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Claves para resolver algunos de los lances perdiceros más frecuentes en la caza al salto

Perdices, lances, tiros y trucos

Abierta la temporada de caza menor en todas las comunidades autónomas, las noticias perdiceras que nos llegan no son demasiado alentadoras en muchos lugares, por eso aquí, para aprovechar los escasos lances que se nos presenten, ofrecemos algunas claves.
Perdices_Salto_G Cazador perdicero tirando a una perdiz.

Entrar a las perdices amagadas

Arranca el bando y vemos cómo llega raseando hasta unos bajos de barbecho o a un liego; es ya la segunda o tercera vez que lo movemos. Ahora, ¿qué hacemos? Pues aquí cada perdicero que conoce el terreno sabe ya si debe entrarlo o buscar moverlo más, si hay que meterse rápido en faena con nuestro perro de caza sobre esa zona para sacar alguna patirroja a tiro o si hay que entrarlo hacia un lado concreto para llevar los pájaros a un lugar todavía mejor para que se amaguen. Cuando llegamos a la zona donde hemos visto que las perdices han tomado tierra, si ya están fuera de su querencia, posiblemente se aplastarán por allí o corretearán un poco, buscando un escondite o distanciándose, si nos ven venir muy lejos. De ahí que si creemos posible que se amaguen, hay que llegar rápido y nunca por donde ellas han entrado. Estarán pendientes a si las siguen, así que llamaremos al perro y entraremos rápido y lo más discreto posible, de cara a su zona de aterrizaje, buscando el viento de la mejor forma, bien al morro de nuestro perro, bien sesgado si es nuestra mejor opción en ese momento.

En cuanto notemos que el perro transmite que tiene rastros o emanaciones allí, hay que acercarse para tener un radio de tiro de al menos veinte metros a su alrededor, y repasar con la vista las inmediaciones. Puede que alguna se arranque al notar cerca al perro. En este caso, debemos dejarlo trabajar con libertad e ir corrigiendo nuestra posición si el perro se mueve demasiado y transmite que tiene una pieza cercana; suelen salir rasas, así que estaremos en guardia media y con la punta de la escopeta a media altura, de forma que si arranca la perdiz, podamos coger su cola de abajo a arriba, que es como mejor se tapa. Si no sale ninguna y el perro se encabezona en esa zona es que están por allí, amagadas, pegadas al suelo, y allí estarán hasta que el perro las ponga o alguna se ponga nerviosa. Lo importante es permanecer quietos, en la zona donde calculemos que mejor las podremos tirar, y no hacer ruido ni hablarle al perro. Esto aplastaría aún más a las perdices. Esperemos, si los pájaros pierden nuestra referencia y se centran en el perro, pues al poco tiempo alguna se arrancará cuando el perro esté un poco alejado. Ahí debemos estar bien situados y tirar con soltura, sin movernos tras abatirla. Dejemos que el perro cobre y sigamos insistiendo allí en silencio. Alguna más está aún por salir...

Sujetar a las patirrojas en la ladera

Temido y, a la par, deseado escenario, los laderones de monte bajo y desniveles más o menos acusados tienen la ventaja de poder tirar a menudo sin demasiados obstáculos cuando arranca la perdiz y lo hace a tiro. Aun así, también está presente el inconveniente de que se escurren con suma rapidez y facilidad, con voladas cuesta abajo camino del llano. Un buen perro, centrado y con buena cabeza para cazar en estos terrenos, no tiene precio. Pero a la vez, si el cazador no sabe sacar el suficiente partido al trabajo de su perro, la perdiz suele ganar casi siempre la partida. Uno de los casos típicos es el de las patirrojas que se van subiendo a peón o en voladas cortas. En estos casos, situarse convenientemente es complicado, aunque lo primero es lograr que se sujeten en el terreno esas perdices.

Perdices_Ladera

Si nuestro perro tiene una búsqueda amplia, debemos buscar una zona donde exista un cortado o unas rocas grandes, y entrar con él de abajo hacia arriba. Las perdices apeonarán rápidamente cuesta arriba en cuanto sientan al perro correr por debajo, en cuanto nos acerquemos lo suficiente, pero siempre dejando margen. Hemos de actuar rápido, llamando al perro y poniéndolo detrás. A continuación, nos desviaremos a derecha o izquierda de nuestro objetivo (ese desnivel o las rocas comentadas; allí se habrán frenado las perdices y esperarán hasta ver nuestros movimientos) para entrar dando un rodeo, rápidamente, ganando la posición y apareciendo por encima de donde las perdices -con un poco de suerte- se habrán amagado al ver que nos desviábamos. Ahora mandamos entrar al perro y nosotros esperamos arriba, en un punto donde dominemos el arranque (a menudo en vertical) de alguna de esas patirrojas.

Perdices cercanas, nuestro mejor lado de tiro

A última hora de la jornada, hay ocasiones en las que ya tenemos perdices repartidas por la zona y entonces nos dedicamos a buscarlas minuciosamente, dejando que nuestro perro disponga de tiempo suficiente para que pueda ‘clavarlas’ en muestra o concretar sus encames y entrarlas a levante, según razas y dinámicas. Lo habitual es que en cuanto notemos que el perro marca o señala nos quedemos quietos y esperemos que arranque la perdiz, y si estamos bien situados y a buena distancia, lo más probable es que abatamos la patirroja sin grandes dificultades, dejándola volar un poco y tirando, tapándola bien o adelantando lo justo, según ángulos. Pero hay una forma mucho mejor de resolver este tipo de lance siempre gozoso, porque suele ser a postura de nuestro perro, y consiste en observar rápido el entorno y calcular cuál será el escape de la perdiz, situándonos entonces nosotros a la vez, de forma que la salida de la perdiz sea hacia nuestro mejor lado de tiro, algo fundamental para abatirla con más facilidad.

Perdices_Lances_Tiros_Trucos

Cada uno de nosotros tenemos un lado de disparo mucho mejor que el otro. Abatimos más fácilmente a derecha o a izquierda, de ahí que debamos movernos rápido y situarnos en guardia media para que en cuanto arranque la perdiz, podamos encarar, seguir y cuando estimemos adecuado, disparar con soltura. En esto se tarda muy poco si nuestro perro respeta unos segundos la muestra y tenemos ya mecanizado que es necesario mejorar nuestra posición de tiro siempre que así lo permita el lance. Además, así presionamos menos al perro y lo enseñamos a que él entre a la perdiz, que volará según su escape natural, que estamos cubriendo un poco retirados, girando hacia nuestro mejor lado para disparar.

(Texto: M. Soler / Fotos: A. A.-Á.)