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LA ENFERMEDAD QUE CASI EXTINGUIÓ LOS CONEJOS

Así está la mixomatosis de las liebres en España: 28 provincias afectadas

Desde que fuera detectada en Andalucía en julio de 2018, la mixomatosis se ha extendido por el territorio nacional hasta hoy, estando presente en 28 provincias de 10 Comunidades Autónomas.
La enfermedad que fue creada para controlar las plagas de conejos en los años 50, ha mutado y ahora afecta a las liebres poniendo en jaque su futuro. La enfermedad que fue creada para controlar las plagas de conejos en los años 50, ha mutado y ahora afecta a las liebres poniendo en jaque su futuro.

Para poder comprender la amenaza que supone esta enfermedad para nuestra liebre ibérica, es necesario remontarse un poquito en la historia y rememorar lo que supuso para las poblaciones de conejo de monte, que prácticamente estuvieron a punto de desaparecer -o desaparecieron-, en muchas zonas. La mixomatosis recibe su nombre de la palabra mixoma, que es un tumor de los tejidos conjuntivos. Se trata de una enfermedad infecciosa de origen vírico que afectaba únicamente a los conejos hasta que en julio de 2018, se detectó el primer caso de mixomatosis en liebres en Andalucía. 

Un virus creado por el hombre

Mixomatosis en liebres

La mixomatosis no es ni más ni menos que un invento humano para controlar las poblaciones de conejo. Científicos de Alemania, Francia y Gran Bretaña dedicaron décadas de estudio a buscar un remedio contra la plaga de conejos que asolaba Europa en los años 40 y 50, ya que las poblaciones de sus depredadores naturales habían diezmado y los roedores se multiplicaban exponencialmente cada año. Fue el médico francés Paul-Félix Armand-Delille quien dio con el virus de la mixomatosis y lo introdujo en Francia de forma artificial en 1952. 

Inoculó unos cuantos conejos con el virus y pronto se volvió imparable, extendiéndose por toda Europa contagiado por pulgas y garrapatas, llegando a acabar con el 90% de la población de conejos de Francia en tan solo dos años. El experimento resultó una masacre total y absoluta, de las mayores que el hombre ha provocado jamás en la historia y de la que ahora, 70 años después, seguimos sufriendo las consecuencias. Porque no desapareció solo el conejo, sino que con el declive del conejo se perdieron hasta el 70% de los nidos de águila imperial ibérica y el lince vio como su población se quedaba reducida hasta llegar a rozar la extinción. Si bien el conejo ha conseguido recuperarse en algunas zonas, en otras sigue siendo un espejismo del pasado. Pero lo realmente preocupante es la mutación del virus que ahora afecta a las rabonas y pone en jaque su futuro. 

La mutación del virus

mixomatosis en liebre

En Andalucía se detectó el primer caso de mixomatosis en liebres en 2018, en los cotos de los municipios de Montalbán y Fernán Núñez, ambos en la provincia de Córdoba. Poco después se expandió a Jaén y en octubre del mismo años, ya se habían confirmado casos de mixomatosis en liebres en al menos 12 provincias de 5 comunidades autónomas (Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid y Murcia). 

En Castilla y León el virus llegó durante el mes de noviembre, en el municipio burgalés de Covarrubias. En marzo de 2019 la enfermedad había llegado ya a León y se supo cuando el Servicio Territorial de Medio Ambiente de León registró la aparición del virus en un ejemplar de liebre, confirmando el primer caso que se producía en esta provincia.

El nacimiento de MIXOlepus

Los agricultores fueron los primeros en dar la voz de alarma con la enfermedad, al detectar la presencia de liebres enfermas o muertas pos los campos. Los cazadores comenzaron en seguida a encontrar liebres muertas por los montes y se postularon entonces como parte de la solución para el problema. De la preocupación por la liebre nació el grupo de trabajo MIXOlepus, creado por el Centro de Investigación en Sanidad Animal (IRTA-CReSA), con la colaboración del MAPA y la financiación de Laboratorios LABIANA y Fundación Artemisan, a los que hay que sumar la colaboración de científicos de las Universidades de Oviedo y Córdoba y técnicos del Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, así como la Real Federación de Caza de España y la Federación Española de Galgos. 

Liebre ibérica

El objetivo era conocer en profundidad el impacto de la mixomatosis en las poblaciones de liebre y en segundo lugar, analizar y secuenciar el virus aislado en las liebres y estudiar su similitud con el virus de la mixomatosis descrito en otras especies. Un estudio realizado por la propia Fundación Artemisan para conocer el impacto de la enfermedad en Castilla-La Mancha revelaó que la situación de la población de liebres en la comunidad era mejor de la esperada tras la aparición de la mixomatosis. Las provincias más afectadas fueron Albacete, Ciudad Real y Toledo, mientras que las que menos fueron Guadalajara y Cuenca

La mutación del virus

El papel fundamental de los cazadores

Estos resultados avivaron las esperanzas de salvar a la rabona y los cazadores, mostraron desde el principio un fuerte compromiso participando en los estudios e implicándose con los censos. El papel del colectivo ha sido vital para la evolución de las liebres ya que además, en muchos cotos se dejó de cazar la liebre voluntariamente para no perjudicar a la recuperación de sus poblaciones mientras la enfermedad siguiera siendo una amenaza. El sector cinegético es el único que está actuando directamente ante este problema aportando información sobre la evolución de la enfermedad y llevando a cabo una gestión cinegética que favorezca la conservación de la especie. 

Los cazadores extremeños y andaluces fueron los primeros en fijar unos protocolos para luchar contra la mixomatosis, siendo las Federaciones de Caza de Extremadura y Andalucía las primeras en dar un paso al frente y volcarse para luchar contra la enfermedad. La Federación Extremeña de Caza reclamó a la Junta de Extremadura que adoptase medidas urgentes ante el brote de la mixomatosis en la liebre, ya que durante las últimas semanas de agosto 2019 se detectaron numerosos casos en diferentes puntos de la región. Los cazadores asumieron un protocolo de actuación, que está resultando clave en la detección temprana de los animales contagiados y la contención de la enfermedad para evitar su propagación. A continuación recordamos las medidas del protocolo.

El protocolo de actuación 

Mixomatosis en liebres

  • Cualquier persona que observe liebres, vivas o muertas, con sintomatología o lesiones que pudieran ser compatibles con mixomatosis (comportamiento anómalo, decaimiento, somnolencia, secreción nasal, secreción ocular, tumoraciones en la piel, inflamación de los párpados, inflamación de zonas genitales…) deberá comunicar la sospecha a las Oficinas de las Unidades Territoriales de Vigilancia (UTV) de su zona, aportando datos del paraje o zona del avistamiento así como la fecha del mismo, siendo recomendable suministrar fotografías del suceso para un mejor conocimiento del caso. 
  • Los Agentes del Medio Natural (AMN), adscrito a las Oficinas de las UTV, una vez recibida la información de la sospecha, cumplimentarán la encuesta de mortalidad correspondiente y comunicarán el suceso a sus coordinadores de UTV y a los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Oficina Veterinaria de Zona (OVZ) de su comarca, que ya disponen de protocolo para actuar.
  • Los SVO decidirán sobre la idoneidad, o no, de rastrear la zona y tomar muestras de los animales hallados, en base a la información de la que dispongan.
  • En ningún caso se debe capturar una liebre que pueda estar afectada con algún proceso patológico.
  • Si se gestiona un coto de caza menor afectado por la mixomatosis, la Junta recomienda:
    • Proceder a la retirada de los cadáveres del campo, dependiendo de vedas y época del año.
    • Disminuir el cupo de animales en época de caza o suprimir la caza por una temporada.
    • Evitar la translocación/captura de individuos.

La mixomatosis vino para quedarse

Durante todo este tiempo MIXOIepus ha seguido trabajando en la lucha contra el avance de la enfermedad, pero las únicas conclusiones a las que han llegado es que la enfermedad, “ha venido para quedarse”. Así lo expusieron en septiembre de este año, durante la reunión del grupo celebrada en Madrid el pasado cotubre, para exponer el seguimiento de las actividades que se llevan realizando desde el nacimiento del grupo. 

Mixomatosis en liebres

En primer lugar, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) mostró un resumen de los casos confirmados por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete durante la temporada 2018-2019, que se situaban en un total de más de 250 repartidos en 9 comunidades autónomas, y aportó datos sobre los casos detectados desde abril de 2019, que ya alcanzaban los 40. Las encuestas epidemiológicas analizadas por la Universidad de Córdoba apuntan a elevadas tasas de mortalidad en las liebres afectadas y a una rápida expansión de la mixomatosis desde los primeros focos en 2018. 

La suspensión de su caza 

La Real Federación Española de Caza (RFEC) decidió en el momento en que fue detectada la enfermedad, suspender la caza de la liebre en todos sus campeonatos de España. Este año la medida se repitió, a la vista de que la enfermedad ya afectaba a 28 provincias y que además parece haber dado el salto a las Islas Baleares. La RFEC sigue recomendando desde entonces a todos los cazadores, la suspensión de la caza de la liebre en aquellos cotos donde se encuentre algún ejemplar con la enfermedad. 

Mixomatosis en liebres

Es necesario recordar que existe el riesgo real de que se produzcan extinciones locales de la especie, como ya ocurrió con el conejo, una situación que ya está sucediendo en algunos cotos y que se extenderá si no se adoptan las medidas necesarias.

El futuro de las rabonas se encuentra sobre la cuerda floja con 28 provincias infectadas en la actualidad, pero aunando esfuerzos, invirtiendo en el desarrollo de vacunas, en investigación y contando con la participación firme y decidida de cazadores, ganaderos, agricultores, y todos los agentes que intervienen en el mundo rural, la liebre conseguirá salir adelante.