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Tiradas y lances pateros en humedales del interior

Caza de azulones desde puestos

Suele comentarse, a veces de forma acertada y otras no tanto, que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. En la caza de patos esta máxima se cumple a rajatabla, por eso las tiradas de azulones recriados en humedales del interior sean cada vez más demandadas.
Reportaje_Patos_G Los ánades reales o azulones son los grandes protagonistas de estas tiradas en humedales del interior.

En nuestros días, además de la omnipresente crisis económica, la pérdida de humedales y charcas, la escasez de cazaderos aptos para esta modalidad y las numerosas trabas legales instauradas en muchas regiones dibujan un panorama poco halagüeño de cara al disfrute del siempre vibrante tiroteo ‘patero’.

De poco sirve lamentarse o quedarse anclado en las reminiscencias de aquello que ya no volverá, máxime cuando el particular que nos ocupa, las cacerías de acuáticas, ha evolucionado en los últimos tiempos -gracias a la cantidad de aficionados a estas especies que existe en nuestro país- hacia la organización de tiradas, llevadas a cabo en entornos (humedales del interior) en los que aún se permite este tipo de caza, sobre poblaciones estables y asentadas de patos (especialmente azulones) o sobre aves de repoblación y que año tras año van adquiriendo mayor auge.

Un inciso

Comencemos haciendo una mención especial a la Comunidad Valenciana, auténtico bastión de la caza de acuáticas en España y quizá de los únicos reductos ‘pateros’ donde el presente cinegético, a través de lugares emblemáticos como el Parque Natural de La Albufera o los vedados de Silla, Sueca y Cullera, aún conserva algunos matices de lo que fue un glorioso pasado. Año tras año, al acercarse el inicio del periodo hábil de caza menor, en esta comunidad autónoma la pasión por las acuáticas, tanto sedentarias como migratorias, se desata, llegándose a pagar grandes sumas para acceder a los cotizadísimos puestos de las tiradas de mayor renombre.

Tiradas de interior

Pero no sólo en pagos valencianos se siente devoción por las modalidades de caza que protagonizan las diferentes especies de aves acuáticas. También en el interior gustan -y mucho- los lances a patos, bien con nuestros perros, al salto o en mano, recorriendo los cada vez más escasos cursos de agua donde aún se permite tirar a los patos allí aquerenciados, o en las tiradas sobre pájaros asentados en humedales o criados en cautividad y posteriormente soltados para que se aclimaten al entorno, los cuales consiguen asilvestrarse en poco tiempo y quedan fijados a los lugares de suelta gracias al refugio y alimento existentes.

Centrándonos en estas últimas, es decir, en las cacerías de acuáticas -casi en exclusiva de azulones- desde puestos fijos en humedales del interior, comentar que, aunque a algunos esto de los patos recriados para la caza les parezca un artificio, son varias las orgánicas en nuestro país que, amparadas en una exquisita profesionalidad y contando con buenos cazaderos, preparan tiradas de azulones a lo largo de toda la temporada sin que en modo alguno éstas adolezcan de la autenticidad y emoción requeridas para dar satisfacción a los ocupantes de los puestos.

Dos opiniones de peso

Por tanto, dada la limitada oferta de caza y el alto precio en los santuarios de acuáticas de Levante, estas cacerías de reciente cuño se postulan como magníficas alternativas para seguir viviendo el encanto cinegético del humedal. Y para refrendar esta postura, nada mejor que la opinión de dos expertos en la materia, José Miguel Risueño y Miguel Soler. El primero afirma que “el medio o paraje tiene las mismas condiciones tanto para tirar al pato recriado como al pato salvaje. Todos son tan autóctonos como reales y, por tanto, todo lo relacionado con el tiradero que ocupamos en la celebración de una u otra tirada resulta igual de necesario y requiere idénticas técnicas. El medio está siempre constituido por agua y vegetación en embalses o lagunas de mayor o menor tamaño y proximidad las unas a las otras. Estas lagunas tienen la apariencia de ser naturales, a pesar de que cuenten con presa, dado que no les falta la naturaleza palustre por haber sido en muchos casos objeto de repoblación de especies vegetales. De todos es bien sabido que la piedra filosofal para cualquier cacería se encuentra en el agua y se justifica en el mantenimiento del régimen hídrico, sostenido artificialmente o de forma natural. Así se facilita la labor para hacer viable el humedal, pues éste es el hábitat de las piezas de caza y el escenario donde practicar su caza deportiva”.

Por su parte, el segundo comenta que “no hay que pensar que, por tratarse de patos semisalvajes, son tontos o ciegos; los patos ven y se escaman a la mínima, por lo que un cazador poco tapado en el puesto o tras la pantalla será motivo para que éstos no entren a su postura y, lo que es peor, al volar desconcertados y con miedo no podrán ser aprovechados con facilidad por ningún cazador. A los patos hay que dejarlos venir tal y como se acercan, sin que se alteren, para tirar en el momento en que se meten en nuestro radio de tiro”.

(Texto: J. M. G. / Fotos: Shutterstock y autor)