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NOVENA LECCIÓN

Curso de tiro de caza: el tiro a la perdiz en ojeo

En este capítulo, el reconocido profesor de tiro, Gonzalo Gómez Escudero, analiza cuál es la mejor técnica a emplear en el tiro de la perdiz en ojeo, para así obtener los mejores resultados con nuestras cacerías.
cursodetiro_ojeoperdiz_G Curso de tiro de caza: tiro a la perdiz en ojeo.

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Hay muchos cazadores que por absoluto desconocimiento de lo que es un ojeo de perdiz, creen que cazar perdices en esta modalidad es ponerse en el puesto y comenzar a disparar sin ton ni son. Una cacería en ojeo es como un deporte que se practica en equipo con otros deportistas, algo así como el fútbol. Pensar que en el fútbol, para que un jugador como Raúl o Ronaldo pueda marcar un gol y ganar un partido, tienen que contar con unos compañeros que ayuden a marcar ese gol. Es cierto que ellos son los que al final disparan a puerta, pero apoyados por unos centrocampistas, unos defensas, un portero, un entrenador, un equipo técnico y un club con su presidente. Sin todo este apoyo, poco -o mejor dicho nada- podrían hacer ni Raúl ni Ronaldo. Pues algo así ocurre en el ojeo de perdiz. Este tipo de caza es en equipo y todos los que intervienen en ella aportan su granito de arena para conseguir abatir las perdices y conseguir que la cacería sea un éxito. Así deberemos entender un ojeo para realmente apreciarlo y saber disfrutarlo. En una perdiz cazada en mano, todo lo efectuado para abatirla depende del esfuerzo y del saber hacer de una sola persona, pero no por esto le debemos atribuir ni más ni menos mérito. Simplemente son formas distintas de conseguir un objetivo.

Centrándonos en el tiro de ojeo, vamos a dar un repaso sobre todos aquellos aspectos que un cazador de esta modalidad cinegética debe cuidar antes y durante una cacería para obtener los mejores resultados. En primer lugar, aprender y mentalizar al cazador que ser mejor o peor no radica sólo en cazar o abatir más cantidad de perdices que los demás; hay quien bajando quince perdices en una cacería de ojeo disfruta infinitamente más que otro que abate 250. Repito, y perdonen si insisto, que el arte no se valora por la cantidad, el peso o la medida de un cuadro, sino por lo que representa y el placer que produce a quien lo contempla.

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Hoy en día, y cada vez más, se ha intentado convertir el ojeo en una competición de tiro, ya que hay muchos cazadores que más que disfrutar del lance de caza, están preocupados de abatir más perdices que los otros cazadores integrantes del ojeo. Incluso ocupan su mente en cálculos estadísticos de los números de cartuchos que utilizan para cazar a cada perdiz a lo largo de la temporada. A estos tiradores les diría que la caza no es ninguna competición de tiro, y que para todos aquellos que lo que más les importe sea vanagloriarse como los mejores tiradores, que lo hagan apuntándose a las muchas competiciones de tiro que se celebran en nuestro país, como bien lo hizo uno de los mejores -o quizás el mejor tirador de perdices en ojeo- el conde de Teba, que no sólo demostró su valía en el campo, sino que además consiguió el título de campeón del mundo de tiro al vuelo. La influencia de ese aspecto competitivo que provoca el ojeo de perdiz ha hecho que los cazadores obliguen a los organizadores de cacerías a que esta práctica esté diseñada para abatir un número de perdices que el propio terreno de cualquier finca no es capaz de generar. Esto ha hecho que la presencia de la perdiz de granja sea cada vez más habitual, lo que pone en grave peligro la continuidad de la tan apreciada perdiz autóctona. Como medida sobre qué tipo de ojeo es el ideal con respecto al número de perdices cobradas, me atrevería a decir que el ideal es aquél en el que los cazadores, una vez acabada la cacería, recuerdan la mayoría de los lances.

Armas

Tradicionalmente, la escopeta más utilizada en los ojeos de perdiz es la paralela o yuxtapuesta. Esta costumbre hoy se sigue manteniendo por parte de un gran número de aficionados, aunque cada vez es más frecuente ver parejas de superpuestas e incluso de semiautomáticas. La utilización de estas últimas es bastante criticada por los amantes de las paralelas, ya que consideran que son armas poco deportivas y rompen con la tradición. Todas las formas de pensar son respetables. Nosotros nos vamos a limitar a la cuestión puramente técnica del arma a la hora de efectuar los disparos sobre la perdiz. En este sentido, sin lugar a dudas, es la escopeta superpuesta la mejor diseñada para conseguir un mayor número de aciertos debido a sus características técnicas y a su avanzado diseño para favorecer los disparos. Algunos secretarios se quejan de que son más incómodas para cargar, pero eso es sólo una cuestión de costumbres. A diferencia de las escopetas de caza en mano, las de ojeo no deben de ser demasiado ligeras, ya que una escopeta de entre 3,3, y 3,5 kilos nos ayudaría a efectuar un mejor swing de tiro y, además, aliviaría las molestias del retroceso de nuestra arma producido por efectuar un gran número de disparos en poco tiempo. Los chokes más idóneos son los de dos o tres décimas, o sea, de cuatro estrellas. Soy partidario de poner chokes iguales en los dos cañones, sobre todo en cacerías de muchas perdices; en aquéllas en la que la densidad de patirrojas no sea tan grande, podemos emplear escopetas con el primer tiro algo más cerrado que el segundo, por ejemplo cuatro y dos décimas.

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Cartuchos

Últimamente se está poniendo de moda el usar cartuchos de muy poco gramaje. Esto me parece bien, dentro de un límite. Hay algunos cazadores que prueban a disparar con cartuchos de 24 gramos sobre platos y comprueban cómo con tan poca carga los platos se hacen humo y piensan que esos mismos cartuchos utilizados en las perdices proporcionarán un efecto parecido. Pues bien, esto no es cierto. Hay que tener en cuenta que cuando disparamos sobre un plato, los trozos de este objeto roto se dispersan y son quebrados a su vez por los perdigones de la periferia del tiro, mientras que al disparar sobre una perdiz, ésta no se parte en trozos y tan sólo la alcanzan los perdigones que avanzan por la silueta de la perdiz, mientras que el resto de perdigones pasa a su lado sin rozarla. Por consiguiente, para que los perdigones que impactan sobre ella sean los suficientes para abatirla, es preciso disparar con cartuchos como mínimo de 30 gramos. Algún tirador pensará: “pues yo con uno de 24 gramos también las mato”. Todo puede ocurrir, pero si sacamos una estadística de la totalidad de sus tiros, veremos cómo no sería el cartucho más idóneo, ni mucho menos. Lo que sí considero importante es que como se dispara a poca distancia, el cartucho no ha de ser demasiado rápido, con lo que la presión del cartucho disminuye y el retroceso en nuestro hombro será menor.

Técnica de tiro

En nuestra escuela de tiro, cuando acuden tiradores de ojeo para mejorar su técnica, es muy curioso apreciar un denominador común en todos ellos. Me refiero a su costumbre de tirar al sitio, haciendo muy poco o casi nada de swing. Esto es debido al estrés y al poco tiempo que tenemos para efectuar los disparos cuando las perdices pasan por encima de nosotros en forma de barras. Cuando esto ocurre, es mejor serenarse y pensar que a todas no podemos tirar a la vez, con lo cual nos tendremos que centrar en una haciendo un swing completo sin que por ello, con el rabillo del ojo, vayamos controlando a la siguiente perdiz sobre la que vamos a disparar para así conseguir un bello doblete. La defensa que la perdiz tiene ante la presencia del cazador en su puesto es la de aumentar la velocidad de su vuelo. Una patirroja que viene embalada anteriormente y además favorecida por el viento hace que la dificultad del tiro sea muy grande. La única forma que el cazador tiene para solventar esta dificultad es la de aumentar el juicio de adelanto en sus disparos. La perdiz que más adelanto requiere, y la de mayor dificultad, es la que cruza por delante a gran velocidad y de izquierda a derecha. A una perdiz de este tipo que pase a unos cuarenta metros de distancia por delante de nuestro puesto, el adelanto no debe ser inferior a unos tres metros. Un tiro al que los cazadores tienen cierto miedo es el de pico, cuando en realidad no es de los que más dificultades entraña. Para este tipo de disparo, basta con venir apuntando a la perdiz por debajo de ella, como si apuntáramos a sus patas, y en el momento de ir a efectuar nuestro disparo, taparla con la punta de nuestros cañones con un cierto tirón suave y disparar inmediatamente después de hacerlo. Realizándolo de esta forma seguro que la perdiz caerá abatida a nuestros pies.
Al hacer el swing conviene tener especial cuidado en no dejarse los tiros bajos; tened en cuenta que el noventa por ciento de los fallos en los tiros de ojeo son por debajo y por detrás. Otra cosa a tener en cuenta es no dejar que las patirrojas se nos echen encima, para lo que deberemos empezar a disparar cuando las perdices se encuentren delante de nuestro puesto a una distancia de 25-30 metros. El tiro de la perdiz en ojeo es uno de los que mejor se puede aprender a practicar en nuestra escuela de tiro porque contamos con máquinas de platos que hacen lanzamientos iguales a las trayectorias de las perdices en los ojeos, con la ventaja de poder repetir nuestros disparos hasta dominar la técnica de todos los ángulos y distancias más comunes en los ojeos de perdiz.

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Texto: Gonzalo Gómez Escudero

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