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Voz de alarma: alternativas para el control de plagas de topillos

4 kilos de bromadiolona matarían a 2 millones de liebres y conejos

El número de febrero de Federcaza ya está en la calle, y precisamente en él podemos encontrar este magnífico artículo de José Luis Garrido sobre el efecto del veneno agrícola para controlar a los topillos en las especies cinegéticas. ¡Imprescindible!
Reportaje_Federcaza_G Conejo y liebre, así como otras muchas especies, cinegéticas y no cinegéticas, podrían sufrir una nueva catástrofe medioambiental.

Estamos en tensión los cazadores y todos los amantes de la naturaleza porque intuimos una próxima catástrofe medioambiental, vistos los preparativos y cómo se las gasta la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León. El problema medioambiental se produce cuando la cebada se la come cualquier animal, como una perdiz que pasaba por allí, o dado que es acumulativa, cuando una lechuza o un milano se come unos cuantos topillos envenenados.

La Consejería está dirigida por Silvia Clemente, tan propensa al fuego a discreción y al reparto de veneno (bromadiolona en cebada) cada vez que el topillo campesino (Microtus arvalis) se desmadra. Todo apunta a una inminente plaga y ya arden las cunetas en algún término. En Ávila y Valladolid, con mejor criterio, las Diputaciones han contratado maquinaria para intervenir en cunetas y linderas con alguno de los medios alternativos racionales. En este mes podrían comenzar a repartir veneno en la región, asunto que esperamos se retrase todo lo posible, aunque ya está todo preparado. Esperemos que sea sólo una falsa alarma y no se disparen los topillos, ni las medidas.

El poder letal de la bromadiolona

La alarma está muy justificada. En estos momentos ha saltado ya entre el mundo conservacionista y el cinegético, porque en noviembre del pasado año Castilla y León licitó el suministro de 48 toneladas de cereal soporte de la bromadiolona, un rodenticida anticoagulante mucho más letal que la clorofacinona, que se pretende distribuir en la región ante el previsible repunte del topillo campesino. Dos industrias químicas han puesto en manos de la Consejería ese lote de cereal envenenado que se juntará a otro de 38 toneladas que estaban adquiridas desde 2011, cuando se perfiló otra plaga de topillos que al final no llegó a producirse.

A esas 86 toneladas de cebada se va a añadir, según parece, 4 kilos de bromadiolona, que es aproximadamente la dosis del cebo comercial: 0,005 por ciento. Esperábamos que la bromadiolona se hubiera aplicado sobre soporte de parafina con pastilla cautiva y así se evitaba otro descalabro por envenenamiento masivo de la avifauna, protegida y cinegética, como en 2007. Se preguntarán, ¿por qué no se aplica la bromadiolona sobre soporte de parafina cautivo en caja o enterrado en la hura? Sospechamos que esta consejera ha querido ahorrar en perejil y reparte bromadiolona sobre cebada en lugar de parafina, porque sale a la mitad de precio. En 2007 valía el kilo de cebada emponzoñada 2,15 euros y el de parafina 4 euros y habrá variado muy poco.

Según me ha informado el científico Rafael Mateo Soria (Grupo de Investigación de Toxicología de Fauna Silvestre) del IREC, el poder envenenador de la bromadiolona utilizada (4 kilos) es muy alto porque la DL50 oral aguda (dosis que mata al 50 por ciento de una población expuesta) se supera con muy poco cebo comido para la mayoría de los animales expuestos. La DL50 oral aguda de un topillo, que es el objetivo, es de 1,75 mg/kg peso, por lo que con 30 gramos de peso requiere una dosis de 0,05 mg. para morir. Esto significa que se va a repartir dosis capaz de acabar con 80 millones de topillos. Ése es el objetivo. El problema medioambiental se produce cuando la cebada se la come una liebre, una ganga, una perdiz o cualquier otro animal que pasaba por allí, o dado que es acumulativa, cuando una lechuza o un milano se come unos cuantos topillos envenenados. La  DL50 en una liebre, si se asume que es similar a la de un conejo, sería de 1mg/kg de peso animal. Una liebre con 2 kilos de peso alcanza la dosis letal si ingiere 2 mg. de bromadiolona. Con los 4 kilos se podrían matar dos millones de liebres o conejos. Estas dos especies superan la DL50 comiendo 50 gramos de cebada envenenada. Y eso puede ocurrir si se deja tirada en el exterior, en lugar de oculta. Este tipo de venenos acumulativos, con dosis menores pero repetidas, producen una toxicidad mayor y es así como se acaban produciendo las intoxicaciones de los depredadores naturales de los topillos.

El artículo completo, donde se analizan además el topillo campesino y su distribución en España, la cronología de plagas de esta especie, los antecedentes de actuación ante otras plagas y las buenas prácticas para el control de las mismas, puede encontrarlo en Federcaza de febrero, sin duda una revista que, por este tema publicado y por muchos otros más, no se puede perder.