Pasar al contenido principal
Proyecto “Salvemos la perdiz roja”, impulsado por Grupo Altube Garmendia

¿Por qué debemos medicar las perdices salvajes y de granja? Te lo contamos

Dentro del seguimiento que esta web está haciendo al Proyecto “Salvemos la perdiz roja”, impulsado por el Grupo Altube Garmendia, en esta ocasión abordamos la medicación de las perdices, tanto las salvajes como las criadas en cautividad.
Perdiz_Roja_Medicar_G Macho perdiz cantando en gesto de territorialidad cerca del emplazamiento del nido, marcando sus dominios a otros congéneres.

En el artículo anterior, en el punto dedicado a los comederos, señalábamos que “la función principal de los comederos artificiales debe estar vinculada al saneamiento de la población de perdices silvestres.

 

Mediante estudios de las poblaciones salvajes a lo largo de muchos años, han comprobado que existen diversos problemas parasitarios y bacterianos, y la mejor forma de poder atajar dichas afecciones sanitarias en las poblaciones salvajes es acostumbrar a las perdices a acudir a los comederos artificiales, donde se cambia la comida habitual por la medicada cuando se comprueba que existe cualquier tipo de afección que compromete la salud de estas aves”.

 

¿Por qué medicarlas?

 

Algunos se preguntarán ¿por qué hay que medicar las perdices, tanto las criadas en cautividad como las salvajes que viven en libertad absoluta? La respuesta es muy sencilla.

 

En las épocas de lluvias, al inicio de la primavera y el otoño, es cuando debemos estar más prevenidos si se observan signos de debilidad en las perdices. Es en ese periodo cuando tienden a desarrollarse con más frecuencia los parásitos internos.

 

El equipo veterinario de Perdices Altube ha comprobado que la mayor parte de los sectores vinculados a la caza de esta especie se han preocupado siempre de los problemas más difundidos que afectan a nuestras poblaciones de patirrojas: los inmensos monocultivos, los caminos de concentración parcelaria, la destrucción de linderos, arroyos, perdidos y la cobertura arbustiva en los mismos por una agricultura demasiado extractiva, los herbicidas, pesticidas, biocidas, etc., y la maquinaria agrícola tan agresiva, casi desertizadora.

 

Al factor sanitario, aun siendo uno de los primordiales, apenas se le he prestado atención. Las enfermedades y parasitosis están presentes en la naturaleza silvestre de forma muy común, más de lo que creemos, y con demasiada frecuencia es necesario actuar para evitar precisamente que resulten diezmadas las poblaciones que tanto apreciamos

 

Patxi Garmendia lo ilustra de una forma muy gráfica y fácilmente entendible: “¿No vacunamos a los perros, gatos y animales domésticos de las enfermedades comunes con las que nacen, las que están en el ambiente o las que se transmiten entre ellos y el contacto con otros animales, cogiéndolas incluso en el tránsito por el campo o tras el consumo de alimentos insanos, poco saludables o contaminados?”.

 

Desde Perdices Altube aconsejan la utilización de comederos artificiales para tenerlas habituadas a acudir a esos puntos y poder medicarlas en caso de que se detecten problemas de salud en la población silvestre.

 

Pues las especies salvajes igual, tienen los mismos problemas, incluidas las perdices. Además, en el campo, con las sequías prolongadas, empiezan a faltar plantas en los ciclos anuales con las que los animales se purgan consciente o inconscientemente al consumirlas de modo natural.

 

Elemento clave del Proyecto

 

Todas las carencias se cobran los correspondientes tributos físicos y psíquicos en los seres vivos, y aquí nadie es una excepción. La medicación es otro punto clave en el proyecto de recuperación de la perdiz autóctona en estado salvaje, pues los estudios de campo que ha realizado el equipo veterinario y biológico del Grupo Altube han concluido que al igual que la mayor parte de la fauna salvaje, como ocurre con los jabalíes, lobos, zorros, conejos, ciervos, liebres, etc., pasando por todos los mamíferos del campo, incluidas también infinidad de aves, anátidas de todas las especies, palomas silvestres y caseras, sin olvidarnos de los animales de ganadería doméstica, tanto estabulados como en extensivo por el monte, está plagada de todo tipo de enfermedades y parasitosis internas y externas, transmitiéndoselas unos a otros.

 

Y una de las soluciones más importantes que los promotores de este proyecto ponen sobre la mesa para resolver el problema de las perdices del campo, para recuperar las poblaciones salvajes, es precisamente la medicación para sanear y desparasitar allí donde detecte que resulta necesario.

 

En la población perdicera siempre los más vulnerables son los pollos.

 

Cuentan con todos los métodos plenamente desarrollados para llevarlo a cabo en el campo con total comodidad, seguridad y garantía de éxito comprobada y certificada. Además, han desarrollado igualmente en el grupo de empresas del Grupo Altube, alimentación con componentes específicos y naturales para todas las etapas de desarrollo de sus pollitos, para que no les falte ningún nutriente ni vitamina, encima, etc., esencial para su plena salud.

 

¿Cómo camuflar la comida medicada?

 

Grupo Altube ha descubierto cómo medicar las perdices en los comederos artificiales o complementarios con aceptación por parte de éstas, tanto las salvajes como a las criadas para ser soltadas al campo, dado que detectan el sabor de los productos veterinarios y tienden a rechazarlo.

 

El truco para camuflar el sabor de la comida medicada consiste simplemente en añadir anises, es decir, la semilla de la planta Pimpinella anisum L.

 

Perdiz roja entre la vegetación primaveral.

 

Se trata de una semilla muy conocida con la que se elabora el famoso licor que lleva su nombre (además de otros muchos usos gastronómicos y culinarios). Es originaria de Asia sudoccidental y del área mediterránea oriental. Se presenta en el mercado en semilla o molida en polvo.

 

Mezclado con el grano o el pienso medicado, las perdices no sólo no lo rechazan, sino que lo comen con gran fruición; al parecer les encanta ese sabor. Este método para medicar con garantías a las perdices que lo necesitan lo han probado también en el agua, pero además de resultar mucho más complejo debido a la lluvia, la nieve, la escarcha y factores oxidantes y degradantes del líquido, no es tan efectivo como en la comida directamente.

 

(Texto y fotos: Juan Carlos Gil Cubillo)

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para facilitar y analizar la navegación de sus usuarios y proporcionarle una mejor experiencia en el uso del mismo. Si está de acuerdo siga navegando o pulse en ACEPTAR. Ver más detalles.