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Secretos del tiro a los conejos y las liebres

La caza del conejo o de la liebre, lo que los cazadores llamamos caza de pelo, es la más extendida en nuestro país, por eso vamos a escribir sobre cuál debe ser la técnica de tiro más apropiada para esta apasionante modalidad de caza.
Tiro_ConejoLiebre_G Conejos y liebre cazados al salto.

Son muchos los aficionados que en España practican la caza del conejo, y además con bastantes buenos resultados. Si tuviéramos que escoger la modalidad en la que, en general, tiran mejor los cazadores, sin duda elegiríamos la caza del conejo. Esto no ocurre por casualidad, sino por varios factores que concurren en su técnica de tiro. La que se aplica al conejo es la que popularmente conocemos como tiro a tenazón o al sitio. Esto consiste en disparar sin hacer swing, yendo directamente al campo y efectuando los disparos sin más titubeo. La ventaja es que se para muy poco la mano y la decisión de disparo es muy alta, lo que conlleva que muy poco adelanto es suficiente para abatir la pieza. Lo ideal sería hacer un pequeño swing, o sea, un ligero seguimiento al conejo antes de disparar, ya que con esto se eliminaría el error más frecuente en el tiro al conejo, como es dejar los tiros bajos.

Es muy común oír la siguiente expresión a los cazadores: “pero si lo he envuelto con el tiro y sigue corriendo”. Esto es debido a que el tiro se ha quedado bajo y lo que ha envuelto al conejo ha sido el polvo del suelo levantado debajo de él. Aunque aparentemente la velocidad de un conejo o de una liebre parezca alta, no lo es tanto. Lo que ocurre es que como va pegado al suelo, la sensación que produce es que corre a gran velocidad. Por este motivo los adelantos no han de ser muy grandes, repito, en general. Hay ciertos terrenos en los que los conejos aparecen en la ladera de enfrente, en las asomadas, y a éstos, por la distancia, sí hay que adelantarles el tiro hasta casi un metro por delante. Pero en terrenos de esparteras o tomillares, donde los tiros se efectúan a poca distancia y con un swing muy corto, basta con adelantar un palmo escaso para tener acierto en nuestros tiros. Lo que sí hemos de tener en cuenta, siempre como precaución a la hora de apretar el gatillo, es apuntar con la escopeta ligeramente por encima del conejo, como decían nuestros abuelos: “a las orejas y sin dudar”. Éste era un sabio consejo, ya que refleja exactamente el sitio y la decisión con la que debemos efectuar nuestros disparos.

La forma de tiro a la liebre cambia mucho, debiendo ser el swing mucho más largo y además no tenemos que precipitar nuestros tiros, ya que como todos sabemos, la liebre, al levantarse de la cama, suele dar dos o tres quiebros para luego correr en línea recta, momento en el que debemos realizar nuestros disparos.

(Texto: G. G. Escudero / Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez y Archivo)

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