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OCTAVA LECCIÓN

Curso de tiro de caza: claves para la caza, al salto y en mano

Vamos a ver com aplicar esas técnicas que hemos aprendido en los diferentes capítulos, a las distintas modalidades de caza. Comenzamos con la modalidad reina, la que cuenta con mayor número de practicantes en nuestro país: la caza de la perdiz en mano.
leccion8_G El tiro en la caza, al salto o en mano.

Aquí podrás ver todas las lecciones del Curso de Tiro de Caza

No podemos dejar de recordar que para poder abatir una perdiz hace falta dominar tres factores. Uno de ellos es el que en este capítulo nos ocupa, y no es otro que gozar de una buena técnica de tiro para no errar nuestros disparos. Pero previo a este momento del disparo hay que estar bien preparado en dos aspectos:  Por un lado, ser un buen conocedor del campo y, sobre todo, de las costumbres de las perdices, pues eso nos ayudará a dar con ellas en su hábitat y saber cómo entrarlas de forma que nos salgan a tiro e incluso para conducir sus vuelos y sacar fruto de varios componentes de un mismo bando. Estas técnicas de cómo buscarlas y cazarlas dependen en gran medida de las características propias de cada terreno. Una buena forma de aprender a cazar las perdices es mentalizarnos de que, en lugar de una escopeta, llevamos en nuestras manos una cámara fotográfica, y que nuestra intención es cazarlas de forma que nuestro objetivo sea fotografiarlas en vuelo lo más cerca posible. Esto nos ayudará a no precipitarnos y a buscar las vueltas necesarias para hacer que las perdices levanten el vuelo lo más cerca posible de nosotros.

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Por otro lado, el tercer factor a dominar es el de la forma física. Hay un dicho entre los cazadores de perdices que está cargado de razón que reza: “lo que mata las perdices en mano son las piernas”. Las piernas, o mejor dicho, la forma física, juega un papel importantísimo cuando queremos obtener buenos resultados en una jornada de caza. En muchas ocasiones he oído el comentario de que a las perdices hay que cazarlas a la carrera. Esto no se puede tomar como norma, ya que el ritmo de nuestro caminar tiene que estar condicionado por el tipo de terreno en el que cazamos. En monte bajo, en el cual las perdices saldrán en las asomadas de cada cerro, es cierto que caminar rápido cobra importancia, pero, por el contrario, cuando estamos en monte cerrado o en sierra, donde una de las mayores defensas de la perdiz es aplastarse y quedarse amagada, cazar a la carrera sólo provocaría dejarnos caza atrás continuamente. En el caso de los llanos, es importantísimo hacerlo con la pauta de avanzar dominando al bando, de manera que lo conduzcamos de un lado a otro sin llegar a provocar que levanten el vuelo para así cansarlas y conseguir que se aplasten. De esa forma, cuando levanten el vuelo lo harán al alcance de nuestra escopeta.

TÉCNICA DE TIRO

Debido a la astucia que tienen nuestras bravas perdices, la dificultad del tiro se verá acrecentada por el hecho de que la perdiz, como mecanismo de defensa, siempre levanta el vuelo de tal forma que la distancia que la separa de nosotros sea la máxima posible o, en otros casos, buscará obstáculos naturales para ponerlos entre ella y nosotros, como rocas, árboles, chaparros, etc., lo que conseguirá que el tiempo que tenemos para efectuar nuestros disparos sea mínimo. Esto trae consigo que el cazador que no posee una técnica de tiro muy depurada tenga diversos errores, los cuales inducirán al fallo. Entonces pensamos que después de pegarnos una paliza persiguiendo a la perdiz y una vez damos con ella, echamos todo por tierra por errar nuestros disparos. Esto se puede corregir aprendiendo una buena técnica. Para poder mejorar esta técnica, lo ideal es acudir a una escuela de tiro y practicar sobre platos que repitan una y otra vez la misma trayectoria para que, siguiendo los consejos de un profesional, podamos corregir los defectos que comentamos.

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¿POR QUÉ FALLAMOS?

A diferencia de lo que ocurre en los ojeos, en la caza en mano o al salto la velocidad de vuelo no es el mejor aliado de la perdiz, aunque cuando una levanta su vuelo, a través del sonido que ocasiona con su aletear y con su pico, provoca que nuestro corazón se acelere. Si observamos fríamente, la velocidad de vuelo no es tan alta como aparentemente parece. Este estrés producido por el revolar de las perdices se convierte en un mal aliado para el cazador en el momento de efectuar sus disparos, ya que traerá consigo que efectuemos poco o casi nada de swing, tirando prácticamente al sitio en el que se encuentra la perdiz cuando la apuntamos y parando totalmente el movimiento de nuestro cuerpo en el momento de efectuar el disparo. Por consiguiente, lo primero que ha de hacer un buen tirador de caza en mano es controlar sus nervios cuando se levanta la perdiz para, de esta forma, realizar un swing correcto, con un buen encare de la culata, y llevar a cabo un buen seguimiento de la pieza de atrás hacia delante, lo que nos permitirá juzgar perfectamente el adelanto a la perdiz. En este sentido, los adelantos en la caza en mano son muchos más pequeños que los que se efectúan en los ojeos. La mayoría de fallos en mano se produce por dos motivos: uno, por tirar con la cara levantada para así ver mejor a la perdiz cuando levante el vuelo, y dos, por dejar los tiros bajos. La perdiz ofrece sin quererlo al cazador que sabe de campo señales que lo ponen sobre aviso sobre el momento en el que va a levantar su vuelo, normalmente en las asomadas. Esto debemos aprovecharlo para ir con nuestra escopeta preparados con anterioridad y así acortar el tiempo de encare.

ESCOPETA Y CARTUCHOS

A la hora de elegir la escopeta idónea para la caza en mano, es fundamental tener en cuenta el peso de ésta, ya que vamos a caminar varias horas con ella y esto provocará fatiga en nuestros brazos. Por otro lado, debe ser una escopeta resistente a golpes y a roces, ya que las condiciones del terreno suelen producirlos en muchas ocasiones y, por último, que tenga chokes intercambiables que posibiliten disparar en toda clase de terrenos. Si a esto unimos que pueda disparar tres tiros, está muy claro que estamos hablando de una escopeta semiautomática. Por todo lo expuesto anteriormente y por su precio, creo que es la escopeta idónea para la caza en mano. Que posea un sistema inercial o de gases es algo indiferente que sólo cobra relevancia a la hora de su mayor o menor facilidad de limpieza y mantenimiento. Con respecto a la elección del choke, es muy particular la forma de pensar de cada uno. Personalmente el que más utilizo y mejor resultados me proporciona es el full o una estrella.

Aunque soy un defensor a ultranza de los cartuchos de 32 gramos, en la caza en mano, debido a la escasez de piezas en general, a que se efectúa un reducido número de disparos en una jornada y a la larga distancia a la que se suelen levantar nuestras perdices, todo esto nos hace tomar la decisión de optar por cartuchos de 34 ó 36 gramos. Esto no nos llevará a que acertemos con más facilidad, sino que contribuirá a no dejar caza herida en el monte. El perdigón ideal sería el de 7ª a principio de temporada y el de 6ª a partir de diciembre.


Texto: Gonzalo Gómez Escudero

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