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Y más consideraciones técnicas acerca de la escopeta becadera y sus cañones

Cartuchos de becada, a examen

El prestigioso armero Maguregui de Eibar, uno de los mejores técnicos en el rayado interno de los cañones de las escopetas para la caza de las becadas, me dio varios consejos que os voy a transmitir. Se basan en pruebas y ensayos realizados por él mismo.
Cartuchos_Becadas_G Escopeta superpuesta, cartuchos y dos becadas abatidas.
El paso helicoidal del rayado de un cañón debe dar una vuelta completa cada 160 centímetros de longitud de cañón. Es decir, en una escopeta de 60 centímetros de longitud, debe girar 135º desde su comienzo hasta su final. Si miramos por dentro los cañones de la escopeta, veremos este giro del que os hablo. He observado escopetas cuyo giro del rayado es de ¼ de vuelta (90º), y otras de media vuelta (180º). En la primera, la dispersión a quince metros es baja; y en la segunda es demasiado grande. En España el ánima es de 13,5 milímetros, y en Italia de 13,2 milímetros, lo que produce más presión y un mayor retroceso, en el conjunto del arma, al ser disparada.

Respecto al número de ranuras del estriado, es mejor el español, con diez ranuras, que el italiano, con seis ranuras. La distribución del plomeo con distintos cartuchos es bastante más uniforme. La profundidad de la ranura de la estría en el rayado del cañón no influye demasiado y varía entre 0,1 y 0,3 milímetros.

Mi escopeta de becada recomendada es aquella superpuesta con selector de tiro, de unos 2,850 kilos de peso aproximado. Pesos inferiores producen, con cartuchos de 40 gramos y pólvora rápida, un considerable retroceso en el primer disparo y una pérdida de tiempo, al tener que encarar de nuevo para el segundo tiro. La longitud del cañón será de entre 55 y 60 centímetros, teniendo en cuenta que vamos a andar por el bosque entre arbustos y ramas y no interesa una más larga. Además, una diferencia de cinco centímetros en la longitud del cañón es apenas apreciable en su alcance, si se eligen los cartuchos adecuados. Reducir su peso se agradece al cabo de unas horas de andadura. Los cañones, a ser posible, serán cromados en vez de pavonados, ya que este último se oxida muy rápido al contacto con la humedad y teniendo en cuenta cuándo, en otoño-invierno, y dónde, en espesura, se cazan las becadas, es mucho mejor. Los cañones serán rayado el inferior, con paso helicoidal de diez estrías y un giro de 135º (3/8 de vuelta), y cilíndrico el superior, sin choques. Con la gama de cartuchos que colonizan el mercado y con la variedad de tacos podremos ‘jugar’ para una mayor o menor dispersión y alcance en este segundo tiro.

Los cartuchos

En cuanto a la elección de cartuchos, de forma general, para el primer disparo usaremos el cañón rayado con perdigón del 10 de 40 gramos (1.288 perdigones), aunque si usamos de 32 gramos, el número de perdigones en el cartucho disminuye a 1.030. El perdigón del 10 no atraviesa ni boj, ni jara, ni pino tupido. A mí me gustan los cartuchos rápidos, pero tienen más retroceso y la escopeta debe pesar algo más para compensar ese retroceso. Es muy importante no cambiar de un cartucho a otro a mitad de temporada, ya que de uno que imprima una velocidad a los perdigones a otro que sea más lento, uno no se acostumbra en poco tiempo. Requiere su práctica y su tiempo. El taco, dependiendo del rayado (hay que probar) o bien en taco contenedor, o de fieltro, o en taco contenedor con cruceta (también da buen resultado el ARX de taco fieltro y cruceta). Yo utilizo el de fieltro, que es el que mejor plomeo me da para la escopeta que uso. El taco contenedor de plástico cuanto más corto sea, es decir, cuanto menos encierre a los perdigones, mayor dispersión produce. La base de plástico del taco contenedor, su forma, tiene como misión amortiguar el golpe de la combustión. La mezcla de perdigones en forma de cubo y de disco (lenteja) no da nunca un plomeo uniforme y son muy aleatorios en su dirección y peligrosos, porque se desvían y pueden herir a un acompañante o al perro.

Para el segundo tiro en el cañón cilíndrico usaremos perdigón del 8 de 36 gramos (544 perdigones); si usamos de 32 gramos entran 484 perdigones en la vaina. El perdigón del 8 atraviesa el boj, la jara y el pino -y el bambú, que es duro y tupido, habiendo realizado pruebas en mi casa-. El taco, o bien con taco contenedor no dispersante o bien dispersante. No es lo mismo cazar en un pinar soriano en el que necesitaremos un taco no dispersante con un mayor alcance, que cazar en un bojedal oscense o en un encinar navarro, donde un taco contenedor dispersante nos hará falta para el segundo tiro, si tenemos tiempo de realizarlo.

El buen plomeo de una escopeta, es decir, la regularidad de separación y la dispersión (que no haya hueco), depende sobre todo del taco, de la esfericidad de los perdigones, del rayado del cañón y del choque. Una escopeta con los cañones sucios quemará de forma incorrecta la pólvora y la velocidad de salida disminuirá, y por lo tanto su penetración y su alcance. Una temperatura fría en el ambiente produce el mismo efecto al disminuir la energía cinética y dará menos velocidad y presión.

Diré que cada escopeta es única. No hay dos iguales ni dentro de una misma marca. Es por lo que aconsejo probar los plomeos de la escopeta con diversos cartuchos. ¡Buena elección y buena caza!

(Texto: Fermín Mourenza / Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez, Míkel Torné y Shutterstock)