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¿Paralela, superpuesta o repetidora?

Escopetas y tiros de caza menor

No falta demasiado, días o semanas según los cotos y las autonomías en que éstos se encuentren, para que finalice la temporada de caza menor, de ahí que ofrezcamos unos consejos para sacar el mayor partido a nuestras escopetas en las últimas salidas.
Reportaje_G Cazador tirando con una escopeta superpuesta.

De forma generalizada, con una yuxtapuesta o paralela lo ideal es no pasar de los 32 gramos para poder doblar bien el primer disparo. Estas escopetas, quizá las más bellas y más evocadoras de gratos recuerdos, se desencaran con facilidad tras el primer disparo si empleamos cartuchos fuertes, por lo que para optimizar los resultados, cartuchos de 30-32 gramos son los ideales. No tenemos por qué preocuparnos, pues existen buenísimos cartuchos con estos pesos, y concretamente en 32 gramos tenemos una de las mayores ofertas del mercado de balística para caza menor.

Disparando con superpuesta, una escopeta un tanto más “técnica”, dicen algunos, el desencare es menor tras el primer disparo, de manera que resulta más cómodo disparar el segundo sin perder apenas la referencia sobre la pieza que huye. Las superpuestas ligeras son escopetas muy cazadoras, cómodas y efectivas para cazar al salto y desde puesto. Muchos cazadores tiran con cartuchos de 34 gramos en sus superpuestas, y la verdad es que se nota muy poco el retroceso. El mayor problema para cazadores que se deciden por una superpuesta es que eligen una escopeta de tiro o sporting, ideal para plato o recorridos, pero no adecuada para cazar, ya que pesa más de lo que debería, a la vez que dispone de menor caída en la culata, por lo que, a menudo, nos asomamos demasiado en los encares rápidos, como lo son la mayoría de los que realizamos en la jornada venatoria, provocando disparos bajos. Sin duda la principal ventaja en la relación cartucho-escopeta superpuesta es la posibilidad de contar con chokes intercambiables (algunos modelos de yuxtapuestas también los tienen), con lo que utilizando un cartucho cómodo -con un peso que se adapte a nuestras preferencias, una velocidad moderada que nos permita adelantar bien la mano antes de disparar y con un choke adecuado a la caza que practicamos, esto es, abierto a principios de temporada (cuatro y tres estrellas o cuatro y dos estrellas para cazar al salto) y más cerrado a finales de campaña (tres y una estrellas, incluso dos y una estrellas en el llano para las perdices)- mejoraremos nuestros resultados.

Es tirando con semiautomática o repetidora cuando, si queremos y lo necesitamos, podemos utilizar cartuchos más potentes, llegando incluso a los 36 gramos. Este tipo de escopeta tiene ventajas sólo para contados cazadores que saben sacarle partido ante una abundancia concreta de piezas. La escopeta semiautomática, la repetidora, no sirve para realizar tres disparos sobre cada animal que se ponga a tiro. Esto no es efectivo la mayoría de las veces sencillamente porque, al contar sólo con un choke, la distancia ideal de este tipo de arma es muy reducida. Por eso muchos cazadores obtienen pobres resultados al utilizar estas armas (a pesar de gastar más cartuchos que otros cazadores), ya que si la pieza sale cerca, a menudo se le dispara pronto, y el único disparo que efectuamos de forma efectiva con respecto al choke suele ser el último. El cazador ha de educar su vista para saber apreciar de forma rápida a qué distancia está la pieza a la que va a disparar. Con una semiautomática el máximo confort de tiro lo podemos encontrar, en líneas generales, en distancias medias, con chokes medios (tres estrellas) y con cartuchos de 32-34 gramos, pues poseen una densidad de plomeo muy efectiva para este tipo de choke en torno a los 30 metros.

(Texto: M. S. / Fotos: Shutterstock)