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que te transportarán al campo al verlas

VÍDEO: las bellas imágenes del 'encontronazo' con una jabalina y sus rayones

Un joven cazador aficionado a filmar sus jornadas de campo y escenas de naturaleza, pudo grabar el encuentro con una hembra de jabalí y sus cuatro rayones bajo el calor del mediodía.
La hembra junto a uno de los rayones. La hembra junto a uno de los rayones.

La primavera es una época donde la vida rebosa de cada rincón en el campo. Es el momento en el que nacen la gran mayoría de crías de una nueva generación de cada especie y el bullicio propio del revuelo que forman, se hace notar en cada esquina y a casi todas horas del día. Aunque no todas las especies, suelen ser partidarias de andar remoloneando a plena luz del día. 

Es lo que ocurre con las hembras de jabalí, que habitualmente mueven a su prole durante las horas crepusculares y la noche. Pero a veces, el campo nos sorprende con escenas como la que pudo disfrutar Victor, de “Caza y Monte”, que nos ha hecho llegar las imágenes reconociendo que “me sorprendió todo bastante”. 

Victor nos ha relatado que “eran más de las dos de la tarde”, mientras él se encontraba buscando un lugar para colocar una cámara de fototrampeo. “Ya tenía el sitio elegido y estaba buscando el árbol donde ponerla, cuando escuché ruido a mi espalda a pocos metros. Lo primero que pensé es que había levantado un corzo, pero cuando me giré lo que vi fue un jabalí saliendo de un centeno, que le tapaba más de su altura y se me queda mirando”.

En esos momentos, Victor ya intuía que se trataba de una hembra, y “lo primero que pensé es que estaba demasiado cerca y si estaba sola, seguro que lleva rayones”. Razón no le faltaba y en ese momento, la hembra se fijó en él: “sabía de sobra que yo estaba ahí, pero el viento soplaba de lado y por más que intentaba cogerme el aire no podía”. Así estuvieron unos 15 minutos, mirándose ambos inmóviles, ella atenta ante el posible peligro y el cazador, “intentando no moverme para dejarla que actúe con calma”.Al final, la hembra acompañada de sus cuatro rayones abandonó el lugar pasando por delante del cazador “ignorándome por completo”, hasta que “al final la emoción me pudo y me expuse demasiado y decidió llevárselos”.