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SÉPTIMA LECCIÓN

Curso de tiro de caza: el control psicológico del cazador

La importancia de controlar el estado anímico y la capacidad de dominar este factor psicológico, adquiere gran relevancia en el tiro de caza.
psicologico_G El control psicológico del cazador.

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Importancia del estado anímico

El estado anímico del tirador afecta en gran medida sobre la decisión con que apretamos el gatillo cuando decidimos disparar. Un estado anímico muy alto nos provocará apretar el gatillo antes de tiempo y de una forma precipitada, mientras que un estado anímico bajo o influenciado por el miedo al fallo nos hará apretar el gatillo con un cierto retraso, con lo que en ambos casos la posibilidad de fallar el tiro se eleva sobre nuestro rendimiento habitual.
Seguro que todos vosotros habéis podido comprobar, por experiencia propia, cómo algunos días de caza, sin saber por qué, disparáis como unos auténticos campeones, sin fallar apenas ningún disparo, mientras que otros días, como solemos decir los cazadores, no le pegamos ni a España. Esto es debido al diferente estado anímico de cada día. Algunas jornadas nuestro estado anímico es el idóneo para nuestra forma de tirar y, por consiguiente, los aciertos se suceden, mientras que en otras ocasiones, al no coincidir nuestra técnica a emplear con el estado anímico idóneo para ella, sólo conseguiremos un fallo tras otro, con lo que surgirá un desánimo anímico que no hará otra cosa que provocar más fallos aún. Soy partidario de que nuestra técnica de tiro se acople a nuestro estado anímico más habitual y frecuente, el cual nos será más fácil de alcanzar en el momento de efectuar nuestros disparos. A un tirador muy nervioso sería absurdo obligarle a realizar un swing muy largo y lento, de igual modo sucedería si a un tirador muy tranquilo y lento le forzásemos a practicar un swing corto y rápido, casi a tenazón. Es más, yo diría que hay que tener en cuenta las características psicológicas del tirador desde el momento en el que vamos a elegir qué tipo de caza vamos a practicar, incluso a la hora de elegir el tipo de arma que vamos a adquirir, sobre todo por su peso.

Análisis interior

Cuando tengamos un buen día de tiro habrá llegado el momento de analizarnos a nosotros mismos y preguntarnos cuál es nuestro estado anímico. Normalmente, cuando todo nos sale bien, no nos ponemos a analizar cómo hemos hecho las cosas y mucho menos nos paramos a pensar qué hemos hecho el día anterior para llegar a ese momento en un estado anímico idóneo. Es sólo después de fallar cuando nos estrujamos la cabeza, dándole vueltas e intentando averiguar qué habremos hecho mal para cometer tantos fallos. Esto es un error, pues se aprende mucho más si copiamos las cosas que hemos realizado cuando hemos tirado bien, sobre todo aquéllas que afectan al factor psíquico, que estar lamentándonos de las cosas que hemos hecho mal los días en que los fallos abundan. Si observamos qué hemos hecho o cuál ha sido nuestra conducta incluso el día antes de la jornada de caza, podremos concretar qué factores nos han influido para alcanzar ese estado anímico que tanto nos ha ayudado a conseguir aciertos. Si analizamos que la mayoría de lo que nos ha sucedido horas antes de salir de caza son hechos que nos han alterado, incluso enfadado, y justo ese día da la casualidad que hemos tirado bien, posiblemente es que seamos el típico tirador que necesita tirar con un tono anímico álgido, por consiguiente, este tipo de tirador antes de salir a cazar deberá buscarse recursos para subir su tono psíquico, bien tomándose un par de cafés, dándose alguna carrerita para subir su tono cardiaco y así aumentar su adrenalina antes de empezar a disparar, etc. Por el contrario, si observamos que el día en que los aciertos se repiten es aquél en el que nos encontramos más tranquilos y relajados, deberemos, antes de tirar, tomarnos alguna tila y hacer algunos ejercicios de relajación, como pueden ser los ejercicios de respiración.

7_c Los tiradores de alta competición no pueden permitirse tener un día anímico poco propicio cuando tienen que tirar, por ello, un buen entrenador ha de conocer perfectamente cuál es el estado anímico idóneo para competir de todos sus deportistas, así como lo que debe hacer si observa que el deportista se encuentra en mal momento psicológico, acudiendo a técnicas psicológicas que permitan al deportista, en un espacio breve de tiempo, adquirir su estado anímico ideal antes de enfrentarse a la competición, ya que de ello dependerá en gran medida el alcanzar o no los éxitos deportivos deseados.

Buscando el equilibrio

Conseguir esto es realmente muy difícil. En mi experiencia como tirador de la selección española de tiro he podido comprobar cómo los resultados obtenidos durante los entrenamientos son muy superiores a los logrados el día de la competición. Esto se debe a problemas de preparación psíquica, ya que si fueran problemas técnicos, los buenos resultados no se conseguirían durante los entrenamientos. La solución a los problemas de preparación anímica ante una competición es algo en lo que sigo trabajando para encontrar la clave de ese equilibrio tan deseado. Debido a mi edad, es posible que si encuentro la solución sea tarde para aplicarla en mi persona, pero seguiré investigando para el día de mañana poder ayudar a esos tiradores jóvenes que empiezan y que en pocos años serán los representantes del tiro español.
¿Dónde radica el problema? Aparentemente, se podría achacar a los nervios que toda competición provoca, pero después de treinta años compitiendo, cuesta creer que sean los nervios los causantes. Tampoco, hasta el momento, los entrenadores y los psicólogos que he conocido han dado con la raíz del problema del descenso de resultados en la competición sobre los entrenamientos. En fin, ésta es una de las bellezas de este deporte, el pensar que nunca se termina de conocer todo lo que lo rodea, además de que siempre tenemos una puerta abierta para seguir investigando y aprendiendo con el fin de superarnos como deportistas y tiradores. Por otro lado, tenemos que reconocer que hay deportistas que por su carácter están de una forma innata mejor preparados que otros para la competición, es decir, que la naturaleza les ha dado una forma de ser más idónea para afrontar cualquier competición, independientemente de su categoría como tirador a nivel técnico.

Causas

Las causas que afectan sobre nuestro estado anímico se pueden dividir en dos grupos: causas externas y causas internas. Las externas son aquéllas que nos influyen desde fuera de nosotros mismos, como por ejemplo los resultados del marcador durante una competición, el que haya público mirándonos cuando tiramos, comentarios de personas mientras estamos disparando, averías en nuestra escopeta, fallo de algún cartucho o simplemente agentes atmosféricos, como puede ser la lluvia, el viento o simplemente el sol de cara. Algunos de estos agentes externos son más fáciles de combatir que otros, pero casi todos tienen alguna solución técnica para superarlos. Por ejemplo, para los tiradores que se dedican a la alta competición, perder el miedo a ésta es el principal caballo de batalla que se les presenta cuando empiezan a competir. Hay algunos tiradores que por su forma de ser consiguen vencer este obstáculo con toda facilidad; suelen ser tiradores con un carácter bastante frío, con una forma de ser típicamente nórdica. Si les observamos durante una competición, tanto cuando ganan como cuando pierden parece que les da igual, como si no fuera con ellos la cosa. Esta apatía o aparente apatía es buena para practicar ciertos deportes, como por ejemplo el tiro en todas sus ramas, tiro de competición o caza. Hay otro grupo de tiradores que por tener un carácter más mediterráneo les cuesta mucho más controlar sus nervios y sus descargas de adrenalina durante la competición o simplemente cuando están cazando y el revolar de una perdiz les sorprende. Para poder vencer este obstáculo hay técnicas de psicología, pero hay que acompañarlas de un gran sabio como es el tiempo y la experiencia tras muchas horas a lo largo de la vida con una escopeta entre las manos.

7_b Otros factores externos son más fáciles de controlar por un buen entrenador, por ejemplo la lluvia, algo que suele molestar mucho a los tiradores cuando están compitiendo, provocándoles hacer tiros precipitados y fuera de su tiempo habitual de tiro, como si tuvieran prisas por acabar y ponerse a cubierto. Ante tal adversidad climática aconsejaría a mis tiradores que si se mojan, que se mojen, ya tendrán tiempo de llegar a casa, pegarse una ducha caliente y cambiarse de ropa, pero que durante el tiempo que están compitiendo se olviden mediante una buena concentración hasta de que está lloviendo, pues una vez lo consigan, el problema de la lluvia se volverá un aliado, ya que provocará variaciones en el marcador sobre aquéllos que no sepan superar el problema. Hay otros agentes que resultan más difíciles a la hora de superar, por ejemplo, cuando tenemos el sol de cara. Ante una adversidad como ésta, no tendremos más remedio que protegernos con unas buenas gafas de sol y una visera y pensar que el problema que estamos teniendo perjudica a todos por igual; eso nos provocará que no nos afecte anímicamente en plan negativo, sino todo lo contrario, nos estimulará y nos empujará a pensar que nosotros sí podemos vencer el problema y así tiraremos con un estado psicológico más idóneo para acertar nuestros disparos. Pensaremos que cualquiera que sea el problema que se nos presente siempre habrá una solución para vencerlo y conseguir el estado anímico para continuar tirando con la mayor posibilidad de éxitos en nuestros disparos.
Como os decía antes, existen otros agentes que influyen en el factor psicológico del tirador, como son los agentes internos de cada uno que van unidos a nuestra personalidad. Éstos son más difíciles de combatir, a pesar de que los llevamos dentro de nosotros mismos y tener total potestad sobre ellos. Para solucionar o controlar estos factores psíquicos durante nuestros disparos, yo os aconsejo acudir a buenos profesionales del tiro, y a poder ser que hayan sido tiradores de alta competición, ya que eso les ayudará a entender mucho mejor el problema y lo que pasa por vuestra mente, pues casi seguro a ellos les ha pasado lo mismo anteriormente. Cuando os surja algún problema en el tiro no os desesperéis, intentad analizar qué es lo que habéis hecho y efectuad un repaso a vuestro manual técnico. Hay una frase que no sé bien a quién pertenece, pero un día la escuché y se me quedó grabada: “el primer problema que se le presenta a un ser humano a lo largo de su vida es la muerte”.

Atención, suavidad y decisión

Yo utilizo una técnica que hasta el momento me ha ido muy bien, además de creer que es sencilla y fácil de poner en práctica. Consiste en utilizar tres palabras que por sí solas me comunican o expresan el estado anímico que debo tener durante la realización del swing, así como el orden de estos estados anímicos idóneos en cada momento. Estas palabras son atención, suavidad y decisión. Creo que si se utilizan bien son de una gran importancia para aumentar nuestros resultados, sobre todo para aquellos tiradores de nivel medio que se encuentran un poco estancados en los últimos años y que desean pegar un tirón hacia arriba. Estas tres palabras, para un tirador de escopeta, deben ser como el Padre Nuestro para un cura.
Existen varias técnicas en psicología para controlar sensaciones anímicas encadenadas y conseguir que se realicen casi de forma intuitiva. Esto en psicología es lo que se conoce como técnica de anclajes, que consiste en provocar estados anímicos o movimientos físicos en el individuo provocados por estímulos diversos asociados a éstos, como puede ser un pellizco en un dedo, cierta música o sonido o la utilización de palabras que nos provoquen sensaciones. Es este último caso el que yo utilizo con las tres palabras que os he citado con anterioridad. Este sistema está basado en las secuencias o cadenas de anclajes y, sobre todo, en los estudios de programación neuro-lingüística realizados por Grinder y Bandler.
Si observamos las tres palabras y las aplicamos a los diferentes momentos de swing, veremos cómo la atención será lo primordial en el primer punto al cuidar la velocidad de reacción, mientras que la suavidad será la que tenga que imperar mientras encaramos nuestra arma y seguimos a la pieza por detrás con la punta de nuestra escopeta, así como la decisión será nuestra mejor aliada a la hora de accionar el gatillo para efectuar el disparo. Si os fijáis en otros tiradores, incluso en vosotros mismos, veréis cómo en muchas ocasiones invertiréis el orden de estas tres palabras, provocando fallos y más fallos. Es muy común hacerlo todo totalmente al revés, por ejemplo, en el primer punto, ante la velocidad de reacción, no estar del todo preparado, es decir, con la debida atención, por lo cual el plato o la perdiz nos sorprenderá, y ello nos provocará tener que pegar un tirón brusco para poder alcanzarla, cuando en realidad esto debería hacerse con la mayor suavidad y, por último, ante tal tirón y brusquedad, cuando llegamos al momento del disparo, en lugar de hacerlo con decisión lo hacemos de una manera lenta y amarrota, como para corregir los tirones que hemos dado para alcanzar a la pieza. En definitiva, todo justo al revés; por eso, insisto, lo importante es hacer bien las tres cosas y, por supuesto, en su debido orden. Hay una pregunta que repito a mis alumnos durante las clases: ¿cómo debe tirar un cazador con su escopeta? Y cuya respuesta adecuada es: se debe tirar con atención, suavidad y decisión.

Texto: Gonzalo Gómez Escudero

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