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Cazar zorzales en olivares al salto y en mano

Acompañados por Paco Mateo nos vamos a los olivares, un escenario típico para la caza de zorzales en nuestro país, para aprender cómo debemos cazarlos al salto y en mano para tener un mayor rendimiento en nuestras jornadas en la próxima temporada de caza.
Caza de zorzales

El olivar depara muchas jornadas de caza a los zorzales en las modalidades habituales de al paso y al salto, con algunas excepciones en cuadrillas que los cazan en mano procurando cerrar bien la huida de los zorzales en ese olivar para aprovechar al máximo la jornada.

Antes de entrar en detalle de éstas modalidades en las que podemos colgar unos cuantos pájaros la próxima campaña cazando entre olivos, no está de más recordar la necesidad de aprender de esas sociedades de cazadores que están apostando por limitar las cacerías en los olivares, distanciándolas y permitiendo sólo cazar por cuadrillas bien organizadas, para facilitar que los zorzales no pierdan la querencia de la zona por demasiada presión cinegética.

A la vez, con esta forma de proceder tan bien adaptada a la realidad de la caza actual, evitamos que los pasos de sierra y de entrada a la campiña se alternen e incluso se pierdan, pues si los zorzales no son molestados en exceso en los comederos, tomarán las rutas habituales de entrada y salida desde los dormideros, lo que propicia muy buenas tiradas al paso en la última parte de la temporada de caza.

Cazar al salto en los olivares pequeños

Las parcelas más pequeñas de olivar provocan que los pájaros estén más accesibles al cazador en cualquiera de los extremos de la parcela, es decir, no necesitamos cruzar mucha extensión de olivar para comenzar a tirar sobre los primeros, que arrancarán en cuanto entremos en las primeras calles.

Al acercarnos a las inmediaciones debemos entrar en guardia media, pues lo más normal es que se arranquen algunos en los primeros olivos, por lo que hay que estar preparados y tapar rápidamente al zorzal que se arranque en mejores condiciones, sin dejarlo tomar demasiada distancia, ya que los zorzales toman con unos regates muy espectaculares las calles de los olivos, dificultando mucho el disparo.

Aunque pueda parece que da igual entrar por cualquier lado del olivar, tratándose de parcelas no demasiado grandes, debemos avanzar entrando por una esquina, no por un lateral, y siempre teniendo el aire de cara; otra cuestión a tener en cuenta será no entrar con el sol de cara cuando éste está muy bajo todavía, ya que fallaremos más pájaros de los que debemos por la dificultad de tirar con el sol en línea.

Una vez llegados a las primeras calles debemos tomar un lateral y cazarlo en línea, dos calles por dentro del olivar para una vez llegados al extremo de la parcela, avanzar unas cinco calles y volver cazando hacia la zona por donde entramos; se trata de cazar en línea recorriendo de arriba a abajo el olivar para poder ir tirando a los que están en los extremos y en el centro, eso sí, procurando cazar de forma muy discreta para no alertar a los zorzales antes de tiempo.

Si el olivar está en un cerro o loma habrá que cazar en círculos y hacia arriba, entrando desde la zona más baja y recorriendo en una especie de espiral toda la parcela hasta llegar a la cresta, donde aguardaremos un poco, pues a menudo algunos zorzales que se han levantado en nuestro avance vuelven pasados unos minutos, y podremos tirar alguno al paso.

La mano que cruza el olivar

Cada temporada se caza más en mano los olivares zorzaleros, ésta es la forma en que numerosas sociedades de cazadores organizan las cacerías de zorzal para facilitar que en varias jornadas todos los socios puedan cazar un buen número de pájaros sin que se les moleste en exceso, lo que ocurriría si esos mismos cazadores cazaran cada uno por su cuenta.

Lo principal en la caza en mano del zorzal es conocer bien el escape habitual de los pájaros para que una parte de los cazadores cubran esta salida, de otra forma tiraremos algunos, pero la mayoría se marcharán por no estar cubierta con varias escopetas su salida hacia los manchones, la sierra, u otras zonas cercanas donde se refugian.

La separación entre las escopetas es muy variable, y en ello influye tanto la configuración del olivar como la extensión a cubrir en la jornada; pensemos que en una sola pasada no debemos cazar los zorzales pues vaciaremos muy rápido el lugar, por lo que siempre es más interesante no juntar demasiadas escopetas y dar varias manos en el olivar si éste no es muy grande.

Nunca hay que entrar por el lado contrario al escape conocido de los zorzales pues empujaremos a la mayoría a que se marchen, pensemos que en cuanto se dan un par de cacerías en un mismo lugar la mayoría de los pájaros no sólo levantan largos, sino que se marchan en el primer vuelo.

Procuremos entrar por un lateral o por la cara donde creemos que van a salir del olivar, así podremos tirarlos mejor, más tranquilos, a la vez que empujamos a unos cuantos hacia adentro, con lo que los podremos ir tirando según avanzamos, mientras que otros remontarán por encima de la mano para intentar salirse del olivar, momento en que se abaten muchos en pleno vuelo.

Sobre el número de cazadores adecuado en esta dinámica de caza no hay reglas fijas, pero en olivares donde hay mucha extensión es mejor montar una mano amplia de bastantes escopetas (que pueden avanzar en línea o en embudo según lo frondoso del olivar) y cazar dos días o tres a lo sumo ese olivar, dejando luego descansar el cazadero para que los zorzales no pierdan la querencia, que organizar manos más cortas de escopetas que recorran este olivar muchas más veces, pues esto es lo que termina expulsando de allí a los zorzales.

(Texto: Paco Mateo. Fotos: Gonzalo Gómez Escudero y Alberto Aníbal-Álvarez).