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Proyecto "Salvemos la perdiz roja", impulsado por Grupo Altube Garmendia

Así se potencian y mantienen poblaciones altas de perdiz

Seguimos dando cuenta del proyecto “Salvemos la perdiz roja”, del Grupo Altube Garmendia, pero antes de abordar el estudio sobre el terreno, os vamos a ofrecer las cuatro claves para potenciar y mantener densidades altas de perdiz roja.

Como ya os informamos en los dos artículos precedentes, el proyecto "Salvemos la perdiz roja", del Grupo Altube Garmendia, ha consistido en soltar 2.000 pollos de perdiz roja autóctona criados en cautividad, pero contando ya con tres o cuatro meses de edad en plena primavera (entre mayo y junio), de modo que para el inicio de esta temporada de caza 2018-19 ya estuvieran plenamente desarrollados, con toda la fortaleza y el mismo valor cinegético que las adultas del campo. 

Sin embargo, dejaremos el estudio del terreno para el próximo artículo, centrándonos ahora en los cuatro consejos que debes seguir para potenciar y mantener densidades altas de perdiz roja:

1 Disponer de un guarda privado tradicional 

De los de toda la vida, que habita en el mismo término municipal o en la zona del coto y vigila de forma permanente con horario flexible, a su libre albedrío.

Resulta fundamental porque durante sus horas de trabajo no sólo controla y disuade a transeúntes y posibles furtivos, sino que además mantiene comederos y bebederos artificiales para los meses de climatología adversa; los abastece con la frecuencia necesaria mediante un sistema cómodo, ágil y rápido a base de depósitos y mangueras con comida y agua en la caja de un todo terreno.

Guarda vigilando en un coto de perdices.

La vigilancia simultanea la realiza desde determinados oteaderos estratégicos (colabora como agente auxiliar con la Guardia Civil, avisando al Seprona en cuanto detecta la presencia de furtivos, dando matrículas y ubicaciones a distancia y disuadiendo o atrapando a los que les tienta irresistiblemente ver tanta abundancia de caza aunque sea en terreno ajeno).

2 Acuerdos con agricultores y ayuntamientos

Es sumamente importante que los dueños, socios o arrendatarios del coto o de las fincas cinegéticas lleguen a acuerdos con las juntas vecinales y los agricultores para preservar con cuidadoso respeto lindes, arroyos, fuentes, malezas y perdidos, que al fin y al cabo ellos son los beneficiarios e interesados en el valor del producto secundario de la tierra que significa la caza para el pueblo arrendador.

Guarda rellenando un comedero.

No hacerlo así es prácticamente desertizar el campo e impedir la existencia de una diversidad faunística adecuada, incluidas las especies cinegéticas, y en lo que nos ocupa, impidiendo a la perdiz prosperar en las densidades necesarias para hacer una caza extractiva satisfactoria.

3 La importancia de los bebederos

En las fincas y cotos donde falte el agua en amplia distribución, por escasez de fuentes, manantiales, arroyos, etc., es imprescindible colocar y abastecer bebederos artificiales durante los periodos de sequía (esto es algo sumamente conocido ya por todos los cazadores, sobre todo de caza menor, y suelen ser los guardas o los propios socios en muchos casos, los que se encargan de su colocación y abastecimiento).

4 Y de los comederos

Lo mismo ocurre en el caso de la colocación de comederos artificiales para las perdices -a ser posible, comederos específicos diseñados para esta especie-, pero sin embargo, en este caso, tal y como señalan y han comprobado desde la empresa Perdices Altube, no es porque la perdiz necesite perentoriamente alimento complementario, pues, tal y como afirma Patxi Garmendia, este ave es capaz de encontrar alimento sobrado en el campo durante casi todo el año (salvo cuando se cubre con una gruesa capa de nieve durante varias semanas o cuando se realizan extensas quemas incontroladas de rastrojos, arroyos, linderos y perdidos).

Guarda rellenando un comedero.

Según Garmendia y su equipo de veterinarios, la función principal de los comederos artificiales debe estar vinculada al saneamiento de la población de perdices silvestres. Mediante estudios de las poblaciones salvajes a lo largo de muchos años, han comprobado que existen diversos problemas parasitarios y bacterianos, y la mejor forma de poder atajar dichas afecciones sanitarias en las poblaciones salvajes es acostumbrar a las perdices a acudir a los comederos artificiales, donde se cambia la comida habitual por la medicada cuando se comprueba que existe cualquier tipo de afección que compromete la salud de estas aves.

(Texto y fotos: Juan Carlos Gil Cubillo)