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2.700 cazadores de Castellón ‘bajan’ la escopeta por la crisis y el parany

La prohibición del parany provoca un efecto arrastre y decenas de aficionados acaban por ‘tirar la toalla’. La Federación Provincial pierde al 14% de sus socios y lo achaca también a una falta de relevo generacional.
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La caza es una afición cara y en tiempos de crisis el bolsillo de las familias de Castellón no está para muchas alegrías. Los hogares recortan en gastos que no se consideran estrictamente necesarios y una de las grandes damnificadas (que no la única) es la caza. En cuatro años el número de aficionados federados ha caído un 14% en la provincia y en el sector se augura que la sangría no ha hecho más que empezar.

Los últimos datos estadísticos que maneja la Federación de Castellón no dejan lugar para la duda. En 2007 había inscritos 19.460 cazadores, una cifra que ha ido en descenso coincidiendo con los años de crisis económica, hasta cerrar 2011 con tan solo 16.743. O dicho de otra manera: en cuatro años 2.717 castellonenses han colgado la escopeta.

Lógicamente la recesión económica y el paro tienen la culpa, pero no son los únicos responsables. “La caza, como toda afición, no es barata, aunque influyen otras cosas. Quizás de las más importantes es que ahora mismo hay menos relevo generacional”, cuenta Joaquín Cerdá, presidente de la Federación provincial.

Los cazadores se van haciendo mayores (la media de edad supera los 55 años) y apenas hay entrada de gente joven. “Ese es otro de los grandes problemas. Antes, en los pueblos, había una gran afición por parte de la gente joven. Ahora esto ya no ocurre”, reconoce el propietario de una armería, que corrobora que el volumen de negocio del sector no es lo que era.

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