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En cazaderos no habituales y con perros no becaderos

Tras las becadas de paso

Uno siente verdadera envidia sana por los aficionados incondicionales a la becada, sencillamente porque la del pico largo y la codorniz son las piezas que mejor permiten aprovechar el trabajo de nuestros perros de muestra.
Caza_Becadas_G Cazador con sus perros dentro del monte.

Por esto precisamente, en cuanto el tiempo cambia y se recrudece y se constatan ya los albores del invierno en puertas, uno mira hacia los manchones, los prados cercanos al monte y esos páramos con pasto en la corona de alguna sierra cercana para dar un par de cacerías de becadas de paso. De ésas que llegan un buen día o noche con viento norte o noreste y se quedan por amplias zonas meridionales de la Península unos cuantos días, a veces varias semanas, cuando no, incluso, deciden quedarse hasta primeros de año, si las condiciones les son favorables.

Y me refiero a esas zonas donde su caza ni es tradición ni hábito, sino mera coincidencia. Ésta es la peor forma de abatir una becada, cuando se realiza sin intención, sin haber salido a buscarla expresamente. Y es que, sin quitar mérito al aficionado que un buen día abate un par mientras trasteaba a conejos o batía al salto la ladera tras las perdices, la becada merece más; merece dedicación y un respeto máximo en cada lance.

Por todo ello, y porque creo que a algún aficionado pueden servir, aquí van una serie de referencias para quien apueste esta temporada por salir a buscar alguna becada en su cazadero, allí donde las puede albergar de forma ocasional, en sus escaladas de paso. No hace falta beeper, ni la escopeta becadera, ni siquiera cambiar nuestro equipo habitual. Tan sólo debemos acompañarnos del trabajo de nuestro perro, de la ilusión por disfrutar de algún lance con este pájaro, dejando en casa toda presión por lograr una percha abultada. La becada se caza más con los sentidos que con los disparos...

Algunos consejos rápidos

  • Caza en los manchones de mata media de monte o de roble. Siempre ve de lo más espeso de vegetación a lo más claro.
  • Procura que el perro abra la búsqueda. Aunque no tenga experiencia con las becadas, será más sencillo que tome contacto con algún rastro.
  • Intenta cubrir el avance de tu perro por un lateral, cuando el monte te permita rodear. En estas fechas, la becada apeona mucho, por lo que no siempre vale cazar detrás del perro como cuando cazamos la perdiz.
  • Caza en postura en algunas cañadas frondosas, dejando que el perro baje y rebusque en las matas, pero no tires salvo a una becada. Si tiras un conejo, cambiarás el enfoque de la jornada a tu perro.
  • Comprueba que los perros no reaccionan igual que cuando cazan conejos o perdices. Los perros sin experiencia se suelen poner nerviosos ante el rastro de una becada, ya que se encabezonan en oler y oler ese rastro o la cama que ha dejado.
  • Da varias pasadas a los manchones y laderas propicios para albergar algunas becadas. Éstas apeonarán rápido y volarán largas, rodeando y volviendo a posarse desde donde más o menos se han levantado.
  • Siempre que sea posible, caza en redondo los manchones, bate el centro y después da varias vueltas por el perímetro. Cada vuelta, más cerca del límite de las matas con la labor.
  • Nunca tires becadas revoladas ni las que no veas bien por ir largas. Calcula dónde han tomado tierra y entra a por ellas con el perro.
  • En estas fechas, lo normal es que las becadas no aguanten la muestra. Lo habitual es que las tires a saque del perro más que con muestras firmes, pues los pájaros no tienen querencia y huyen rápido.
  • Evita salir a becadas en mano o con otro cazador. El mérito no es abatir becadas, sino ser capaz de llegar a distancia de tiro tras la concreción del perro. Vale más su trabajo y ver volar la becada, que colgar dos o tres en la percha. Así que tira solamente a los pájaros bien sacados.
  • No abuses con el número de perros a llevar de caza. Si sueles salir habitualmente con uno o con dos en tus jornadas perdiceras o conejeras, actúa igual cuando pretendas volar becadas.
  • Evita presionar el cazadero. Si cazamos por la mañana una zona y hemos visto alguna becada, por la tarde cambiaremos de lugar. De otra forma, corremos el riesgo de que se marchen a otras zonas más tranquilas.
  • Sin ser becadero al cien por cien no se logrará contar con perros especialistas en esta pieza. Aun así, también es cierto que las jornadas que podamos compartir en estas fechas le servirán al perro para aumentar su experiencia y ampliar registros olfativos, algo fundamental para futuras jornadas.
  • Comienza a cazar pasada la primera parte del arranque de la mañana. Interesa que las becadas estén tranquilas en el amanecer, que dejen rastros, y que poco a poco se encamen. Así nuestro perro las detectará con mayor facilidad.
  • Máximo respeto a la becada en sus zonas de paso. Si cazamos ahora zorzales o palomas en puesto, no tiremos nunca a esa becada que puede cruzar el tiradero al huir de quien la ha levantado en un paraje cercano. Sólo así, año tras año, contaremos con algunas en nuestra zona para que nuestros perros puedan intentar levantarlas.

(Texto: Miguel Soler / Fotos: Shutterstock)