Pasar al contenido principal
Una temporada muy condicionada por la adversa climatología

Mal comienzo de la caza de la perdiz con reclamo

La pertinaz sequía, sufrida hasta hace cuatro días y con lugares donde no se ha solucionado el problema a pesar de las nevadas, ha variado el plan de siembras y muchos volvieron a levantar el terreno y lo sembraron de nuevo antes de que llegase la nieve.

Siempre que sembraron lo hicieron previo “asperges” de glifosato para limpiar malezas y hierbas de siembras primigenias. La segunda siembra, “en su caso”, se llevó a cabo con más semillas envenenadas y unas cuantas pasadas de pesticidas sobre el terreno. ¡Faltaría más!

La química agraria es imprescindible para todo el laboreo de sementera y no falta jamás cuando la siembra es de cereal. He resumido demasiado, pero mucho me temo que quien no sea aficionado a la caza de la perdiz con reclamo hará poco caso de mi monumental cabreo.

Temporales de nieve

El campo se ‘enverdinó’ bien y hasta en muchas zonas de España llovió adecuadamente, antes y después de Reyes, para tener un inicial apareo perdicero decente, pero han llegado las nevadas de febrero y los pares de perdices se volvieron nones con tanta nieve. Ya ven, últimamente ocurre que todos los accidentes climatológicos son morrocotudos.

En el caso de las nevadas, se echan toneladas y toneladas de sal en las carreteras, que como todos saben es un veneno criminal no sólo para las truchas y los caracoles. Y en ésas estamos, con pares disueltos, perdices disminuidas y grandes bajas comidas por los más que abundantes depredadores. Las perdices de granja fallecieron todas ellas en el campo. El tema volverá a empezar, pero ya no será igual, pues habrá menos perdices autóctonas para criar y la introgresión aumentará.

Tratar de forma unilateral una especie en función de un calendario, como se pretende hacer con la perdiz, es perder el tiempo, pues hace ya más de medio siglo que se viene haciendo y los efectivos siguen disminuyendo.

Futuro del reclamo esta temporada

Ya se ha empezado a cazar con más pena que gloria, salvo en contados lugares donde reservan la caza de la perdiz para hacerlo mediante la modalidad de reclamo. Pero predominan las sociedades, fincas y cotos donde hay muchas o pocas de granja (depende del parné que quieran o puedan gastarse). Perdices que si no se cazan pronto, pasarán a ser pasto de los depredadores o morirán por las inclemencias del tiempo o por la falta de los muchos medicamentos con los que son tratadas durante su permanencia en la granja. Eso no es caza ni es nada.

Digamos que cuando se licue la nieve, tendremos -nuevamente y por poco tiempo- la suerte echada. Un retraso en el emparejamiento es un problema para la cría. Las grandes fincas y cotos donde hay perdices autóctonas no suelen cazarlas bajo la modalidad de reclamo. Las perdices autóctonas se guardan para los príncipes de Mónaco, los de Inglaterra y la madre que les parió a todos ellos. No. No sería normal que un cuquillero aterrizara su avión particular en uno de esos aeropuertos privados de algunos cotos. Suelen hacer de ojeadores o espantadores.

El reclamo de la perdiz es una modalidad tradicional de la España rural que defenderé siempre, pero sin intromisiones de la granja. Y si lo transijo un poco es debido a que el campo no está para llevar a cabo ni una sola extracción de perdices autóctonas salvo contados lugares populares. Oigan, que las grandes cacerías de los rancios abolengos y las de ahora prisioneros también se llevan a cabo con perdices de granja. “La granja nos ha igualao…”.

(Texto y fotos: Miguel Ángel Romero Ruiz)

 

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para facilitar y analizar la navegación de sus usuarios y proporcionarle una mejor experiencia en el uso del mismo. Si está de acuerdo siga navegando o pulse en ACEPTAR. Ver más detalles.