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SEGUNDA LECCIÓN

Curso de tiro de caza: los secretos del encare

Nuestro experto en tiro, Gonzalo Gómez Escudero, nos explica con todo detalle cómo mejorar en nuestra técnica de encare y de grip con la escopeta en el tiro de caza. Aplicar una buena técnica es fundamental para tener éxito en nuestras cacerías.
Gonzalo gómez Escudero encarando Gonzalo Gómez Escudero durante una lección de tiro de caza, en este caso hablando del encare.

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Entre un rifle y una escopeta, como todos sabemos, existen grandes diferencias, pero si tuviéramos que destacar una en especial, ésa sería que un rifle es un arma de precisión mientras que una escopeta no. Para poder trazar una línea recta tenemos que contar con dos puntos; ¿cuáles serían en un rifle estos dos puntos? Pues el punto de mira y el alza; si hacemos coincidir estos dos puntos y el rifle está bien puesto en tiro, la línea que traza el punto de mira y el alza será la misma que llevará el proyectil. Si nos fijamos en una escopeta, veremos que también tiene un punto de mira, pero a diferencia del rifle carece de alza. Como con un solo punto, en este caso el de mira, no es suficiente para trazar una recta, tendremos que buscar un segundo punto. ¿Cuál sería en el caso de una escopeta?, nuestro propio ojo director, es decir, que la trayectoria del tiro habrá de ser la línea que traza el punto de mira y el centro de nuestro ojo director. Si a un buen tirador de rifle cada vez que fuera a disparar sin decírselo le tocáramos el alza del arma, resultaría que por muy buen pulso y puntería que tuviera la bala no iría al punto que el tirador desearía. Esto será lo que le ocurra a un tirador de escopeta si cuando dispara no tiene la precaución de que su ojo director esté situado siempre en el mismo sitio con respecto a la culata de su arma; por eso es importantísimo en el mundo de la escopeta que la colocación de la cara en la culata sea lo más precisa posible para que, de esa forma, la posición del ojo resulte siempre la misma y así conseguir que el disparo vaya en la trayectoria deseada.

Medidas

El primer paso que debemos tomar para conseguir este perfecto anclaje de cara y culata es el de saber cuáles son nuestras medidas de pómulo, cuello, ojo, etc. Cuando vamos a comprarnos unos zapatos o una camisa todos sabemos cuál es nuestra talla, y según ésta adquirimos la prenda que nos quede cómoda; si os fijáis en el orden, es el de comprar algo que nos vaya bien a nuestras medidas y no al revés, es decir, comprar cualquier medida y acoplarnos a ella. En el caso de la compra de un arma suele ocurrir el segundo caso citado, pues la mayoría de los cazadores adquieren un arma con cualquier medida de culata y es el propio cazador, efectuando posturas y encares incorrectos, el que termina adaptándose a la escopeta, cogiendo malos vicios difíciles de quitar más adelante. ¿Qué ocurrirá con esto?, que el encare o colocación de nuestra cara en la culata será incorrecto y poco preciso, por lo que nuestro ojo no estará situado correctamente y nuestros disparos no irán al sitio deseado.

2__ En resumen, cuando adquiramos un arma, lo primero que tenemos que saber son nuestras medidas y en base a ello adquirir una que se ajuste a ellas. Los fabricantes de armas las hacen con unas medidas estándar, que suelen valer para la mayoría de los cazadores, pero en muchos casos no es así, de ahí que lo primero que debemos hacer es pedir consejo a un profesional antes de empezar a disparar con ella por si el armero tiene que tocar el arma para ajustarla a nosotros mismos, modificando las medidas de ésta. Cuando probemos un arma para ver si nos queda bien, hemos de hacerlo colocándola en nuestra cara con un movimiento rápido y los ojos cerrados, para después abrirlos y comprobar cuál es la situación de nuestro ojo con respecto a la solista de la escopeta. Una buena colocación será cuando el ojo se encuentre en el centro de la solista y tan sólo veamos el punto de mira. En el momento en que empezamos a hacer nuestros primeros pinitos con una escopeta es muy frecuente que hayamos recibido este consejo: “sobre todo colócate bien la escopeta en el hombro”. Esto es un grave error como consejo, ya que lo que primero que se aprende en cualquier deporte o afición suele quedar muy bien grabado en la mente, y este consejo técnicamente es muy incorrecto, pues al encarar una escopeta no hay que tener el pensamiento de colocarla en el hombro, sino en la cara; al hombro irá sola y se adaptará a él mediante un buen ajuste de medidas realizadas por el armero. Repito que a donde cualquier tirador debe querer llevar el arma es a la cara, y no al hombro.

La escopeta a la cara

Otra cosa que tenemos que intentar realizar al hacer un encare es que la escopeta vaya a la cara, y no la cara a la escopeta. La mayoría de cazadores coloca la escopeta en el hombro y cuando ésta está apoyada bajan la cara, apoyándola sobre la culata; y eso en el mejor de los casos, ya que en muchas ocasiones se olvidan de este segundo paso y tiran con la cara levantada. Resulta muy importante que cuando realicemos un encare partamos de una posición con la cara ligeramente inclinada hacia delante para que la culata se ajuste perfectamente a ésta sin tener que hacer con la cara un último ajuste sobre la culata. Por otro lado, diremos que la forma de llevar la culata a la cara será realizada de una forma suave y precisa, nunca brusca; de esa manera garantizaremos un perfecto acople de ambas partes.
Es preciso tener en cuenta que, mientras subimos la escopeta a la cara, debemos realizar un segundo movimiento coordinando los dos a la vez; éste será el de seguir a la pieza con la punta de nuestra arma, independientemente de que la culata haya llegado o no a nuestra cara. De esta forma el encare será más suave y preciso. Hay muchas cosas técnicas en el mundo del tiro que con la práctica y el entrenamiento se llegan hacer de una forma automática y sin pensar, como por ejemplo cuando cambiamos las marchas de nuestro coche, pero hay un paso a la hora de efectuar un disparo que siempre se tiene que hacer de una forma pensada y cerebral; es el que aunque sólo sea una centésima de segundo nuestro cerebro controle que la culata llegó a adaptarse perfectamente en nuestro pómulo, como si de una lucecita del check control de nuestro vehículo se iluminase, comprobando que el anclaje se llevó a cabo.

Como punto de referencia a la hora de colocar nuestra culata en la cara debemos utilizar el hueso del pómulo de nuestra cara, ya que ése es un sitio fijo y concreto mediante el cual controlaremos que la culata está siempre en el mismo sitio. Otra referencia a tener en cuenta es que nuestros ojos se encuentren en un plano horizontal, tal cual los tenemos situados en nuestra vida normal; también tenemos que cuidar de no poner un ojo más adelantado que otro. Todos estos detalles nos ayudarán a sentir una sensación normal y cómoda y nada estresante a la hora de efectuar nuestros disparos. Existen tiradores que poseen algunos vicios adquiridos que no ayudan a facilitar el encare, como por ejemplo hay algunos que al colocar la cara sobre la culata alargan el cuello hacia delante, como si de una tortuga se tratase, y otros por el contrario lo encogen hacia atrás, como si huyesen del disparo; ambas posturas son erróneas porque hay que buscar siempre una colocación cómoda y natural.

3__ El defecto que se produce por levantar la cara es que el tiro vaya más alto; al levantar la cara el tirador sigue apuntando con la punta de su escopeta (punto de mira), pero los cañones estarán inclinados hacia arriba y, por consiguiente, el tiro irá más alto de lo deseado. Hay tiradores que piensan que cuando un tiro va bajo es por levantar la cara, creyendo que al quedarse baja la escopeta el tiro irá bajo. Esto no es por esa razón; el tiro bajo ocurre porque al seguir a la pieza los cañones nos dificultan comprobar la trayectoria del vuelo, de forma que tendemos a bajarlos y a seguir la pieza por debajo, olvidándonos de subirlos al efectuar el disparo. En competición de tiro al plato en las modalidades en las que hay que tirar con guardia baja y el encare debe ser rápido y preciso, algunos tiradores se dan polvos de talco sobre su mejilla o un poco de vaselina con la idea de que la culata resbale suavemente por la piel y así conseguir un mejor encare; no es mala solución, pues existen escopetas que por el acabado de la culata no resbalan cómodamente y de esa manera podemos solucionarlo.

Cantonera

Otro elemento que tenemos que cuidar en nuestra escopeta, ya que tiene un protagonismo importante a la hora de hacer un encare, es la cantonera de goma que llevan las escopetas para amortiguar el retroceso del arma; ésta ha de ser blanda, pero también resbaladiza para que se deslice con facilidad sobre nuestra ropa y nos permita subir la culata sin enganchones. Hay algunos armeros que colocan cantoneras de foso a escopetas de caza o skeet, con lo que el tirador hace un encare rápido y la escopeta se le engancha y no le permite subir bien la culata a la cara. Las escopetas de encare rápido deben tener cantoneras con los bordes romos y la goma o bien forrada de cuero o barnizada para conseguir un doble efecto: que amortigüe el golpeo del retroceso y a la vez facilite el encare.
Hay un remedio casero que funciona muy bien para que una cantonera resbale, el cual no es otro que aplicar esmalte de uñas incoloro en la goma de la cantonera; seca rápido y en dos o tres minutos la escopeta se encuentra lista para ser utilizada. La única precaución que debemos tener es que nuestra mujer no nos vea cogerlo, ya que no las suele gustar que lo utilicemos para dichos menesteres. Cuando nos pongan una escopeta a medida, además de que el tiro vaya donde apuntamos, tenemos que observar que la culata no nos golpee el pómulo, ya que si esto ocurre esa escopeta va a provocar que separemos la cara al disparar como defensa del golpe y así adquiramos uno de los peores vicios. Una escopeta, además de otros motivos, golpea bien por dejar la cara separada o demasiado apretada; este segundo caso suele ocurrir cuando la culata nos queda demasiado recta y vemos mucha solista, por lo que intentamos apretar la cara con fuerza como para dejar de verla y, por consiguiente, el hueso quedará muy cerca de la madera y el golpeo estará asegurado.
El pómulo habrá de estar apoyado con naturalidad y cierta presión sobre la culata. Al igual que debemos subir la culata a la cara sin brusquedad y prisas, al quitarla después de haber disparado hay que hacer lo mismo; algunos tiradores tienen prisa en quitar la escopeta de la cara una vez que han disparado y eso no es una buena costumbre, pues si falláramos el primer disparo y tuviéramos que hacer un segundo sobre la misma pieza, es posible que lo hagamos con la cara levantada o bien tengamos que realizar un segundo encare, con la pérdida de tiempo consiguiente. Además, si quitamos la cara de la culata nada más disparar podemos caer en el vicio de quitarla incluso antes de disparar. En resumidas cuentas, la escopeta de la cara se ha de quitar cuando hayamos acabado el swing o movimiento de seguir a la pieza que queremos abatir.
Lo tratado en este capítulo es de vital importancia para acertar vuestros disparos; yo os recomiendo que hagáis encares en casa para depurar la técnica de anclaje de la culata en la cara para que de esa forma podáis automatizar lo más posible este movimiento. En nuestra escuela de tiro todos los alumnos antes de empezar a disparar sobre platos hacen un ejercicio de calentamiento físico seguido de una serie de encares para automatizar éstos lo más posible. De esta forma evitan un mal encare levantando la cara.

Texto: Gonzalo Gómez Escudero

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