de ese equívoco tan generalizado de no beber agua en toda la jornada, solamente cuando regresamos al coche. Buena hidratación y buena alimentación en los días previos nos van a llenar la ‘despensa’ para la jornada de caza.

Gráfica de tiro a una perdiz en la linde de un barbecho con un olivar.

Reponer fuerzas sobre la marcha con alimentos energéticos como los frutos secos o el dulce de membrillo también nos ayudan a resistir mejor estas duras jornadas en las que debemos recorrer mucho terreno, subir, bajar y llevar, con suerte, el peso de las piezas cobradas.

Comer un plátano antes de comenzar la jornada nos dará vigor y energía para estar bien centrados, y tomar alguna bebida isotónica a media mañana, o un té preparado en casa con azúcar y limón nos va a mantener despiertos y con los sentidos dispuestos para reaccionar adecuadamente ante el arranque de las patirrojas.

(Texto: M. Soler / Fotos: G. G. Escudero)